Autor: alejandrofrango.com

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE VIVIR NO LO ES (VI)

    A) CHEYNE WALK

    “Mi elección es el viejo mundo” -mi elección, mi necesidad, mi vida; dijo Henry James (1843-1916), en 1876, cuando se establece en el 3 de Bolton Street, Piccadilly, London, of course, si es que en el caso de un viajador como él, la palabra establecerse significa algo.

    Don’t you think there’s something wrong ?

    Where?

    Everywhere.

    Henry James no dejaba de hacerse esta pregunta, sobre todo en las reuniones con W.H. Hudson (1841-1922), Joseph Coinrad (1857-1924) y Robert Bontine Cunningham Graham (1852-1936) cuando se reunían a almorzar en el Mont Blanc, en el Soho.

    Conrad, había dejado su Polonia natal, para enseñarles a los británicos como se debía escribir en inglés. James, había abandonado una agresiva e invadida New York, para recuperar ‘su’ Washington Sq.,en Lamb House, en Rye. Hudson partió de la pampa, para comprobar si los gorriones de Londres, eran iguales a los de su niñez en Quilmes. Cunningham Graham había dejado Escocia para galopar en la pampa, uno de sus adorados caballos criollos y había regresado a Gran Bretaña para asistir a la Cámara de los Comunes a caballo, para volver a morir en Buenos Aires y ser enterrado en Inchmahome.

    Desde 1761, en el número 50 de Cheyne Walk en Chelsea existe The King’s Head & The Eight Bells. Frente a ese pub está Carlyle Mansion, donde después de una noche de alcohol y consternado por los horrores de la Primera Guerra, Henry James va a morir.

    Caminando lentamente desde el 78 de Onslow Gardens, mi casa en Londres, solía acercarme al que sería ‘mi’ pub durante dos años y mientras aspiraba un olor conocido en tardes de verano y una lluvia que ya me había mojado antes, en invierno, llegaba a esa esquina recitandoi estos versos de Dante Grabiel Rosetti (1828-1882), que también habitó el barrio:

    I have been here before

    But when and how I cannot tell:

    I know the grass beyond the door.

    The sweet keen smell,

    The sighing sound, the lights around the shore.

    Después pasa el tiempo y vinieron mis viajes, mis regresos, mis labores, mis bitácoras, más guerras, más amores, más horrores y 20 años después de aquellas caminatas volví al pub donde una vez saludé a Mick Jaegger. Otros 20 más pasaron, y el pub ya no es más pub sino brasserie de la Republique Francaise de Chelsea & South Kensington (una mera cuestión de impuestos más bajos, que suele atraer sangre nueva e inversiones). Pero sigue estando en East Sussex, en Rye, The Mermaid Inn, cercana a Lamb House y ahí tendremos un encuentro alrededor de dos mesas, frente a la gran chimenea encendida porque afuera está frío y llueve, siempre tiene que llover y tal vez nieve y sí está nevando.

    Alrededor de una de las mesas: Henry James, Joseph Conrad, William Henry Hudson, Robert Cunningham Graham, Jorge Luis Borges. En la otra, frente a la ventana, espero el cordero con papas y puerros, bebo un Chateau Rothschild, saco mi bitácora y me pongo a registrar la escena. Duermo en The Mermaid Inn, rebuilt 1420. Me indica el conserje, que me han dado la habitación del fantasma.

    B) AACHEN – TALLÍN

    Ciudades que no tienen nada en común (creo) salvo el tiempo de mi estadía en ellas; 12 horas en la primera, 6 en la segunda, el motivo de mi visita: tener que esperar que pasara el tiempo, por una cancelación de vuelo en el primer caso, una demora en la salida de un barco en el otro.

    Aachen, Aix-la-Chapelle, Aquisgrán, capital del Imperio Carolingio allá por el 800 y por tanto centro de Europa.

    Tallín, capital de Estonia. Fortaleza antigua, paso de las Cruzadas, invasión, cristianismo con su catedral, mercado medieval, reinado sueco, soviet supremo, república democrática, Unión Europea y como siempre todo termina en turismo: la reiterada versión de SAMO (Same Old Shit). Ahora que las evoco, no puedo no asociarlas al pensamiento de Parménides que luego plagiaría Pascal: “El centro está en todas partes, la circunferencia en ninguna”, al visitar la Capilla Palatina, donde se supone está Carlomagno (742-814) hecho polvo, pero sí se sabe coronaron a todos los reyes francos que le precedieron. Eso fue en 1999 cuando se canceló un vuelo Bruselas Londres por 24 horas y me fui en tren desde Bruselas a caminar por Aachen. La misma distancia (122km) que separa a las dos ciudades, separa a Buenos Aires de Chascomús.

