MESCOLANZA

Lunes 15 de junio, el día amaneció frío y feriado y con los colgajos de un sueño: dos mujeres me ven llegar, una es una psicóloga que estudió conmigo un curso sobre “Borges”, en un grupo de lectura que terminó hace 20 años. De una sonrisa entrañable con un vestido claro y floreado y acompañada de un bastón; un poco más alejada, vestida en forma similar, Giorgia Meloni, la Primera Ministro italiana, también con bastón y dueña de una sonrisa que no parece de político sino de italiana bien comida, alegre, sincera. Ambas notan mi presencia, giran hacia mi y dicen “vos también, bienvenido”, y me veo como de costado portando un bastón.

No salgo con la bicicleta a las 6 am porque la radio informa que la temperatura es de 2 grados, saldré después de almorzar. Preparo el café para desayunar con huevos revueltos, veo sobre el escritorio las dos “La República”, la edición de Eudeba y la de Oxford, con que terminé anoche y hoy continuaré. Ya están los huevos, les agrego pimienta negra con el molinillo, me distraigo con la información radial de que Elon Musk es el hombre más rico del mundo, que su fortuna ya es “trillonaria” y que su capital es una vez y medio mayor que el PBI de la Argentina.

Mientras desayuno mi cabeza construye: Ser Elon Musk, qué sensación rara, qué espanto, qué poder, ¿será feliz el tipo, o será un esclavo de su dinero? Sabe que tiene más plata que muchos países, ha de sentirse Superman, o también que todo carece de sentido. ¿Para qué nos lo informan? ¿Me gustaría tener esa cantidad? No, para nada. ¿U$S 1.000.000? Sí. Hacerlo trabajando: imposible, ganarlo en la lotería: imposible, robar un banco, también imposible, que alguien me los regale, sí acepto. Sabría qué hacer con ello, dónde y cómo disfrutarlo; sí hasta 4.000.000 no causa problemas y hasta me permitiría ser generoso con unos muy pocos a los que mucho quiero.

Vamos a “La República”. Leo mis subrayados, en la edición en español y en la en inglés sobre el Libro VI (XIX 509 d e) y (XX a b c d e); el diagrama de la línea: eikasía (imaginación), pistis (creencia), dianoia (entendimiento) episteme y noésis (conocimiento e inteligencia), los estados ascendentes de la mente que corresponden a los objetos que conforman el Mundo de las Apariencias imágenes y cosas visibles y los restantes que corresponden al Mundo Inteligible cuyos objetos son las matemáticas, las formas y El Bien. Diagrama que es anticipo del Mito de la Caverna del Libro VII. Leo todo con inmenso placer, pero estoy inquieto y entonces dejo de leer y ocurre lo que sigue en mi cabeza: El SOL es importante en la teoría platónica, influenciado por Sócrates, que sin el dinero de Elon Musk, ni la plata de Platón y ni siquiera la mía se preguntaba ¿por qué y cómo debería el hombre vivir?, que es lo que siempre me digo con What the hell are we doing here? Platón nace y vive hasta la adolescencia en medio de la Guerra del Peloponeso, al igual que algunos chicos en Ucrania, Irán, Israel, Líbano, hoy juegan en medio de guerras y de ser más grandes leen “La República” y alguno quizás escriba la nueva versión de la misma y pueda ver en el SOL lo que vió Platón, y escriba que la tierra gira alrededor del mismo cada 24 horas sobre su eje y mientras ello sucede se va trasladando y de ahí las estaciones cada 365 días y hasta ahora es así y uno de ellos imagina lo que podría pasar si Elon Musk produgera un bólido que supere la velocidad con que la tierra gira sobre su eje y entonces, imagina, que cuando la tierra es iluminada a las 14 horas por Kiev, el vertiginoso bólido ya está dos días adelante, es decir que su presente es nuestro futuro y nuestro presente es su pasado, pero como el circuito (órbita) siempre es el mismo, imagina que volverán a acontecer los mismos hechos eternamente y entonces Elon Musk es el Rey Midas y Donald Trump es Escipión Emiliano y la Argentina es Cartago y (esto lo pienso yo) que soy Sócrates, pero como subió la temperatura me voy en la bicicleta a mirar el sol iluminando el Río de la Plata y a mi regreso veré si subo este escrito o me tomo la cicuta.

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