LA “I A” VINO PARA QUEDARSE

Era inconcebible en el Imperio Romano que una extraña, oscura y débil doctrina semita de una alejada colonia se impusiera a sus poderosos Dioses. A 2000 años de esos tiempos, las 44 hectáreas que en el centro de Roma, ocupa el Estado Vaticano parecen haber demostrado lo contrario. Creo que lo que hacemos con energía, con lógica, con organización suele permanecer.

Volar fue siempre una falencia y un deseo para el ser humano, hoy el único volador que une la enorme distancia entre Buenos Aires y Ulam Bathor a una velocidad imposible para cualquier ave de la naturaleza, es el avión.

Por siglos el poeta se inspiró en la luna para generar versos que sirvieron para enamorar. En 1969 un hombre dejó su huella en la superficie lunar, y hace días Artemis II nos mostró la tierra como si fuera un cuarto creciente.

Es verdad nada humano es inocente y así como el cristianismo civilizó, también fue vehículo de opresión, muerte, tortura, destrucción de culturas ancestrales y asesinatos de individuos brillantes y contestarios. Con el avión podemos pasear, comerciar, enlazar culturas, disfrutar y también podemos transportar bombas atómicas y arrojarlas sobre ciudades.

Hoy me puse a imaginar perversamente el argumento para un cuento, o si se quiere el argumento de un cuento perverso, que no escribiré porque la realidad ya lo escribió. La idea de mi cuento era la de un personaje, un científico -pensé en un biólogo o químico- brillante, un poco loco, y resentido porque un colega que le robó una teoría que podría llevarlo a la obtención del Premio Nobel, fue efectivamente nominado para tal galardón y entonces mi científico que vive en una aldea alejada de la civilización, decide cambiar la fórmula con mínimos detalles y obtiene un arma letal que podría no sólo destruir al científico ladrón, sino a toda la población de Suecia, donde se entrega el premio y a gran parte de Escandinavia y aún a zonas del norte de Europa.

Digo que no escribiré el cuento porque hoy leí una nota en el diario La Nación, que reproduce un artículo del New York Times donde se lee:”Una noche del verano pasado, el Doctor David Relman sintió un escalofrío frente a su computadora cuando un chatbot de IA le explicó como planear una masacre. Esa noche, en su oficina, el chatbot detalló como modificar un patógeno conocido para hacerlo resistente a tratamientos. Peor aún, describió con detalle como liberar el “supermicrobio”, señalando una vulnerabilidad en un sistema de transporte público”.

Estimo no estar equivocado al decir que alguno de los agentes de “IA”: Gemini de Google, Claude de Anthropic, Chat GPT de Open AI entre otros podrían hacer estragos, máxime cuando un Presidente como Donald Trump cambió la denominación de Ministerio de Defensa, por Ministerio de Guerra. Los monos con navajas están empoderados como para hacernos volver a tener que salir semidesnudos de oscuras cavernas como nuestros antepasados.

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