    En Tallín, en la que estuve en 2013, lo que vi en las 6 horas que la recorrí entre barco y barco en Escandinavia; me pareció, la ciudad vieja, toda rodeada de murallas, con su castillo, una suerte de de ciudad como de cuento de hadas. Caminé, paré a tomar un café y me puse a charlar con una mujer: Nadia, que era de Tirana, la capital de Albania (¡Qué lastre, nacer en una ciudad con ese nombre!), cuanto más agradable al oído suenan Buenos Aires o Florencia o La Paz o Sofía. ¿Es Albania parte de Europa?) Gobernada entre 1944 y 1985 por un tirano como Enver Hoxha (1908-1985), primero pro soviético y luego descaradamente maoísta con población musulmana. Crucé desde Noruega en ferry, regresé y esa noche en barco partí a Estocolmo para luego en otro barco viajar a Copenhagen.

    Dicen que Carlomagno amaba Aquisgrán por sus aguas termales, por su clima, porque estaba poblada por académicos y estudiosos como Alcuino de York (735-804), que fue quien le enseñó a escribir, cosa que parece le costó mucho al Emperador, según lo testimoniado por el Centre Charlemagne.

    Tuve que esperar que pasara el tiempo y en menos de dos horas lo fui a hacer a un país vecino Bélgica- Alemania, Noruega-Estonia; sí claro Buenos Aires- Colonia, esa es una distancia europea, poco más de una hora en ferry.

    Aachen, Tallín, Tirana, lugares curiosos que pueblan el mundo. Tareas extrañas que diseñamos nosotros: ser Emperador, ser tirano, ser Papa, vivir 80 años en Saussine como Madame Eglantine, viajar desde los 15 años. Es bastante raro todo aunque no tanto como vivir en Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysilliogoggogoch, en Gales, que sin duda con sus 59 letras es un nombre largo que cobija a los 500 individuos que habitan ese poblado, los gogogochianos. No sé gaélico, pero me dicen que el significado de semejante palabra es “Iglesia de Santa María en el hueco de avellano blanco cerca de un torbellino rápido y la iglesia de San Tisilio cerca de la gruta roja”. Sin embargo no es el nombre más largo del mundo, ya que esa posición la tiene, una colina de Nueva Zelanda que tiene 85 letras llamada TAUMATAWHAKATANGIHANGAKOAUAUOTAMATEATURIPUKAKAPIKIMAUNGAHORONUKUPOKAIWHENUAKITANATAHU y que sostiene su nombre en un cartel de 10 metros de largo y nos narra la leyenda maorí de Tamatea, personaje legendario que homenajea a su hermano muerto en la batalla de Matanui y cuya traducción sería “La cima donde Tamatea, el hombre de grandes rodillas, el escalador de montañas, el devorador de la tierra, el viajero incansable, tocó la flauta a un ser querido”. Se me ocurrió anotar mi ejemplar del “Finnegans Wake” con ambos nombres-narración, me pareció el lugar indicado como introducción a una escritura donde cada párrafo, cada oración y cada una de las palabras del texto de Joyce son una narración. Un texto como el Finnegans Wake es casi infinito y es curioso como los extremos se tocan, por un lado una obra de arte como la novela de Joyce y una indicación de lugares sacros y legendarios, y por la otra los vacuos, hipócritas y muchas veces criminales discursos de los políticos, las 22 horas seguidas del senador Ted Cruz en el Capitolio de los Estados Unidos el 22 de septiembre de 2013, las casi 10 horas de Hugo Chávez el 14 de enero de 2012 en uno de sus monólogos de “Aló Presidente”, las 7 horas y 15 minutos ante el Parlamento Cubano en 1998 de Fidel Castro, las dantescas peroratas de Adolf Hitler durante su gobierno, el monólogo de 3 horas y 45 minutos, el 1 de marzo de 2015 para inaugurar el 133 período ordinario de sesiones del Congreso Nacional Argentino de Cristina Fernández. Cuánto más bella, sabia, erótica y racional es la lectura en silencio en una noche de invierno con lluvia frente a la chimenea, con leños de quebracho colorado crepitando, o una tarde de verano bajo la sombra de un. roble, o el amanecer en el muelle de Pacheco escuchando los versos de Wallace Stevens leídos por ella mientras bebemos la última copa de un espumante.

