“Negro querido”, “Negrito, pateá y hacé gol”, eran dos maneras de llamar a dos amigos queridos del colegio, como a Pancho lo llamábamos todos el “Gordo” y yo era “el petiso” y Manu era “la Flaca” y había paz en el mundo y así, ni Pedro, Ni Mariano, ni Matías, ni Manuela, ni yo nos dábamos vuelta cuando alguien nos llamaba por nuestros nombres, y si los escuchábamos, quien nos estaba llamando era un desconocido o un profe. Nadie se sentía insultado, ofendido, injuriado, desmerecido; era simplemente nuestra manera de querernos. En cambio “boludo” era un insulto; hoy escuché el siguiente diálogo familiar: cruzan caminando el paso a nivel de la calle Perú en Acassuso, Señora joven, tres hijos chicos y abuela, bajan la barrera y suena la campanilla, la madre pide a los hijos que se apuren, como están distraídos les espeta, “apuren boludos, que viene el tren”, “mamá la boluda es la abuela que es una tortuga” y hay paz en el mundo y todos cruzan y pasa el tren.
También es cierto que se escuchaba “negro de mierda” y que para muchos “Perón era un negro de mierda” y sus seguidores eran una negrada de mierda”. Comparto que Perón fue una pésima experiencia y creo que sus seguidores están equivocados. “Negro, negrada” dichos de esa manera son términos ofensivos, racistas, degradantes, insultantes, punibles. Lo he dicho ya muchas veces en este blog, no fui, no soy ni seré peronista. Durante su gobierno, había un “delator de manzana” en La Lucila, donde vivíamos, que dejó sin trabajo al padre de “Negrito”, dos tíos míos perdieron sus cátedras en la UBA, mi madre fue “llamada al orden” porque obligada a llevar luto por la muerte de Eva Perón, entró en el aula a dictar su clase de filosofía en la escuela pública donde trabajaba vestida con tapado rojo punzó con rosa amarilla en la solapa. Mi abuelo materno, exitoso empresario hotelero en Mar del Plata dejó una buena cantidad de propiedades a su viuda y sus cuatro hijos. Al menos una docena de ellas fueron vendidas a vil precio debido a la famosa ley de alquileres peronista que congeló las rentas, no así los impuestos sobre la propiedad; a Jorge Luis Borges; nuestro Shakespeare; lo sacó de su puesto de bibliotecario y lo mandó de inspector de aves y conejos a una feria. No fui peronista con Perón, fui anti peronista con López Rega e Isabelita y gorila furibundo con los K, con el López de los bolsos, con De Vido, Lázaro Baez, Insaurralde, Mazza, Alberto Fernández y un abundante etcétera.
“Viejos Meados”, de parte de un liberal libertario que ejerce la Presidencia de la República es un grosero insulto a toda persona mayor y habla de la no comprensión de lo que significa ser liberal, donde lo que se subraya no es sólo la oferta y la demanda sino la dignidad del individuo que antes de “consumidor” es ser humano, persona única e irrepetible “o sea digamos” ¿se entiende?
La señora paraguaya Celeste Josefina Amarilla Goitía (1964), senadora, católica por el Partido Liberal Radical Auténtico, viuda con un patrimonio de 3,7 millones de U$S habiendo dicho sobre el jugador francés Kylian Mbappé “Bruto, no aprendió ni a escribir; en vez de leche materna, chupaba cocos y lo más instruido que escuchó eran chimpancés. Le hubieras mostrado el dedo Orlando Gill, yo lo hago en el Senado y no pasa nada”. “Camerunés colonizado que finge ser francés, rencoroso, nuevo rico, arrogante y feo”.
Es curioso: escuchamos “negro de mierda” como insulto ante un comportamiento que nos molesta, dirigido inclusive hasta a gente con piel más blanca que la harina. Por su manera de pensar sobre lo Negro, le saco la Roja a Celeste Amarilla, senadora blanca , cuyo “blanco” declarado, es como informa Wikipedia de 3,7 millones de U$S, ¿será creíble o tendra algo en “negro”?

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