Como hay guerra en Medio Oriente y yo tengo que llenar el tanque de nafta del auto con los mismos 50 litros de siempre, pero debo pagar más dinero porque un señor estadounidense octogenario decidió junto a un equipo, que lo más conveniente para fortalecer su poder es unir sus fuerzas a las de otro señor de 76 años, éste israelí y su equipo y entrar en guerra contra otros intereses representados por unos déspotas religiosos musulmanes que además de querer extender su concepción del mundo, quieren erradicar de la faz de la tierra al estado de Israel y para ello han engendrado a Hezbollah en el Líbano, a Hamas en la Franja de Gaza y a los Huties en Yemen. Esta situación que lleva, en cuanto a este estallido puntual, un mes; viene desde hace muchos años, tantos que me remontó a la primera vez en mi vida que escuché la palabra “Ayatolá” (señal de Alá), cuando yo era un señor de 31 años y vivía en el campo en Provence y encendí el televisor un frío atardecer del 16 de enero de 1979 en Antenne 2 y Patrick Poivre d’Arvor anunció que el Sha (Rey) de Persia, Reza Pahlavi (1919 – 1980) había sido derrocado poniendo fin a su reinado comenzado en 1941 y a la monarquía que tenía entonces 2500 años. Se hacía cargo del gobierno el Ayatolá Ruhollah Komeini (1902 -1989).
Mis problemas en el campo francés eran entonces cómo evitar que el zorro, que merodeaba nuestro gallinero no atacara a las gallinas, porque se ceba y al matar a una no puede parar y termina con todas como en verdad sucedió una noche; a qué hora era la comida en lo de Mai Zetterling y Glenn Grapiné en Ardeche; si convenía ir al mercado de Úsez a hacer las compras o si era suficiente con ir al almacén de Lussan; cómo planear mi viaje a Sri Lanka, India y Nepal, y en qué momento regresaría a Argentina. Y mi sempiterna pregunta What the hell are we doing here?
Vivo en San Isidro y ahora soy un señor que en 10 días tendré 78 años y hoy mis problemas son cómo hacer rentable mi producción de jarras de pingüino; cómo hacer para que mi blog tenga lectores; cómo cumplir mi proyecto de visitar tantos países como años tengo (lo cumplí a la perfección hasta los 68), quiero recorrer los 12 que me faltan al cumplir los 80 y llegar al 100 años / 100 países. Hay algo que me inquieta, cuando yo vivía en Provence había un hombre de 78 años y una mujer de 76 y me parecían dos ancianos respetables y cada tanto “dos viejos chotos”, jubilados, pasivos y la verdad que no hacían más que comer, dormir y hablar del pasado, si pienso en mi padre, ya tenía 10 años de muerto, mi madre se había jubilado y ya llevaba 13 años de lecturas, yoga, algunos viajes con amigas, teatro Colón, atención de sus nietas hasta que murió a los 85 (los últimos 4 con asistencia de compañía en su casa hasta su internación). Lo que me inquieta es eso, 78, 79, 80……109. Porque además me sigo preguntando What the hell am I doing here?
También me parece que así como el zorro se ceba con la matanza de una gallina y no puede parar hasta el exterminio total, algo así sucede con la guerra entre nosotros, arrojado un misíl se arrojan todos. En fin para responder a la pregunta del título; creo que al menos en estos 6000 años de historia, lo que siempre ha sucedido es lo que mi amado filósofo Heráclito pensó “Pólemos, padre de todas las cosas”, es decir que nada en verdad cambia a menos que estemos por terminar un ciclo ya que hoy leí que un objeto al que los astrónomos llaman “31 Atlas”, es el tercero objeto conocido procedente de fuera del sistema solar, que no sé qué consecuencias tenga, pero algo que se metió en el sistema solar, viene de otro lado, que espero sea un poco mejor que lo que se ve todos los días, ya que a mí me bastaría con que yo pudiera ser una mejor persona, que pudiera poner en ganancia mi emprendimiento y retomar los viajes porque hace ya tres años que no salgo del país y eso es claustrofóbico y produce diarrea estival hasta en invierno.

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