    C)DE VIAJEROS, DE FILÓSOFOS Y DE POLÍTICOS

    En la India, Joseph, me explicó una tarde a orillas del Ganges, mientras humeaban piras de leños de cedro e incienso cuyas llamas abrazaban cuerpos gastados y finales que esa ceremonia; que señalaba el umbral de lo porvenir, indicaba que para el hinduismo el mundo no es más que Maya, es decir mera ilusión, salvo por una contundente excepción, “el atman”, es decir nuestro propio, único e irrepetible “yo” y, que al transcurrir, el individuo percibe que es todas las personas y todas las cosas y por lo tanto no debería desear nada, pues tiene todo lo que es posible tener y al sentirse ese todo, no puede hacer daño a nadie ni a nada, pues nadie se provoca daño a si mismo y si lo llegara a hacer es por ignorancia, como creo; agregaba Joseph; en esa lengua tan musical de los hindúes hablando inglés, es lo que nos sucede cuando dejamos en manos de individuos ávidos de poder el destino de la comunidad. Escuchándolo creí entender que me estaba dando la clave de aquello que tantas veces me preguntaba en silencio, ¿por qué tanta gente aceptaba sin discutir, que la vida es así?, es más ¿qué significa tal concepto? En última instancia que deje de ser así y sea de otra manera,¡Qué joder! Eso es lo que mueve al viajero, al artista, al filósofo, eso es lo que mueve a los buscadores de placer, los que huímos del poder que es la monstruosa maquinaria que sentenció “que la vida es así” y que por lo tanto hay que aceptarlo. Ante tanta muerte explícita en Benarés, resulta casi cómico ese acto de súbita conciencia rebelde,frente a lo que ya no se puede decir, efectivamente todos esos cuerpos que se consumían en las llamas y que irían luego a engrosar el caudal de las aguas sagradas del Ganges, me gritaban que “la vida es así”, inapelable. Creo que desde que descubrí el placer de la lectura, y en especial leer sobre viajes comencé a desear vivir en un tiempo donde el misterio fuera parte de la cotidianeidad. El descubrimiento como parte esencial de la vida. Haber vivido como lo hizo Marco Polo, que le dió el nombre a un país: Cipango, que será con el tiempoi Japón, explorar un territorio desconocido como la China del siglo XIII; haber vivido en el tiempo de Colón que por un error descubrió América. Ese no saber por anticipado lo que nos espera y tan sólo llegar y que nos sorprenda en el medio de una tupida selva la catarata a la que podré llamar Victoria, como lo hizo Livingstone o la ciudadela que hoy conocemos como Machu Picchu, a la que llegó en 1911 Hiram Bingham. Creo que estamos demasiado sujetos a lo previsible, pero creo también que lo inesperado aparece como una suerte de compensación por el exceso de control y se hace presente mediante el atraco, el asalto callejero, el asesinato tan frecuente en las grandes ciudades.

    Viajeros, aventureros, filósofos no comunes, exploradores; me vienen a la memoria Herkhuf, en el antiguo Egipto, nacido en Elefantina 2300 años antes de Cristo, quien descubre las fuentes del Nilo. Heráclito, siglo V AC, camino a la montaña, lejos de la polis, fuera del poder. Heródoto, el de Halicarnaso (480-425 AC), quien al narrarnos sus viajes y los encuentros y desacuerdos humanos para que no los olvidemos, creó la Historia. Diógenes de Sínope, el filósofo cínico que desde el barril que cubría su desnudez echa a Alejandro porque le tapaba el sol y lo manda a conquistar el mundo.

    Xuazang (602-664) monje budista quien después de viajar durante 15 años por India, regresa a China y sus textos contribuyen a enriquecer la concepción china de la vida. Marco Polo (1254-1324), el veneciano que desde los 17 años, con su padre y su tío recorren un mundo casi ignoto para Occidente. Ibn Battuta (1304-1377) cuyos “Rilha” (Viajes) narran su peregrinaje de 25 años desde Tánger a la Meca, la costa de África, Europa, Medio Oriente, India, centro y sur de Asia, China. George Catlin (1796-1872) que viaja desde Alaska a Tierra del Fuego entre 1854 y 1860, con sus telas y caballetes pintando pobladores de todas las culturas, descubriendo selvas y ríos y aves y ruidos y voces. Aime Tschiffely (1895-1954) y sus compañeros Gato y Mancha nobles caballos criollos que entre abril de 1925 y septiembre de 1928 recorren los 21.500 kilómetros entre Buenos Aires y Washington D.C. Thor Heyerdahl (1914-2002) que en 1947 parte desde Perú y navega hasta la Polinesia en la balsa Kon Tiki. Ludwig Wittgenstein (1889-1951), que abandona los oropeles de su poderosa familia y se dedica a pensar cómo pensamos y les deja a los políticos esta sentencia “De lo que no se sabe qué decir, lo mejor es callar”, que sintetiza a todos estos personajes a los que acabo de homenajear y que a diferencia de los políticos tienen más dudas que certezas y que en mi niñez yo representaba en la figura del Llanero Solitario, ejemplo de total libertad.

