Para mi viajar es una aventura personal. Amo viajar solo.
He viajado con amigos y ha sido muy bueno y muchas veces excelente; pero viajar solo es otra cosa, es como volar, pero no en avión de línea, sino en planeador: es uno siendo lo más parecido a ser un pájaro. Los seis meses entre Sri Lanka, India, Nepal, culturas que tienen diferencias con la nuestra, fueron una aventura, cuyas imágenes se reiteran sobre todo en sueños muchas veces incomprensibles. Viajar solo es una metáfora de la vida y la muerte; a cada instante se suceden personas con quienes se comparten caminatas, comidas, conversaciones, acontecimientos y, a veces, la cama y luego cada uno sube a su propio planeador y desaparece entre nubes, que suelen regresar mirando el fuego o en los crípticos sueños mencionados.
El viaje a Mongolia y a China fue en compañía de un querido matrimonio con quienes, entre otras muchas aventuras cabalgamos hacia Tsagaannuur, por la infinita estepa de Gengis Kan hasta un campamento de criadores de reno y fue muy bueno haberlo hecho acompañado.
En cambio el viaje a Joyceland en 2006, era imperioso para mi, hacerlo solo: fue una suerte de conversación silenciosa con James Joyce que hizo de Irlanda su espejo y de Dublin un personaje que me permitió jugar con Joyceness, Beckettness, Dubliness, Burgessness , Borgesness y un saciar la sed con Guiness, que hizo un fabuloso y mágico contrato con la ciudad de 9.000 años de duración por el uso de la tierra y el agua y que produce 3 millones de pintas por día, cosa que se ve en las calles a la salida de muchos bares y pubs donde a las dos horas de andar me topé con tres parejas a los gritos entre sí y una de ellas con pelirroja dama munida de bate de beisbol corriendo a “su” hombre. (Supongo que para firmar el contrato por 9.000 años lo deben haber puesto en pedo al intendente, o pidieron ayuda a las hadas).
El Temple Bar, en Temple Street, la David Byrne’s Tavern en Duke Street donde al igual que Leopold Bloom pedí un sandwich de Gorgonzola y tomé un vino de Borgoña, aunque no pude con mi tradición y pedí luego otro de chorizo y una copa de malbec mendocino. The Bailley, Mulligans, el Oval Bar, el 7 de Eccless Street donde hoy hay un sanatorio, pero donde tendría que haber un gigantesco “Ulises” como monumental homenaje a J J, Trinity College, al que no concurrió James porque era un centro protestante, pero en cuyo campus, creo recordar, transcurren episodios de la novela. Joyce asistió, en cambio a University College, Dublin. En mi bitácora de entonces anoté “Trinity College Notes”: a) en el 527 aparece la denominación Anno Domine (AD) introducida por Dionisio el Exiguo; b)En el 800 Book of Kells, el que tiene los cuatro Evangelios,(alfabeto Ongham). c) Año 1155, el Papa Adriano IV, el único inglés en la historia del papado, Nicholas Breakspeare , quien le garantiza al rey Henry II de Inglaterra la posesión de Irlanda. Juego con Shake – spear (sacude la lanza) Break – Spear (rompe la lanza) Arse – Spear (sí metetela ahi). Es que Joyce te contagia, ya lo dije en otros artículos para mi la literatura es AJJ y DJJ.
Luego en Sandycove la visita a la Martello Tower, una serie de torres defensivas construídas por los británicos en 1804 como protección a la posible invasión napoleónica donde vivió James Joyce en 1904 junto a sus amigos Samuel Chenevix Trench y Oliver St. John Gogarty donde Trench tiene una pesadilla con una pantera, saca un revolver y le tira a su ensoñación y vuelve a dormirse; al rato Trench vuelve a gritar por el ataque de la pantera y entonces Oliver toma la pistola y tira contra los objetos cerca de la cama de Joyce, que despierta, se viste apurado y sale en dirección a Dublin bajo una intensa lluvia. Esto fue lo que le sirvió a Joyce para el primer capítulo del “Ulises”, Trench será en la ficción Haines, el inglés (que con el tiempo se pegará un tiro, ya no en la ficción), Oliver St. John Gogarty será Buck Mulligan y JJ será Stephen Dedalus”, bueno lean el “Ulises” carajo, ya que no me leen a mi. Viajé unos 50 km al Meath County en el valle del Boyne, casi al corazón de las hadas hasta ese cúmulo verde de más de 5000 años, enorme con paredes de piedra donde hay espirales labradas y ese agujero en el techo por donde en el solsticio de invierno, el 21 de diciembre, el día más corto del año penetra preciso un rayo de sol como si fuera una flecha que da en el centro del edificio y mágicamente eso me llevó a la Pirámide del Adivino en Uxmal, Yucatán donde los mayas han hecho lo mismo, que no sé que significa, pero a los expertos les parece importante resaltar y que a mí me recuerda a esas pinturas donde entra un rayo de sol por una grieta y adentro de la caverna hay un monje rezando y es Dios quien se le aparece y que si uno entra en Google en Misterios del Mundo Antiguo Relacionados con la Astronomía uno sospecha, que es verdad que hay uno o más universos paralelos y es el Finnegans Wake, el fin del nuevamente del despertar y del morir, que no sólo recorre la mágica historia de la isla donde casi todos aceptan esta idea y entre las fortalezas laberínticas, los más de 30.000 castillos, los bosques, las cuevas, los acantilados de éste país de ensueño donde la cultura celta vive gracias a que Roma nunca cruzó el mar desde Bretaña y el cristianismo llegó recién en el siglo V con el obispo Patricio, devenido santo creador del símbolo que identifica a Irlanda con el trébol de tres hojas que utilizó para explicar la Trinidad.
Se me acaba de ocurrir el famoso y poco usual trébol de 4 hojas ¿será el demonio, sin el cual Dios parece no poder vivir?

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