En la ciudad de Londres, capital del Reino Unido de Gran Bretaña, en la Freemason’s Tavern en el 61/65 de Great Queen Street en el año 1863 se redactan y aprueban las 14 reglas del deporte que nace con el nombre de “Football”, 4 años más tarde, en 1867, en el Buenos Aires Cricket Club (donde hoy está el Planetario) comenzamos a llamarlo “Futbol”. El polo nacido en la Antigua Persia en el siglo VI AC como juego para los oficiales de caballería de elite y llamado así por “pulu” que en tibetano significa pelota se expande por Asia y en el siglo XIX los británicos lo descubren en India y fundan el primer Club de Polo en 1859 el Silchar Polo Club. En 1872, los británicos lo traen a la Argentina y nosotros lo convertimos en el mejor polo del mundo e hicimos de Palermo, la Catedral Mundial del Polo donde el mundo quiere estar cuando se juega el Abierto. El rugby nacido en la ciudad homónima en 1823, llega a Buenos Aires donde se juega por primera vez en 1874, nosotros lo llenamos de gloriosos Pumas. En 1913, se inaugura en la calle Florida de Buenos Aires, la que entonces era la mejor y más distinguida tienda del planeta: Harrods de Londres, abría las puertas de su única sucursal en el mundo. Llegamos a tener una de las cinco líneas ferroviarias más extensas del planeta, fue constrida y administrada por los británicos. Shorthorn, Hereford, Aberdeen Angus no me suenan a nombres guaraníes, españoles o chinos. Hay mucho más para agradecer.
Y sí también están Las Malvinas, Las Falklands, para mi Las Falkinas, pero como yo nunca tengo razón en nada de lo que pienso, siento, digo y escribo, seguiremos en la discordia eterna. Hay una especie de desconfianza con los británicos, exacerbada por el nacionalismo y aumentada por el eterno peronismo siempre inclinado por la Alemania nazi y no por la liberal Albion, siempre privilegiando a la popular y semi clandestina La Salada y no a la aristocrática Harrods, siempre inclinado a los lentos, sucios y peligrosos Ferrocarriles Argentinos y no a los eficientes, puntuales y seguros trenes ingleses, en fin siempre ovacionando delirios guerreros Galtieri Style en vez de volver a la diplomacia civilizada de García del Solar. Así nos va y así nos seguirá yendo. Anyway si en el 23 Campeonato Mundial de Futbol nos toca jugar contra Ingaterra mi aliento, mi entusiasmo está y estará siempre por la Argentina. Just in case, porque aquí cuando uno habla con pasión, amor y respeto por Inglaterra te consideran un cipayo, anti patria, sionista, masón, hijo de recontra mil putas y otra sarta de pelotudeces Nac & Pop.
El amor a la patria no se declama, se honra haciendo goles, como Messi, escribiendo como Borges, trabajando como lo hace la gente, no robando como lo hacen los miembros de la Casta habida, existente y por haber. Y ya que estamos footballeros o futboleros les dejo una cifra en la ONU hay 193 estados asociados y dos estados observadores (sin derecho a voto) Palestina y Vaticano. En la FIFA son 211 los miembros. Vayamos por la cuarta estrella.

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