  • NOTA SOBRE WILLIAM FAULKNER

    Al menos hasta donde yo sé, son dos las veces en que William Faulkner (1897-1962) sostiene que el pasado no existe. Una de ellas en su novela “Requiem para una Monja” de 1951 donde le hace decir al abogado Gavin Stevens “the past is never dead. it’s not even past”. Otra en la entrevista que Jean Stein le hace para The Paris Review en 1956 donde afirma “No existe el FUE… sólo existe el ES. Si el FUE existiera no habría dolor ni pena”:

    Me fascinó en función de la memoria que me sostiene, como a Funes. No vivimos los memoriosos en un eterno presente; no confundamos las cosas, en un eterno presente vive el infante, que es quien carece de lengua, o en el otro extremo el loco, quien es el que habiendo tenido una, la confunde y está extraviado en un palimpsesto laberíntico que tal vez sólo él comprenda. Los memoriosos vivimos en un presente imperfecto; para darle una entidad gramatical, vivimos en un “fuendo”, que es un pasado vivo que incorpora las nuevas experiencias a un pasado que no fue sino que sigue siendo. Es una novedosa manera del Carpe Diem. Gozar el momento es aceptarlo, cualquiera éste fuere, aún el dolor. ¿está Faulkner equiparando el placer y el dolor, es ello el fundamento del “never complain, never explain”, es el estoicismo, lo que subyace en el liberal? ¿Está en ello lo que mantiene a los parias de la India, a los esclavos, a los masoquistas, y en el otro extremo a los reyes, a los amos, a los sádicos sin protesta alguna, sin explicación a nadie, sin culpa por saldar?

    El rinoceronte, con un brutal cuerno en la frente, la jirafa con un cuello fuera de toda lógica, el jorobado, el enano, el ciego, la mujer que durante 30 años operaba el ascensor de la estación Covent Garden, Queen Elizabeth II, el mosquito que me acaba de picar, cualquier Papa, un minero en los Andes, Iwao Hakamada condenado a pena de muerte, quien pasó 56 años esperándola en prisión, para luego ser liberado por falta de mérito, el único preso que había en Islandia en 2013, cualquiera de las formas posibles, todo: fuendo.

    Acabo de venir de mi diario recorrido de 10 kilómetros en bicicleta bordeando en parte la orilla del maravilloso Río de la Plata. Es el último día del invierno. A las 6 de la mañana, el silencio paulatinamente va dejándose invadir por el piar de los pájaros que le avisan al sol que es hora de despertar y de disipar la casi imperceptible llovizna que como tela de araña cuelga del cielo. Mientras pedaleo, ocurre esto; que ahora , ya en casa, escribo; y que percibo como una película muda sucediendo por mi cabeza:¿Cuánto mundo hay en la gente? Voy pasando corredores, caminantes, gente paseando a sus perros, otros pescando, algunos conversan mientras esperan fotografiar al sol que se demora. Ninguno de todos nosotros está viendo el mismo río.

    Hace un mes pegué en la bitácora número 38 el recorte de un aviso fúnebre aparecido en el diario La Nación: “O’Gorman, Camila. Ejecutada en Santos Lugares, el 18-8-1848 a punto de dar a luz junto al cura U. Gutierrez por orden de Juan M. de Rosas. Homenaje a una de las tantas víctimas de la tiranía J.M. Méndez Avellaneda”, de pronto pienso en el episodio sucedido en la isla de Córcega, en el pueblo de Cervione un día de 188 y tantos cuando una joven hermana de la que con los años será la madre de mi madre, más no mi abuela, ya que murió antes que yo naciera. Esa joven fue violada, ese episodio provocó un asesinato y éste una condena de por vida al padre de la madre de mi madre y me he preguntado cómo pudo haberla afectado y de cómo llegó a mí desde ese pueblo de montaña que mira al Mediterráneo, en esta mañana en bicicleta y también en aquella tarde en que me lo contaron y me pregunto qué de otras imágenes, ideas, fantasías, prejuicios, traumas, fantasmas circulan esta madrugada por las cabezas de todos estos con los que me crucé; ¿cuánto mundo hay en la gente? y ahora mientras escribo, tampoco sé cómo me invade la presencia del conductor del noticiero de Antenne 2, Patrick Poivre d’Arvor que todos los días yo miraba al terminar mi trabajo en el campo en el caserío de Saussine, durante 1979 a 1981, entonces lo googleo y veo que está vivo y me pone muy contento, comparo la foto actual con la imágen que tengo de él y gratamente compruiebo que precisamente hoy 20 de septiembre de 2024 es su cumpleaños número 77 y cuando leo su trayectoria exitosa mi satisfacción es total, entonces es cuando me pregunto si realmente el pasado desaparece o si tan sólo queda cubierto por una traslúcida telaraña que se descorre vaya uno a saber por qué y cómo y cuándo y si todo acaso no está habitado por miles de millones de partículas de memoria y si una de ellas me rozó el hombro para que yo recordara a ese periodista justo el día de su cumpleaños y entonces vuelvo a Funes el Memorioso, vástago, seguramente no deseado de un posible médico e inglés o criollo y domador, al cuidado de su madre planchadora, cuando tullido y yacente rememora las palabras de la “Naturalis Historia” de Plinio “Nada de lo oído puede ser repetido exactamente” y yo lo leo como el continente representativo de la memoria de su creador solitario, en una sociedad carente de conciencia histórica y por lo tanto condenada a repetirse como un infante eterno.

