MOISÉS Y MOISÉS

Salvado de las aguas cuando bebé en el relato bíblico.

Rescatado bajo los escombros en La Guaira, Venezuela después del terremoto de 7.5 y sus réplicas. Un chico de 11 años, que pasó tres días y tres noches durmiendo en cama de mampostería, colchón con resortes de hierro, almohada de ladrillos, sábanas de cemento, de nombre Moisés, como el hebreo.

Sed, hambre, necesidades corporales, soledad, aturdimiento, miedo, madre, padre, hermanos, abuelos, amigos, colegio, “estoy solo y me voy a morir y no le pude decir a Maruca que me gustaba”, frío, calor, noche de cemento eterna y el “Mundial de Futbol que tanto me gusta” ¿Por qué? Sin respuesta.

¿Cómo era yo y mis amigos a los 11 años? Estaba en quinto grado, jugaba mal al futbol y bastante bien al tennis, me gustaban dos o tres chicas del colegio, recuerdo que una de las preguntas que hacíamos era “¿estás avivado vos?” Y por supuesto todos estábamos avivados, porque si decías que no, eras un boludo. Era muy buen estudiante, ya hablaba bien inglés, teníamos televisor en casa desde 1955, creo que era el primer aparato en La Lucila, lo cual me hacía sentir importante. Veía el “Cisco Kid y Pancho” seguida de “La Patrulla del Camino” con Broderick Crawford “20 50 jefatura”; me encantaba trepar a los árboles, hacer casas en ellos con tablas y lonas, jugar a los “cowboys” encender fogatas y toser con dolor de garganta al probar el primer cigarrillo. Todavía jugaba con mis autros “matchbox” sobre la autopista de lana de la alfombra frente al fuego de la chimenea. Leía libros de la colección Robin Hood. Era Presidente de la República Arturo Frondizi, que solía decir “gobierno para 20 millones de habitantes” y no “miyones” como decimos todos los argentinos.

No sé nada de este chico venezolano, pero verlo salir de entre esa masa de mampostería , hierro retorcido y polvo donde pasó tres días y tres noches en soledad con los miedos, el terror que lo invadió mientras hacía las tareas y escribía “Simón Bolivar, el padre de la patria…” y ahí se movió el piso, una lluvia de yeso cubrió su cuerpo, la mesa, el cuaderno, le borró la realidad y el estrépito le sonará todos los días de su vida. Tan sólo quería pensarme en una situación similar. Lo veía ayer en un noticiero a Diosdaro Cabello, gritándole a un rescatista norteamericano a quien le impedía pasar a un sector “just back up, just back up el rescate es nuestro es Nac & Pop, los muertos son 1000 y los desaparecidos no se sabe y la Revolución es Bolivariana y el pueblo…” y salió Moises después de tres días y tres noches de oscuridad.

Al fondo se veían las olas del mar llegando a las arenas venezolanas, como hace miles, millones de años, indiferentes a Moisés, Diosdaro, Bolivar, Dios.

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