QUE TREN QUE TREN

Siempre comento en estos artículos (ver “Avatares del Tren”, subido el 13/12/25) que el medio de transporte que más me gusta es el tren. En el tren me siento como viendo pasar la vida, sí claro, es uno el que pasa, por campos, por estaciones, por pueblos, por ciudades pero también siento como que algo mueve una cinta y van pasando esos lugares mencionados y como si yo fuera un montajista, recorto una foto, la pego en mi memoria, agrego unas vacas al prado vacío, coloco a un amigo ahí en la punta de esa cúpula que me gustó. En fin en el tren juego, imagino, leo, como, duermo. Amo los trenes, para mí son la representación de la libertad.

Anoche sucedió algo que me hizo dar cuenta de la dependencia; espantosa dependencia; que tengo con el celular; por primera vez me sentí esclavo de un aparato. El celular es la antítesis de quetrén quetrén, que era la manera en que de chico cuando jugaba “al tren” trataba de imitar el sonido del mismo. Puse a cargar el celular que indicaba batería baja y a medianoche, lo controlé y no encendía la pantalla, después de varios intentos lo dejé enchufado y me fui a acostar preocupado, porque si el celular “había muerto”, al día siguiente (hoy) tendría que salir a comprar otro y estando en la apretada situación económica en la que me encuentro, todo se complicaba. Pero en el celular está gran parte de mi vida: documentos, archivos, fotos, videos, anotaciones, conversaciones, comunicaciones que requieren respuestas de mi parte, llamados por recibir y por hacer, los teléfonos de todos mis amigos, mis cuentas bancarias, mi Instagram. No me gusta, pero estoy invadido por la dependencia; entonces esa rebeldía que todavía vive en mí, me gritaba, “tiralo a la mierda”, volvé a ser la persona que sin reserva alguna, se tomaba un avión y se iba a India por seis meses y no tenía que documentar su existencia con mensajes, fotos, seguimientos, ni la preocupación de que se te rompa, caiga, sea robado el puto celular que además cuesta 1000 dólares que hoy no puedo gastar. Nunca un tren me angustió, el celular consiguió hacerlo. Por otra parte no tengo los números de teléfono de línea de mis familiares y amigos. Esa angustia, generó como me suele suceder, volverme sobre lo placentero, el tren que es para mí LA LIBERTAD.

Me puse a ver en You Tube un video sobre los trenes más increíbes del mundo, de los 18 ejemplos que vi 4 los había experimentado, otros han cambiado y otros se han transformado y hay otros que hice que no fiuguraban. Los cuatro ferrocarriles que figuran en You Tube y que gocé en mis viajes son “El tren de las Nubes” en Salta, “El Siliguri – Darjeeling” en India, “El Orient Express”, que usé entre Zurich y Estambul y “El Nariz del Diablo” en los Andes Ecuatorianos, que al igual que el “El Cusco Aguas Calientes” para llegar a Machu Picchu, en algunas cuestas sube y baja haciendo zig zag; este no figuraba en la lista, los otros memorables en los que viajé entre otros cientos son “El Trochita de Ingeniero Jacobacci hasta Esquel” con salamandras en cada coche, una maravilla hoy reducido a un acotado tren turístico; “El Retiro – La Paz” que dejó de circular hace más de 30 años que nos llevó 108 horas de viaje y aventuras increíbles. Hoy funciona un tren turístico de origen chino que une Volcán con Tilcara en la Provincia de Jujuy, pasando por Tumbaya, Purmamarca, Posta Hornillos y Maimará, recorriendo la magnífica Quebrada de Humahuaca y que parece que es el único tren a pila del mundo movido por una batería de litio, se lo veía muy bello y con grandes ventanas para dejar pasar los colores del norte, que son como dicen los guías de la zona “la paleta del pintor”, que estalla en el cerro de los Siete Colores, en Purmamarca.

El tren Curitiba – Paranaguá en Brasil es una inmersión en la selva y el Vancouver – Toronto durante 4 dias y 4500 Km forman parte de los que recuerdo haber disfrutado enormemente.

Amanecí preocupado, presioné la pantalla y todo bien; me dijeron que tal vez sea el cable para la carga el que no está funcionando correctamente.

Las innovaciones tecnológicas no tienen vuelta atrás, eso es claro, las bombas atómicas están para marcar quienes tienen el poder, los celulares existen para facilicitarnos ciertas cosas y en mi caso para hacerme dependiente, adicto, esclavo, los robots y la IA seguirán avanzando contra viento y marea sea lo que sea que diga una encíclica, la psicología, la edad de los que nos tendremos que adaptar. Añoro el tiempo que ya no existe, tengo ganas de tirar el teléfono que siento como una cadena, pero sé que esto no para.

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