  • EL CAMINO QUE HACIA ARRIBA Y HACIA ABAJO ES UNO Y EL MISMO, Y EN EL QUE EN UN RECODO SE ENCUENTRAN HERÁCLITO, EL DE ÉFESOS Y BANKSY EL DE BRISTOL, QUE SE ABRAZAN, Y SE SUJETAN A UNA CUERDA QUE EN EL EXTREMO SUPERIOR TIENE UN GLOBO ROJO CON HELIO QUE AL SOLTARSE DE LAS AMARRAS LOS ELEVA HASTA QUE SE PIERDEN EN EL INFINITO

    Debe haber sido en una librería de Londres ¿Foyle’s o Liberty? donde por primera vez, en enero de 2019, vi una ilustración de Banksy que resultó ser “Flower Thrower”, me agradó y pensé en un piquete callejero porteño donde cientos de manifestantes arrojasen a los policías, coloridos ramos de flores. No sucedió, pero comencé a entusiasmarme con el oculto artista de Bristol. Vi su obra en libros, estudié su biografía. “Girl with Balloon”, me hizo acordar a la película “El Globo Rojo”(1956) que siempre daban en los cines de la calle Corrientes con “Crin Blanca”(1953), mediometrajes de Albert Lamorisse (1922-1970), las debo haber visto 3 ó 4 veces en los 70. Cuando leí que Banksy había nacido en Bristol en 1974 y que su muestra “Dismaland” se llevó a cabo en Weston-super-Mare donde de acuerdo a mi bitácora número uno estuve el 7 de mayo de 1978 y me pareció un lugar espantoso al que jamás quise regresar, pero me gusta pensar que ese chico que pateó una pelota en el proletario barrio de Barton Hill y que golpeó el parabrisas de nuestro auto y que lejos de molestarme hizo que yo frenara, me bajase, jugara un rato con ella y se la entregara con una reverencia y se rió agradecido y su madre se disculpó, pudiera haber sido él, ¡qué joder! era Robbie Banks o Robin Gunningham, o como quiera que se llame Banksy.

    Leo en “Heráclito” de Martín Heidegger que de los relatos que sobre el sabio de Éfesos (540-480) se narran, se dice que rondan la zona que se designa como “contienda” que no es más que el concepto de “antagonismo”, en el que con comodidad se mueve Banksy, y que; vuelve a decir Heidegger; ante el estupor que les causa a los efesios ver a Heráclito calentándose frente al horno donde se cuece el pan y luego jugando a los dados con los niños, cosa que a los efesios los horroriza, Heráclito exclama “Vosotros canallas ¿qué os sorprende? ¿No es preferible hacer eso que cuidar de la polis?” es similar a la afirmación de Banksy “El arte es una broma” y activa, en la colmada sala de Sotheby’s, el mecanismo que a control remoto desliza “Girl with Balloon”, que termina en parte desfribilado por la trituradora de papel, escondida en el ampuloso marco que la contiene, cuando acaba de ser subastado por la suma de 1.400.000 libras y que lejos de espantar a la compradora, se lo lleva sin protestar y la obra aumenta su valor siendo la trirturadora “a la que el capitalismo avanzado confía siempre sus secretos” cuando ya es demasiado tarde para esconderlos y me recuerda a aquella afirmación de Picasso de que los malos artistas imitan y que los grandes artistas roban, frase que Banksy coloca en una piedra en la muestra en Los Ángeles en 2007 titulada “Barely Legal” y donde tacha la firma de su autor y estampa la suya como para que nos demos cuenta, que efectivamente el arte, al igual que la vida, es una broma, aunque esta última de final vergonsozo.

    Banksy se oculta, Heráclito el oscuro, deja el poder de la polis para dedicarse a pensar, Salinger huye de las fotografías y amuralla su residencia, de Pynchon se conoce una foto cuando era marinero y otra reciente, tomada por un periodista al que Pynchon elude. Pero es verdad no hay nada más presente que quien se esconde.

    Y entonces sucedió algo. Un aviso fúnebre testimonia el fallecimiento de una persona que no ha sido mi amigo pero que conozco y es muy amigo de queridos amigos y provocó que yo enviara mensajes a tres de ellos y entre los cuatro tejimos un laberinto de hechos y conexiones y al rato, como todos los sábados llama Nelly desde Londres y Katherine Mansfield y Virginia Woolf y Cormac Mc Carthy y Colum Mc Cann y la cita de Alaksandar Hemon, que dice “Todas las vidas que podríamos vivir, todas las personas a las que jamás conoceremos, que jamás seremos, están por todas partes. En eso consiste el mundo”, que sintetiza algo que no sé cómo expresar pero que se sostiene en el deseo de encontrar un algoritmo que nos permita saber y no sólo creer, que al final todo puede llegar a explicarse y así como el físico Ewin Schrödinger (1887-1961) da el ejemplo del gato y la caja, donde según la teoría cuántica un gato encerrado en una caja con un veneno mortal; hasta que la caja no sea abierta, explica Schrödinger, el gato está vivo y muerto; que no es otra cosa que sostener lo que Bansky dice al final del excelente libro de Stefano Antonelli y Gianluca Marziani: “Siempre hay esperanza” (de encontrar al gato vivo, de que Dios exista, de que todo tenga un sentido), yo en cambio creo que el gato está muerto, es más sospecho que el científico escuchó la agonía del gato, pero siguió apretando con la secretaria.

