CROSS ROADS (cuento)

Salimos al ruido de la avenida Corrientes y nos metimos en la pizzería. Después de pedir nos quedamos en silencio. Marina mira hacia la calle y hace que se distrae mirando pasar a la gente. Pero yo sé en qué está pensando, yo también estoy pensando lo mismo. Todo es por esta puta película que acabamos de ver.

El tipo un degenerado: alcohólico mal, le daba a la maría y a la coca todo el tiempo, y la mina otra loca; se calentaba viéndolo a su marido cogiendo con otra. Y la hija flor de puta también; y aquí es donde yo me pongo a recordar a Susana y sé que Marina no ha dejado de pensar en ella todo el tiempo.

Al final lo único que tiene de bueno la película es el camión. Un Mack. Yo con uno de esos soy Gardel: cabina tapizada en cuero, parlantes a mil, GPS, teléfono, heladera, cama doble con TV color: así cualquiera. Yo tiraba a la mierda ese Ratón Mickey que llevaba colgando en el espejo y ponía la foto del Mudo y los banderines de River que tengo en el 1114 y lo levantaba hasta 140 y le metía pata y llegaba en un tiro a Comodoro Rivadavia. El 1114 es un fierro, pero pobrecito ya no da más.

Le acaricio las manos a Marina; las tiene húmedas. Cuando anda con la angustia se le ponen mojadas, como aquel día de la pelea en que Susana dejó la casa y no supimos más de ella. Fue por Basilio; si hasta tuvimos que dejar Dock Sud y mudarnos a La Boca. Basilio recién salía de la cárcel; yo le pedí a Susana que no se acercara a él, le advertí que era mal bicho, que andaba con otras minas, que había sido cana y que traficaba; por eso cuando la vi salir de la casa de él, no pude con mi genio y la eché.

Desaparecieron los dos; al tiempo el volvió con otra mina y un chico de dos años que dijo que era suyo, y esta mujer dele insultarla a Marina porque decía que nuestra hija le había echado a perder a su Basilio y cada vez que se la cruzaba en el mercado o colgando la ropa en la azotea, dele decirle que la puta de tu hija esto y aquello y lo otro y por eso nos mudamos a la Boca, que no es lo mejor para una fana de River, pero la guita no dio para más.

El yanqui, el que hace de esposo es camionero, viaja por los desiertos y montañas y para en bares y estaciones de servicio, que si tuviéramos de esas en la Patagonia, con duchas y piletas de natación con esos flamencos pintados en el fondo, nos quedamos a vivir allá. Me los imagino a Narice y al gordo Rodriguez en ese bar de luna rosa de la peli, claro pero ahí no toman mate.

Estos yanquis, yo no sé que tienen en el alma. El se llama Mick y ella Sandra, debían andar por los cincuenta, y la hija, bueno uno no sabe que se trata de la hija hasta que pasa lo que pasa y la gorda Sandra se pone como loca y a Marina le empezaron a traspirar las manos.

En el pueblo donde viven ;”Cross Roads”; hay una especie de prostíbulo cibernético. Hay meseras que te sirven con las tetas al aire, camareros putos, mucho fluo y hay salas privadas donde uno puede ver. Te muestran una donde hay una jaula con un tipo en bolas y hay otros tres con camperas negras y botas y gorras de policía que lo cagan a patadas y después se lo cogen. Hay otras salas en donde hay minas con látigos que azotan a hombres que les gusta que les peguen. En otra dos tortas juegan con un vibrador y en otra hay una mina que le da con un consolador a un tipo mientras éste se la está chupando a uno de esos vestidos de cuero negro y todo esto meta Rock an Roll y droga. Y bueno llegan Mick y Sandra bien borrachos y se ponen a tomar más y el tipo jala merca y le pasa el tubo a Sandra y como ella se calentaba viéndolo a el con otras, se meten en una de las cabinas, mejor dicho ella se mete en una que es como un cine en chiquito y él se mete por detrás de la pantalla. Entonces la cámara lo enfoca a él que camina por una pasarela en donde lo único que hay son culos; hermosos culos, para decir la verdad, metidos en ventanillas, entonces Mick, jala más polvo y le da a la botella y al llegar al culo de la ventanilla número 8; el mismo que yo hubiera elegido: rosado, macizo con un lunar en un cachete, aprieta el botón de la consola y en la sala en donde está Sandra se enciende la pantalla y ella lo ve a él y al culo ahí entero. El se agacha, lame los cachetes, deteniéndose en el lunar y luego se la mete. Sandra lo ve gozar, escucha los gemidos, pero a la mina sólo se le ve el culo. Sandra está por acabar al mismo tiempo que Mick y ella pone una cara que me hizo calentar. Él acaba y ella también y la mina del culo parado finge acabar y de pronto se enfoca la cara de la mina y aparece en la pantalla y es ahí donde Sandra se transforma y se pone como loca y empieza a hacer unas muecas y después llora y uno no entiende nada por qué está pasando eso, pero enseguida se muestran tomas como del pasado en las que se lo ve a Mick joven, jugando con una chiquita sobre un pony blanco con manchas negras y Sandra filma y después es él que filma y ella está con el pony y la chiquita ríe y corre y los tres se revuelcan en el pasto y entonces uno ve la cola de la chiquita que tiene un gracioso lunar en el cachete y fue ahí que a Marina se le pusieron las manos llenas de gotas como si las manos estuvieran llorando.

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