LA MILITANCIA

Los diarios suelen referirse a los simpatizantes de los partidos políticos como formando parte de la militancia y así se dice, por ejemplo, que en el acto en Rosario por el día de la bandera un nutrido grupo de la militancia liberal libertaria cantó consignas favorables al oficialismo; y también se dice que en Parque Lezama un (otro) nutrido grupo de la militancia kirchnerista hizo un banderazo con la consigna “Cristina libre”. Es decir militancia por aquí, militancia por allá, de militar nadie se escapa. Recordemos que el peronismo, es sólo un partido político a los efectos de los usos y costumbres de la democracia, pero en su esencia es un movimiento, y como tal ha de moverse y para que ello ocurra es necesario movilizar a la militancia que por supuesto es nacional y popular. Pero resulta que el “Nene” Vera, ex puntero peronista devenido liberal, ya que el pueblo así lo demanda está “armando un movimiento nacional, liberal y popular”.

A mí que soy liberal en todos los sentidos posibles, primero de manera existencial: la libertad está por encima del poder, de la fama y del dinero (nunca por encima de la ley ni de mis principios), soy liberal en lo sexual, laboral (entre labrarse un futuro promisorio y viajar, opto por lo segundo y me atengo a las consecuencias), educativa ( nunca fui a colegio religioso), en la universidad tesis sobre Thomas Hobbes, en el post grado John Locke, estado civil:Soltero; estado económico “pobre plus”, nunca hippie, ideología: sostengo que si no hubiera sido por el Liberalismo y la Revolución Industrial, muchos de los que hoy somos médicos, abogados, periodistas, ingenieros, filósofos, seríamos analfabetos como nuestros tatarabuelos. Obviamente detesto la militancia de cualquier partido o clase ya que siempre implica obediencia, orden cerrado, escalafón jerárquico, movimiento; en fin masa. La militancia exuda incienso y huele a sotana recién planchada y bota bien lustrada. En 1534 el Capitán Iñaki de Loyola (1491 – 1556) funda la Compañía de Jesús que fue aprobada por el Papa Paulo III en 1540 y confirmada por el Papa Julio III en 1550. La fórmula institucional de la Compañía reza:”Militar para Dios bajo la bandera de la Cruz y servir sólo al Señor y a la Iglesia, su esposa, bajo el Romano Pontífice Vicario de Cristo en la tierra” y para completar el cuadro escuchemos a Napoleón Bonaparte que parece que algo entendía de conducta y hábitos castrenses refiriéndose a los “compañeros jesuítas”: “Son una organización militar, no una orden religiosa. Su jefe es el General de un ejército, no el mero abad de un ministerio. El objetivo de esta organización es el poder. Poder en su más despótico ejercicio. Poder absoluto, universal. Poder para controlar el mundo. El jesuitismo es el más absoluto de los despotismos y a la vez el más grandioso y enorme de los abusos.” No parece que el liberalismo necesite militancia, sí en cambio hombres y mujeres probos.

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