  • FRANCOIS RABELAIS (1494-1553), MIGUEL de CERVANTES (1547-1616),LAURENCE STERNE (1713-1768), JAMES JOYCE (1881-1941)

    Los atraviesa la ironía, la digresión discursiva, la rebeldía, el cristianismo, el desinterés económico, medio milenio y como dice Cervantes que dice Cide Hamete Benengeli que dice Don Quijote “entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dieron su espíritu, quiero decir que se murieron”. Y sí, chocolate por la noticia, nos ocurre a todos una vez en la vida.

    Pero a ellos les importó un carajo, que sea natural y hasta lógico. Cada uno a su manera, en francés, en español y en inglés escribieron en sus lápidas:”Esto ha ocurrido en total discrepancia con mi voluntad”; lo dijeron mejor, lo expresaron con la escritura de “Gargantúa y Pantagruel”, “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, “Vida y Opiniones del Caballero Tristram Shandy” y “Finnegans Wake” y le hicieron un corte de manga al Dios inmortal con que les intentaron limar el cerebro al punto que Rabelais fue monje dominico, Cervantes súbdito del ultra católico Reino de España, Sterne se ordenó después de pasar por las aulas del Jesus College y ser vicario anglicano en Sutton, Joyce educado por los jesuitas.

    Con palabras libraron un combate desigual contra el monopolio omnipresente de un Dios invisible, las rígidas leyes de la escolástica, la culpa, el pecado, la Santa Inquisición, la censura, la prohibición, la exclusión y la cárcel. Tan sólo con palabras, las mismas que usaban el fontanero, la puta, el caminante, el cocinero, los reyes,nombrándose a sí mismos, citándose explícita o tácitamente, haciendo uso de alegorías, abusando de la libre asociación de ideas, entrando y saliendo de sus propias obras, habiendo leído a Descartes, estudiando a Locke, inventando, dudando, con riesgo de vida, pero convencidos en que había que recorrer un camino; hicieron uso de gigantes, un loco y su escudero, un tal Slop y su sirviente, un judío en Dublin, Molly Bloom; se burlaron del principio lógico de todo, arrojaron los signos de puntuación desde un acantilado al mar del olvido, se agarraron los genitales con las dos manos frente a los cultos Sorboneros, el Doctor Johnson, la Academia: hablaron de sexo con la misma vehemencia como antes se hablaba de los universales, se burlaron de las ideas innatas, llenaron de semen, sangre y mierda todo lo repugnantemente inmaculado. Sintieron con la inocencia del niño. Decidieron arrebatarle la inmortalidad al Dios invisible y ocupar su lugar. Hoy inundan Times Square, se aman en la foresta de Tijuca, caminan por las calles de Tel Aviv, habitan altillos con la luz encendida hasta el amanecer subiendo textos en Buenos Aires, Brighton, Nimes, Cochabamba, Berlín; sepámoslo o no forman parte de nuestro vocabulario diario. No necesitaron resucitar, están vivos y además participando de una orgía perpetua, como dijera Flaubert.

  • CUESTA ABAJO

    Mi amigo DF que vive diez meses en Miami y dos meses aquí en la patria, que es también la suya, me envió el domingo pasado un WhatsApp con la voz de Julio Sosa cantando “Por qué canto así”, letra de Celedonio Flores, música de José Razzano del año 1929 y luego “Cuesta Abajo” de Alfredo Le Pera, cuyo nombre he utilizado para este artículo. A DF le gusta el tango, a mí, salvo alguna excepción, me disgusta. Quiero explicarme, porque creo que el tango es un producto absolutamente argentino. No me gustan las letras del tango que por lo general apelan a la nostalgia, la melancolía, la frustración, el fracaso, el resentimiento, el olvido, el abandono, la soledad, la venganza, la pobreza, el odio, la muerte, la pobre madrecita querida, la novia que se fue con otro; hace uso abusivo de los diminutivos y todo es de una emoción que termina en llanto, y esto además se CANTA y peor aún se BAILA. ¡Cómo se hace para cantar y bailar todo el dolor del mundo!

