EL MAN

Creo que nunca sabré su nombre, tal vez no tenga uno, o él quizás sea varios, o todo lo que me dijo sobre él no era cierto; en cambio todo lo que dijo sobre mí ha venido cumpliéndose con exactitud. Cada vez que acontece lo por él pronosticado, recuerdo la circunstancia en que me lo dijo muy vivamente, como si estuviera conversando con él en las escalinatas de Benarés, frente al Ganges allá en 1980.

“Just call me The Hombre”, así fue como me lo dijo. “Joseph”, escuché que lo llamaban por las calles, otras veces respondía al llamado de “Mijail”, para todos era “Baba” y para mí fue y será siempre El Man. Lo encontré en India, precisamente en Benarés, ciudad habitada hace más de 2000 años, superpoblada, ruidosa, centro de peregrinación religiosa, lugar de cremaciones, olores extraños, también nauseabundos, cremación de cuerpos, que muchas veces tan sólo chamuscados flotan en sus aguas, que para ellos son sagradas, música de cítaras y tambores que vienen de otros tiempos, docenas de vacas negras flacas y con cornamenta, algún elefante, profesionales de la lástima, insectos, monos, calor del infierno, confluencia de la vida y de la muerte: esencia de la India. El Man era delgado, pero con una fuerza admirable: lo he visto llevar un tronco de grandes dimensiones sobre la cabeza en un equilibrio impecable; no muy alto, El Man debe medir no más de 1,70 m, de piel marrón verdoso, como una aceituna en maceración, como la mayoría de los indios. Una vez me dijo que había nacido en El Cairo, otras en Trincomalee, otras en Bangalore y otras en Paysandú. Cuando lo conocí, no le daba más de 50 años, me dijo que había nacido en 1899, con lo cual era un hombre de 81 al momento de vernos por primera vez, por supuesto pensé que era una broma; hoy, en cambio, estoy convencido que debe estar cumpliendo sus primeros 127 años. Nos vimos tan sólo durante una semana, después yo seguí mi camino, él, el suyo. Un día me tomó las manos y leyó una escritura incomprensible para mí. Lo primero que me dijo fue “veo que hace 6 meses que no tenés un encuentro sexual” (sexual encounter, así lo dijo) y me pegó fuerte, era como si hubiera entrado en mí con total desparpajo, “no te inquietes, ya volverán las ganas, veo que en Katmandú encontrarás a alguien”; como en verdad sucedió como todo lo que leyó en las incomprensibles líneas de mis manos. La verdad si uno no es capaz de leerse a sí mismo ¿de qué somos capaces? “Te enamorarás, casarte jamás, sos uno de los tantos gozadores de la soledad”. “En dos años estarás regresando por mar a tú país, tendrás un apasionado romance en la travesía, tú país entrará y perderá una guerra contra Gran Bretaña y morirá tú padre”. “No veo hijos, pero cuidarás a 3 niñas que con el tiempo te darán nietos. Libros, siempre leerás y muchas veces sin comprender lo que te están diciendo, hasta mucho después de haberlo leído, y entonces, recién, escribirás. Pero jamás te preocupes, así sos vos, todo en tú vida tiene un tiempo distinto al de la mayoría de tus contemporáneos. Serás un maestro ejemplar y muy querido por tus estudiantes, pero jamás te la creas, sé modesto y no alardees de tus éxitos. Excelente salud, un susto pasados los 75 años, la rápida recuperación asombrará a los médicos. Veo aves que no vuelan, imágenes o estampas u objetos de cerámica de aves no voladoras y un hombre mucho más joven que te acompañará hasta el final. Pasarás momentos difíciles, que te parecerán inmerecidos; pero no olvides que todo es un aprendizaje, está en vos sacar beneficios de algo que en principio no lo es. Hacés y harás un culto de la amistad. Siempre te ha costado y te costará vencer la inercia, son tus tiempos respetálos. Tú memoria es tan sensual que a una avanzada edad sentirás con la ingenuidad del infante, reaccionarás como un adolescente rebelde, pero sabrás retractarte como un adulto sabio y sin culpa, suele pasarle a algunos, serás implacable con la hipocresía, situación que te generará algunos rechazos, aunque si hay nobleza del otro lado te reconocerán y hasta comprenderán tus exabruptos. No te olvides que monstruos de la talla de Calígula, Stalin y Hitler entre los 0 y 10 años de edad fueron una maravilla, como todos los seres humanos. A partir de la adolescencia van apareciendo las monstruosas deformaciones que supimos formar. Jamás te preocupes por lo económico, tendrás momentos difíciles, algunos muy complicados, al final de tus 70 años, súbitamente acumularás el dinero suficiente como para vivir más de 30 años en esplendor y aún con lujos que jamás ostentarás por lo pudoroso que serás siempre en mostrar tu intimidad.”

El Man vio los grandes hitos que hasta ahora han venido siendo mi vida. Los recién ennumerados comentarios es lo que recuerdo de lo que me dijo, claro hay más pero me lo reservo, por ahora. Creo que de los más de 8.000.000.000 de seres humanos, la inmensa mayoría come, defeca y se reproduce, por generación debe haber alrededor de 100 individuos que transforman para bien el mundo. Aclaro no ser uno de ellos, y he recibido muchos críticas por mi opinión, pero soy más generoso que Borges, que considera que “Hay en la tierra, y hubo siempre 36 hombres rectos cuya misión es justificar el mundo ante Dios. Son los Lamed Wufniks. No se conocen entre sí y son muy pobres. Si un hombre llega al conocimiento de que es un Lamed Wufnik muere inmediatamente y hay otro, acaso en otra región del planeta, que toma su lugar. Constituyen, sin sospecharlo, los secretos pilares del universo. si no fuera por ellos, Dios aniquilaría al genero humano. Son nuestros salvadores y no lo saben” (Libro de los Seres Imaginarios).(Nuestro pobre Individualismo).

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