Siempre me atrajo; pero para despreciarlos; en el escenario en que se gestan las grandes ideas de quienes han pensado el mundo, la historia paralela de los personajes que ejercen el poder. Quiero ser claro, para mi los que dirigen una sociedad son sirvientes públicos, no me interesan demasiado. Siempre les aplico la idea que sostenía mi abuelo materno, al respecto: “al servicio se lo respeta dándole órdenes racionales”. En lo que a mi compete, me interesa que gobiernen sin que interfieran en mi privacidad. Cuando me invaden suelo despreciarlos y ya no los voto. Les voy a dar ejemplos:
Me interesó Heráclito, no el monopolista de aceite de oliva que manejó el precio del producto hace 2500 años; me importó Sócrates no el funcionario que lo condenó; Platón y no el poderoso tirano de Siracusa que lo reprimió; Aristóteles y no Alejandro; Shakespeare y no Isabel I; Cervantes y no la Casa de Austria y sus Felipes; Kant y no el rey de Prusia Federico II, el Grande; Hegel y no Napoleón; James Joyce y no el Lord Teniente de Irlanda; Borges y no Juan Perón. Habiendo hecho explícita mi elección voy a dar una lista incompleta de mis desprecios nacionales y otra también incompleta de los ciudadanos argentinos que me enorgullecen.
En la lista incompleta, repito de mis valores, de lo que respeto, me enorgullece y honro están Borges, el Presidente Illia, el médico Favaloro, la humanitaria y abnegada Margarita Barrientos, la actriz Mirtha Legrand, las poetisas Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, el escritor César Aira, el empresario Horacio Marín, la política Alicia Moreau de Justo, el periodista José Ignacio López. Son la luz que nos guía.
En la lista de los aborrecidos, los que me indignan, me avergüenzan, me horrorizan y a quienes condenaría, sin piedad alguna a caminar descalzos por la Antártida hasta que se les congelara la sangre están Chiqui Tapia de la AFA, El golpista Videla, el político Sergio Massa, la rea CFK, la hermana del actual Presidente Karina Elizabeth, las burócratas Lemoine y Mayra Mendoza, el ex Alberto Fernández, el sindicalista Facundo Moyano, la ex Isabel Perón, el corrupto grasa Manuel Adorni. La miserabilidad, la hipocresía, el olor nauseabundo con que llenan el mundo es el ADN común que los hermana.

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