    Me ha pasado que en conversaciones casuales, digamos con el pasajero que está compartiendo la fila en el avión, al ver nuestro pasaporte, exclama “¡argentino!” y a continuación un raconto que sigue más o menos esta secuencia “tango, Messi, Maradona, carne, Malbec” y de ser el pasajero interesante y agradable, entre película y pasta o pollo uno habla de Borges, Cortázar, Marta Argerich, el Teatro Colón, las Cataratas de Iguazú, la Patagonia, las vacas, las estancias, Perón, los restaurantes, de por qué se usa una jarra de pingüino para servir vino, la inflación, ¿Pero qué les pasó?

    Aquí es donde debo decir cosas que me duelen porque yo también formo parte del problema: de todos los tópicos nombrados, creo que el tango es esencialmente argentino, es el reflejo perfecto de la argentinidad, y si me disgusta y me da vergüenza al igual que el peronismo, ¿es que la Argentina me da vergüenza?, ¿es decir que me avergüezo de mí mismo?

    Me molesta la queja, la bronca, la tristeza, la amargura, el resentimiento, me molesta la nostalgia de un pasado que ya no existe y esto último se debe a que tengo una memoria “de elefante” como suele decirse: sin esfuerzo recuerdo personas , hechos y hasta mínimos detalles muy vivamente; algo de esto he expresado en “Sapere Aude” “Wakefield tiene futuro por tener pasado, cosa que no le sucede, no le puede suceder a Bartleby ya que carece de pasado y ello le impide funcionar hacia adelante”

    Los 27 versos que contienen la letra de “Por qué canto así” dos veces aparece el término “pobre”, dos veces “pobreza” y un tren de “rezongo, inclemencia, llorar, odio, tristeza, amargura, llanto, hambre, engaño, árbol sin flor, perro sin dueño, odios, desangro, no me han querido, triste” y por todo esto canto así y los demás bailan.

    Soy conciente de que la década del 30, fue un período de depresión económica mundial, de brutales cambios sociales, de migraciones, de tiempo entre guerras, pero “Cuesta Abajo”, “Arrabal Amargo”, “Soledad”, “Amargura”, “Mi Buenos Aires Querido”, todos tangos de Alfredo Le Pera !900-1935) muerto en el accidente aereo en Colombia junto a su socio amigo e imágen emblemática del tango: Carlos Gardel; no es indicativo de algo más profundo, no es casi una enfermedad en donde la victimización empieza a ser una identidad. No es acaso toda la historia y la economía argentina un tango continuado donde no se soluciona lo negativo, sino que se lo canta y baila, y hasta puede ser un buen negocio, dejar todo como es: cambia el cantor, la canción es la misma. Creo que eso nos pasó, eso es lo que nos pasa.

  • MEMORY AS FUTURE NOT AS LONGING

    Es 8 de septiembre de 2022, es San Isidro, se acaba de anunciar en Escocia, en Balmoral Castle, el fallecimiento de Queen Elizabeth II. Me visita mi amigo Caco. Se cruzan en mi cabeza Londres y Machu Picchu. Me enfrento a un espejo de dos etapas fundantes de mi vida que tienen al camino como opción: mi primer viaje a las entrañas de América, mi primer viaje a Inglaterra. El umbral de mi elección. La razón por ser quien soy. Las imágenes se superponen, se suceden desordenadamente: han pasado 58 y 44 años respectivamente de esos dos viajes. Con Caco hablamos de aquella primera experiencia, de nuestra amistad en el colegio secundario, de sexo, de política, de religión; recordamos a Axel Sellars.

    En la televisión veo imágenes retrospectivas de la Reina, de su heredero, de su conflictiva vida familiar, de su legado. En el espejo veo también a Karen y a Hugo Palombo (de quien ya les contaré más adelante) y pienso por primera vez que ambos podrían haber muerto: como pensó Caco al no encontrarme durante un tiempo y al nombrar a varios que ya no están: al que se pegó un tiro a los 18 años, y al que lo hicieron cura, y al que se fue a Los Ángeles y pienso en Hugo Palombo y pienso en la facilidad, la alegría y la libertad con que hoy la gente de 20 años vive la sexualidad sin preocuparse porque sea ésta homo o hetero, ahí en el cuarto de la casa familiar donde crecieron y estudiaron y no en que tuvieran que vivirla a 20.000 kilómetros. Y es siempre la muerte y el sexo en eterno combate.

    La memoria es acumulación de experiencia y sirve sólo como trampolín al progreso, al futuro; en su defecto es lastre que impide caminar, es el ancla que sujeta la nave al puerto. En el primer caso la memoria es siempre revolucionaria, es el triunfo del erotismo sobre lo tanático. En el segundo, es conservadora en el peor sentido del término.

