EFECTOS SECUNDARIOS DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Cuando James Watt patenta la máquina de vapor en 1769, seguramentre vislumbró los cambios que tal invento provocaría; lo cierto es que lenta pero sostenidamente se fueron produciendo transformaciones económicas, tecnológicas y sociales y en 1850 ya el mundo europeo era otra cosa.

El incremento poblacional de las ciudades y el despoblamiento del campo, fue el gran éxodo humano que desbordó Londres, Manchester, Liverpool, Birmingham, generando barrios pobres en la periferia de las ciudades de Gran Bretaña primero y con los años en el resto de Europa.

Se produjo una disminución del consumo de productos suntuarios como marfil, especias, sedas e índigo y contrariamente un sostenido aumento de las importaciones de trigo, algodón y sebo para la confección de velas. Hubo hambrunas para los obreros industriales que la importación de trigo palió un tanto y la palabra “pan” surgió con total fuerza como sinecdoque de alimento. El pan blanco que siempre había sido el pan de reinas y reyes a partir de María de Médici, se democratizó y ya en 1800 un obrero textil empleaba el 50 % de su magro salario en la compra de pan blanco que simbolizaba haber alcanzado un nivel de dignidad. El pan fue históricamente esencial, ya en la antigüedad Sócrates solía decir que aquel que ignore el problema del trigo no podría ser considerado digno de dirigir Atenas.

En Francia, la Revolución Industrial llegó siguiendo el ejemplo inglés. Los franceses observaban con preocupación como eran invadidos por productos británicos, en consecuencia el gobierno dictó una ley por la cual no se podría vender vino desde un barril y todo vino debería comercializarse embotellado con corcho, lacre y etiqueta con el nombre de la región y del productor y escribiendo con visibilidad la graduación alcohólica del vino. Con lo cual indirectamente estaban dejando sin trabajo a miles de productores de vino común de infinidad de pequeñas aldeas y centralizando la producción en los chateau y las grandes bodegas, ya que las erogaciones para cumplir con los requisitos estaban totalmente fuera del alcance de esos pequeños productores. El gobierno deseaba provocar el éxodo a las grandes ciudades y contratar esa mano de obra para la industria y poder así competir con los ingleses. Los campesinos se negaron a dejar de hacer vinos y copiando al movimiento de “Arts and Crafts”de Gran Bretaña inspirado por William Morris y John Ruskin que producía unos bellos jarros de cerámica para beber cerveza con el rostro de marineros y a veces de piratas, le propusieron al gobierno ofrecer a sus clientes el vino local en bellas jarras de cerámica con tapa con forma de animales, entre ellos de pingüinos, que el gobierno terminó aceptando en 1860. Esos pingüinos son los ancestros del hoy clásico pingüino argentino, honrado en el país por el Museo Virtual de la Jarra de Pingüino al que todos pueden acceder entrando en jarradepingüino.com.

La tercera consecuencia no buscada de la Revolución Industrial fue la creación del matrimonio por deseo y amor y no por imposición paterna. Cuando el campesino se aleja de los pequeños pueblos y se va a trabajar a 300 ó 700 Km de su casa descubre que ya no está obligado a contraer matrimonio con la hija del herrero y ellas ya no están obligadas a enamorarse del hijo del tabernero o del sastre por acuerdo de sus respectivos padres. El mundo anónimo de las ciudades les ofrece la oportunidad de elegir entre docenas de operarios y obreras.

Veremos cuales serán los efectos secundarios de la revolución tecnológica por la que estamos transitando.

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