Pregunto a IA la definición de “diccionario”, contesta con esa vocecita amable de secretaria de origen hispano de alguna oficina pública de Wyoming “Es un repertorio en forma de libro o soporte electrónico que recoge y explica, generalmente en orden alfabético ;(¿hay algún diccionario que no se ajuste al orden alfabético?) las palabras de uno o más idiomas, o de una materia específica. Ofrece definiciones, significados, etimologías, ortografía, pronunciación y sirve como herramienta esencial para el aprendizaje y la consulta lingüistica”.
Satisfactoria respuesta, pero hoy quiero hablar de tres diccionarios muy particulares, que son diccionarios para leer, a saber: 1. “El Diccionario de Ideas Recibidas”, que Gustave Flaubert (1821 – 1880) comenzó a escribir en 1850 y, que de manera incompleta agregó a la también incompleta obra suya “Bouvard y Pecuchet”, y que se publica por primera vez en forma independiente en 1913. 2. “El Diccionario del Diablo” de Ambrose Bierce (1842 – 1913)que también se fue publicando en partes en el semanario “Wasp” en 1881 y hasta 1906 en diferentes medios. 3. “Barbarismos” (2014) de Andrés Neuman (1977), autor además de “Hasta que empieza a brillar” (2025) sobre María de Moliner (1900 – 1981) autora de ese “Diccionario de uso del Español”, que desafió al de la Real Academia de España y que por ello fuera sentenciada poco menos que al ostracismo (¡Qué ocurrencia desafiar al poder!). También mencionaré (aunque no es un diccionario, pero de alguna manera puede ser leído como tal) “Fragmentos de un Discurso Amoroso” (1977) de Roland Barthes (1915 – 1980). Intento encontrar la misma palabra o semejante que aparezca en los tres diccionarios y eventualmente en el texto de Barthes.
Comienzo con la “A” y encuentro que “ANGUSTIA” se define en Bierce, como “Una enfermedad contraída por exposición a la prosperidad de un amigo”; Neuman opta por “Simultaneidad de lo porvenir”, Flaubert, no la incluye en su diccionario, pero sí lo hace Barthes, aunque es importante aclarar que lo hace en categoría de “argumento” y no de “definición” en lo que él denomina “Figuras” y la “figura” ANGUSTIA dice “El sujeto amoroso, a merced de tal o cual contingencia, se siente asaltado por el miedo a un peligro, a una herida, a un abandono, a una mudanza, sentimiento que expresa con el nombre angustia”.
“ARQUITECTO/ ARQUITECTURA” Flaubert dice de los arquitectos “Todos imbéciles. Siempre olvidan la escalera de las casas”: con respecto a arquitectura afirma “No hay más que cuatro órdenes arquitectónicos. Por supuesto que no se cuentan el egipcio, el ciclópeo, el asirio, el indio, el chino, el gótico, el romano etc.” Bierce escribe “Arquitecto, alguien que diseña un plano para nuestra casa y planea un diseño para nuestro dinero”. Neuman afirma en “Arquitectura: metáfora habitable”.
Voy a la “L”, LOCO/ LOCURA, Flaubert, no dice nada al respecto, no la nombra. Bierce, en cambio “LOCO: afectado por un alto grado de independencia intelectual, en desacuerdo con los parámetros de pensamiento, habla y acción derivados del estudio de los conformistas y contrarios a la mayoría; en breve: inusual. Es conocido que las personas son declaradas locas por funcionarios que no demuestran ninguna evidencia de estar sanos”. Con respecto a LOCURA, se explaya así ” Ese don y facultad divina cuya fuerte y creativa energía inspira la mente del Hombre, guía sus acciones y embellece su vida”. Neuman, dice de “locura” “Idioma hablado por una sola persona”. Barthes bajo el título “ESTOY LOCO” exclama: “Estoy loco de estar enamorado, no lo estoy de poder decirlo. Desdoblo mi imagen: insensato ante mis propios ojos (conozco mi delirio), simplemente irrazonable a los ojos de los demás, a quienes relato muy juiciosamente mi locura consciente de esa locura, dando explicaciones acerca de ella”, para luego referirse a “LOCURA, “Desde hace cien años se considera que la locura (literaria) consiste en esto: “Yo es otro”: la locura es una experiencia de despersonalización. Para mi, sujeto amoroso, es todo lo contrario: es a causa de convertirme en un sujeto, de no poder sustraerme a serlo, que me vuelvo loco. Yo no soy otro: es lo que compruebo con pavor.” Menciona luego un Cuento Zen: Un viejo monje está ocupado a pleno sol en desecar hongos: “¿por qué no hace que lo hagan otros?”. “Otro no es yo, y yo no soy otro. Otro no puede hacer la experiencia de mi acción. Yo debo hacer la experiencia de desecar los hongos” concluye Barthes “Soy indefectiblemente yo mismo y es en esto en lo que radica mi estar loco: estoy loco puesto que consisto”.
Por fin encuentro una palabra de la que los cuatro opinan, tal vez me pregunto ¿será porque ese concepto es ineludible en la conducta humana? La palabra es CELOS/ CELOSO, Flaubert se expide de la siguiente manera:”Siempre seguido por incontrolables. Pasión terrible. Las cejas unidas son síntoma de temperamento celoso”. Bierce dice:”Indebidamente preocupado por preservar aquello que sólo puede perder de no cuidarlo bien”. Barthes, se expresa así “Sentimiento que nace en el amor y que es producido por la creencia de que la persona amada prefiere a otro”. Neuman, conciso dice “Trío pasional entre un individuo, su ser amado y su fantasma”.
Así siguen estos cuatro excelentes pensadores definiendo Religión, Escritura, Reloj y un largo etcétera de cómo somos, lo que sentimos, lo que pensamos, qué tenemos y qué nos pasa entre la “A” y la “Z”.
Más allá de la comparación que hagamos de cómo un mismo concepto se entiende de manera diferente, tanto por los años que van de una a otra apreciación y a la personalidad de cada uno y las diferencias culturales, me resultó interesante observar como todos (también ustedes, lectores) destacamos ciertos conceptos y les damos nuestro sello personal y ver que a pesar de las diferencias hay un territorio común. Ahí es donde entiendo la pertenencia a una concepción del mundo, que para mí es el Occidente judeo – cristiano, que además permite que no estemos de acuerdo en todo, y en momentos críticos casi en nada; y ello implica la aceptación de esa diferencia y no su eliminación, y por nada del mundo su exterminio.
Va también mi agradecimiento a María de Moliner cuyo “Diccionario del uso del Español” no sólo es digno de consulta por algún término desconocido, sino que es bueno leerlo para escribir bien y leer mejor.
Vuelvo a IA y pregunto de dónde viene el título del libro de Neuman sobre María de Moliner y la muy amable secretaria de Wyoming me lo explica muy bien, “Es una frase de Emily Dickinson: ” A veces escribo una palabra y me quedo mirándola hasta que empieza a brillar” y luego me pregunta si hay algo más en que me pueda ayudar y yo le contesto que no y le agradezco y me desea un muy buen día y yo le digo lo mismo y ella me pregunta que si en algún momento tengo otra pregunta que no dude en llamar, agradezco y ella me desea “Que tengas una buena jornada”. Corto porque de lo contrario entraríamos en una relación amorosa que crearía celos porque a todos los trata amorosamente y ello me volvería loco y la angustia me corroería el alma y tendría ganas de erradicarla de la faz de la tierra.

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