Salvo alguna crónica sobre “Los Pumas”, la sección deportes del diario, nunca la leía. En 2022, el día que regresaba de Qatar la Selección Campeona yo venia en auto desde La Boca hacia San Isidro. En Paseo Colón e Independencia, la catarata de gente que se movía en dirección al bajo me impidió seguir: era una cantidad inmensa pero transmitía alegría. Sentí que algo había cambiado en mí: comprendí lo que es la fiesta colectiva, ahí leí que lo que estaba sucediendo no era una “turbamulta”,”una masa nacional y popular”, ahí entendí que los personajes más desagradables de la política nacional recibían el repudio de un pueblo que comenzaba a seguir su camino sin la conducción de un “Führer”, sino guiados por el fervor de un equipo, vi a Alberdi, Favaloro, Borges, Piazzola y a una cantidad inmensa de ignotos ciudadanos que trabaja, estudia, genera ideas constantemente, sin interés alguno de usar a la gente que los admira como escalón en la trepada al poder personal.
En este Mundial de Futbol, leo todos los artículos del diario y veo los partidos del Mundial, cuando juega Argentina y algunos otros con una pasión que jamás el futbol había despertado en mí. ¿Pero es el futbol? o es ¿quién y cómo juegan al futbol? Creo que lo que miro y admiro es algo que lo trasciende. La Selección del Futbol dirigida por Lionel Scaloni y capitaneada por Lionel Messi, movida por un espíritu de cuerpo es lo que para mí refleja el espíritu de país que quiero.
Juan Domingo Perón y Eva Duarte en el balcón de Plaza de Mayo, Galtieri hablando ante la misma Plaza colmada, Néstor y Cristina Kirchner con sus diatribas populistas mezquinas, Javier y Karina Milei con sus estertores grandilocuentes plenos de “Colosos”, “LA/El Jefe”, “El mejor gobierno de la historia”; toda esa Argentina fanfarrona, pedante, egocéntrica, hipócrita y para colmo mal hablada; esa miserabilidad que entre otras cosas me hizo dejar el país en 1978 para no asistir al nacionalismo vergonzante de Videla, Massera y Agosti saltando de alegría en la Cancha de River, mientras tiraban seres humanos al mar en defensa de la “sociedad Occidental y Cristiana”. Vi el Mundial 78 en Londres y daba asco el palco oficial.
Siempre me he definido como liberal. Todos estos personajes: Perón y Eva, Galtieri y Cia., Néstor y Cristina, Cristina y Boudou, Cristina y Alberto, Videla y Cia., Milei y Karina son la antítesis de lo que es el liberalismo. Estos personajes son máquiunas de convertir a los ciudadanos en votantes, a la gente en masa, a los individuos en turbamulta.
El liberalismo es una actitud ante la vida y la vida no se sólo “oferta y demanda”, eso es en el mejor de los casos “marketing”, que es un renglón de la filosofía liberal que entre otras cosas permitió que hoy no seamos analfabetos como nuestros tatarabuelos, que cambió el mundo de campesinos esclavizados por agricultores emprendedores, que engendró la Revolucion Norteamericana, y la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, y la Prensa Libre, y la división de Poderes, el liberalismo que grita LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD y no la consigna vacía de “Síganmé no los voy a defraudar” que con variaciones es lo que proclaman estos personajes arriba mencionados.
El espíritu de la Selección me devolvió la fé en nosotros, no lo hicieron ni Perón levantando los brazos, ni Eva Duarte llorando, ni Galtieri alardeando sobre Malvinas, ni Néstor increpando a la Prensa, ni Cristina vociferando sandeces sobre la Historia juzgándola, ni Alberto beboteando babosamente y boludeando a su mujer, ni Videla persignándose, ni la verborragia sobre la Escuela Austríaca, La Jefe y los besuqueos públicos con Fátima y Yuyito (para demostrar ¿qué?).
Basta por hoy, la Selección encarna los valores a imitar; el staff politiquero la nación GRASA que detesto.
Amo a Inglaterra, amo su liberalismo, pero el miercoles a GANAR y Vamos por la **** y el resto a CAGAR.

Deja un comentario