SOBRE EMOCIONES Y FANATISMOS

Siempre me llamó la atención la manera en que la gente se fanatiza por algo o alguien: el nacionalismo, una idea política, el dinero, un actor, un cantante, un deportista, un político, una religión. Ayer fue un día muy triste para los amantes del Rock, un día de llanto por la muerte de Carlos Solari, el “Indio”, a los 77 años. Vi una multitud en la Plaza de Mayo que abarcaba gente de 70 años, muchos que podrían ser sus hijos y los más jóvenes sus nietos. Se los veía tristes, muchos muy emocionados y otros honrándolo bailando su música y abrazándose en fraternal despedida en agradecimiento. Hasta ahí, una emoción sentida y se veía sincera.

A mi me gusta el rock, diría que mucho y debo reconocer que nunca fui un escucha de Los Redondos, ni tampoco del Indio Solari después de su separación en 2001 y sus recitales individuales. Pero nunca me fue indiferente. He leído, creo que todas sus letras y me dio siempre la impresión que había en el un poeta, una manera de acercarse al pensamiento(con el que no siempre estaba de acuerdo) que me parecía profunda, honesta y me agradaba que tuviera tantos seguidores que sentían por lo que las letras y su música decía.

Ayer en Plaza de Mayo, una plaza que creo es la más política de nuestro país y sin duda la plaza más peronista de la nación. Cuando los periodista preguntaban a los asistentes ¿por qué? y de ¿dónde venían? Lo que más escuché fue, “soy fanática/o”, “fanático de la primera hora” y al menos ayer todos venían del centro de la Capital y de lo que se conoce como el conurbano. Seguidamente después de la respuesta a esos dos interrogates un “viva Perón carajo”, “Perón y Evita”, “Cristina presa injustamente”, “no jodas Milei” y una serie de insultos. Algo parecido a lo sucedido con la marcha “Ni una menos” donde de pronto la ocasión de resaltar el drama y de fomentar la conciencia sobre del dolor y muerte de las mujeres en un número que aterra, otra vez era usado para Perón Evita, Cristina e insultos groseros a un Presidente que a su vez insulta groseramente.

Soy hombre de libros, de viajes, de filosofía, de literatura, de conversaciones. Leo a veces 12 a 14 horas por día, es mi vida me gusta, no puedo no hacerlo pero no soy fanático de Heráclito, Kant, Wittgenstein, Shakespeare, Joyce o Borges.

Un fanático es un exaltado y en casos extremos un intolerante y en casos superlativos “da la vida (propia y ajena) por aquel que es su ídolo sea político, futbolista, músico rockero o Gardel. Suelo emocionarme con los niños, me parecen una maravilla, me emociona una grandiosidad: aurora boreal, el desierto helado, el cruce del Golfo de las Penas, un viaje en globo, la vista de un poblado en el Himalaya a 3400 metros. Nunca un Maradona o un Messi me han sacado una lágrima; todos los políticos, TODOS me avergüenzan. Recuerdo una plaza de Mayo colmada insultando a la Dictadura Militar, a los 10 días la misma Plaza colmada por la impulsiva ocupación de las Malvinas Argentinas.

Acabo de abrir un voluminoso ejemplar que contiene 50 síntesis de la revista Rockera “Cerdos y Peces” de 2011 y tres libros más de Enrique Symns “Big Bad City”, “La Banda de los Chacales”, “Fantasmas de luz” y acabo de re leer el Capítulo 5 “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones del rock” del libro “Orden y Progresismo” de Martín Rodríguez. Disculpen esta es mi manera de rendir homenajes, no amo las plazas políticas y me corro de los fanatismos. En próximos días subiré un artículo sobre el Indio Solari y mis respetos a quienes lo lloran.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *