Road Show, carisma, a un mes de cumplir 23 años, 500 ó 600.000 personas, demostrándole al mundo la necesidad que tenemos los argentinos de volver a tener una carrera de Fórmula 1 en el país; al menos esa es la conclusión que sacó el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y practicamente todo el periodismo especializado y el no tanto también. Ídolo popular, actitud personal, soltura, “canchero argentino”, frescura, picardía, familia: novia, mamá, papá, y hasta abuela hacen al sueño de al menos los argentinos que gratuitamente u oblando tickets que oscilaban entre 80.000 y 180.000 pesos, para ver dos pasadas del ídolo necesario al volante de un auto de 2012, y una conduciendo una réplica del Flecha de Plata que tripuló Juan Manuel Fangio hace 72 años, con casco de época y bandera argentina, en una actuación que duró 5 horas. Sólo faltaba Juan Domingo Perón con su amplia sonrisa, su guayabera y la colocación de una corona de laureles.
Entrevistas a gente que vino de Santa Cruz, de Tucumán, de Mendoza, y hasta de Perú y Bolivia. Las palabras más escuchadas: emoción, llanto por el olor, el rugido, el humo y los trompos: Argentina, un país de emociones emotivas emocionadas emoyi.
El Road Test, fue un Street Test por Avenida del Libertador.
No tengo nada contra Franco Colapinto que en 2024 a los 21 años llega a la grilla de tan sólo 22 corredores que compiten en la máxima categoría. Mérito y se lo felicita. No tengo nada contra él; pero en rigor de verdad, en las Universidades del mundo te hontran con un título Cum Laude cuando tú promedio ha sido sobresaliente. Te otorgan un Premio Nobel cuando tenés una trayectoria en alguna disciplina, no cuando publicas dos o tres papers, te aclama una multitud cuando salís Campeón Mundial.
Lo del domingo me pareció el equivalente a “Buenos Aires, la Ciudad más linda del mundo”, “Hemos recuperado Las Malvinas”, “los argentinos somos derechos y humanos”, “San Martín, el santo de la espada y padre de la Patria”, “Todos somos peronistas”, “Doctor”.
Me parece que primero hay que producir, realizar, ganar (tratándose de competencias) hacer goles, subir al podio; de lo contrario da la sensación de hacer una fiesta grandiosa para inaugurar la casa nueva cuando tan sólo se ha pagado la primera cuota del lote. Es gritar “Somos los más grandes del mundo” ocupando la octava superficie de territorio como nación, con una llanura grandiosa, todos los climas, pero con una eterna inflación, pobreza que avergüenza, villas miserias colmadas de chicos sin educación. Primero ganar después festejar: las ganas de que los hechos ocurran es condición necesaria pero no suficiente para que sucedan. Definirse como anarco capitalista dirigiendo un país donde el 50 % de los muchachos de 18 años y menos es pobre, requiere de un estado organizado para re educarlos, para incorporarlos competitivamente para la empresa privada. Apoyar a Colapinto está muy bien y se lo merece, crear un ídolo popular antes de haber ganado una carrera y con el siguiente historial en F1:
VICTORIAS: 0
PODIOS: 0
POLES: 0
VUELTA RÁPIDA: 0
TÍTULOS: 0
MEJOR PUESTO: 6to.
Es “Hemos recuperado las Malvinas”, “Cristina Libre”, “Estamos condenados al éxito”.

Deja un comentario