NO CREO

Debe haber sido a los 14 ó 15 años cuando rezando El Credo en una misa a la que asistía por costumbre y donde me aburría, que me pregunté si yo creía lo que estaba diciendo; realmente “Creo en Dios Todopoderoso”, la verdad NO; “Creador del Cielo y de la Tierra” y NO y así con las consignas que como un mantra todos repetían a coro; sí en cambio creía que un tal Jesucristo “padeció bajo el poder de Poncio Pilatos y sí creía que “fue crucificado, muerto y sepultado”. Debo haber tardado un año en verbalizarlo y le dije a mi madre que no iría más a misa, que la verdad yo no creía que la religión fuera importante para mí, que la sentía como una tradición de Occidente, al que pertenezco con gusto, pero no como una vocación personal. No hubo problema y me encantó que no lo hubiera.

Yo sin embargo creo en “Dios”, es verdad que es omnipresente, hay iglesias, capillas, catedrales, monasterios, sinagogas, templos, mezquitas por todas partes, los presidentes juran por Dios; el escudo de Gran Bretaña reza “Dieu et mon Droit”; las Constituciones de muchas naciones dicen Dios, fuente de toda razón y justicia y reservan el juicio sobre las acciones privadas de los ciudadanos a Dios y las mismas quedan exentas de la autoridad de los magistrados. La potencia económica número uno, deja en claro que en cada billete que emite se dice “IN GOD WE TRUST”, es obvio el que se reconoce ateo no entiende la realidad. Dicho esto definamos Dios: Concepto ordenador de la sociedad. Su majestad el Rey se arrodilla ante Dios, es la manera de indicar al conde y su chofer, al caballero y al caballerizo, al pescador y al ascensorista que así como su majestad se inclina, los súbditos harán lo mismo ante el Rey. En los 68 países que he visitado hasta ahora, hay Dios, cuya representación en India se parece a los hindúes, con los que uno se topa en las calles; en Oriente tiene ojos rasgados; es rubio y de ojos celestes entre los nórdicos; la imagen de Cristo se parece más a un ario europeo que a un semita de Jerusalén, entre los pueblos de raza de color negro es negro y entre los pieles rojas supongo que no sería parecido a un japonés.

A los que no soporto es a los que te dicen “yo soy agnóstico”, son los peores, son NO pero SÍ, por las dudas, dejan la puerta abierta son híbridos, son hipócritas, me hacen acordar a los que llaman “yanquis” a los norteamericanos e Imperio a Estados Unidos, pero tienen su dinero en Wall Street o Suiza y casas de veraneo en Miami, son esos, individuos no de izquierda; con los que es interesante conversar; sino “zurdos”, progres y algunos coronan su confesión diciendo y peronista. En ese momento yo me hago romano y digo “Crucificalos”.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *