ARJÉ

Arjé, en griego clásico significa primer principio. Los filósofos pre socráticos intentaban explicarse qué fue lo que había hecho que surgiera esto que llamamos realidad. Sí, claro no era una pregunta personal; ello se podía entender: célula masculina, más célula femenina: otro individuo. La pregunta era por el cosmos, la pregunta era por qué algo y no más bien la nada.

Ante esa inmensidad Tales de Mileto atribuyó al agua ser el arjé de todo lo que acontece. Anaxímenes, en cambio, le atribuyó el origen de todo al aire. Xenófones a la sumatoria de la tierra y el agua. Heráclito al fuego; Empédocles de Agrigento al conjunto de los cuatro elementos: agua, aire, tierra, fuego, que se combinan mediante dos fuerzas antagónicas: el amor y el odio.

En el otro extremo, un día sucedió el primer muerto. Hasta donde yo sé, no hay documentación de la sorpresa de que tal persona quedó tieso, duro y frío. Supongo que habrá sido conmocionante y entonces o lo enterraron, o lo cremaron o lo arrojaron al mar.

En el medio, entre el primero y el último día, transcurre durante 80, 90, 100 años la vida: que cada uno intenta vivir como puede, como quiere o como se atreve. Digamos hay gente que se jubila de ascensorista, otro de policía, otra de monja, otro de Rey, otra de médica, otro de Papa. Me suelo preguntar; de los 8.200 millones de seres humanos ¿cuántos de nosotros hacemos algo más que crecer, trabajar, reproducirnos, envejecer y morir?

Mi pregunta es siempre la misma ¿Para qué?

Leer, estudiar, viajar, buscar, dialogar, ser curioso, amar, trabajar, preguntar, reirme es lo que hago, pero siempre está presente el WHAT THE HELL ARE WE FUCKING DOING HERE? Soy un adicto al Carpe Diem, entonces siempre viene el consolador o la consoladora “Pero ¿quién te quita lo bailado?” Por supuesto que nadie, el problema es que yo quiero seguir bailando y no tengo el menor interés ni en la tierra del cementerio, ni en la urna de las cenizas que después alguien tirará al aire o al Río de la Plata. Yo quiero seguir bailando porque la vida es una FIESTA, a pesar de la sarta de hijos e hijas de puta que creen dirigir el mundo. Claro que me espera el mismo final que a todos, pero es en CONTRA ABSOLUTA DE MI VOLUNTAD, y tenía ganas de dejarlo escrito.

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