    Cuando partí a Inglaterra cambié los versos de “El Arriero Va”:”Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas” por “Let’s spend the night together” de los Rolling Stones, sacudí de mi vida el sonsonete “Combatiendo al Capital” e incorporé “Take care of your pence, because Pounds take care by themselves”, borré de mi mente “Ahora yo soy el líder, yo doy las órdenes, vosotros obedeceís” (Perón) por “Me han elegido para conducirlos, voy detrás de ellos” (Disraeli), comprendí que ser educado en el “pecado original” es la antítesis del liberador y científico “de los 300 millones de espermatozoides que corren en voraz competencia en busca de un óvulo, sólo uno llegó, y ese sos vos”. La culpa derrotada por el desafío. La culpa que requiere de un salvador, reemplazado por la hermandad de los ganadores, de los que llegaron por su esfuerzo. El peligro que no se mitiga con subsidios y asistencialismo, sino con creatividad y riesgos. La nostalgia nacional por un pasado más imaginado que real, por un pasado milenario que catapulta al futuro y la innovación, en fin la masturbación por la orgía. Gardel por Mick Jaegger.

    Me solía decir Axel Sellars, cuando le mostraba mis escritos, que escribiera como si nadie fuera ca leerlos y remarcaba, con pasión “ni tus amigos, ni los críticos, ni mucho menos tus padres. De esa manera podrás escribir algo que valga la pena ser leído. Sólo tenés que decir lo que querés decir, no lo que los demás quieren que digas”.

    Como siempre, en nuestras largas conversaciones, Axel agregaba, que veía en el comportamiento de la sociedad argentina, una cierta inmovilidad temerosa: decía que tantos años de estatismo habían hecho que la sociedad no se atreviera a decir lo que verdaderamente sentía, era como que todos estaban pendientes del juicio de un gran jurado inquisidor y veía en el peronismo, la versión local de ese autoritarismo medieval:”ustedes entienden al espíritu liberal, de la misma manera que la Iglesia Católica juzgaba al disidente en la Edad Media, ya hubiera sido esa disidencia sostenida por filósofos, religiosos, científicos, políticos o libertinos. Todo aquello que se apartase del dogma era herejía, todo aquello que se atreva a salirse de las 20 verdades peronistas es gorilismo. Vos sabés que creo que los argentinos son tan exitosos en el exterior, porque se sacan de encima ese peso. Nadie quiere ser antipatria ni que le endilguen el mote de imperialista, pero tanto han machacado en que combatir al capital es una bondad, que pienso que van inexorablemente rumbo a la pobreza. Alejo, el capital es trabajo acumulado, es ahorro, es previsión, es expansión, innovación. No se llega al bienestar con subsidios, se genera riqueza con ideas novedosas, con más sucursales, con fábricas, con tecnología, liberando las fuerzas individuales. Les han hecho creer que la riqueza es una peste y que el rico es un vil explotador cuyo único objetivo es quitarle el pan a los niños, chuparle la sangre a los trabajadores. Al mismo tiempo la sociedad argentina es hedonista, consumidora y a veces hasta dispendiosa y arrogante, pero aún los que han progresado fingen, repitiendo slogans estudiantiles en los que ya no creen, por temor a ser tildados de gorilas. Han perdido el rumbo, se han olvidado que la ley ha sido hecha para el hombre, y no éste para aquella: el estado, Alejo, debe ser el sirviente del pueblo y no su amo, por eso en los países desarrollados un funcionario, es un servidor público, no un mandamás que está por encima de la ley” Y con persistencia, agregaba: “Es hora que dejen de ser niños, crezcan “Please Kill Mother, Kill Father”, andate, viajá, conocé el mundo que está ahí para que te lo comas y lo goces, no para verlo girar”.

    Es 8 de septiembre de 2022, tan simbólico, tan de fin de una era, tan inquietante, que han venido a mí las ideas que Axel nos inculcara. Es 8 de septiembre de 2022, pienso en los años 70 en la Argentina, que como una colonia de garrapatas se aferran a una piel seca y estéril; pienso en la muerte en Escocia del símbolo de una milenaria tradición que no cesa de innovar.

  • CUERPOS

    Lo que vi en Cuba no es lo que me dijeron que Cuba era. Lo que vi en China no es lo que me dijeron que China era. Agosto 2019, muere Toni Morrison a los 88 años, solía decir que Estados Unidos no es lo que le dijeron que Estados Unidos era; lo decía mejor, lo decía así:

    “América significa América blanca, todos los demás tenemos que agregar un guión, somos afro-americanos, hispano-americanos, asiático-americanos, indio-americanos”.

    Emmanuel Carrere en “El Adversario”, nos cuenta la historia de un falso médico, Jean Claude Romand, que se inventó una vida. Habiendo aprobado poco más que dos años de estudios de medicina, se las arregló para vivir como “médico” y lo peor fue que padres, mujer, hijos, amigos ,”colegas” se lo creyeron. A punto de ser descubierto, mata a sus padres, a su mujer e hijos, a su perro y fracasa en matar a su amante. Salió de prisión en 2019. ¿Cuánto de ficción hay en la vida de cada uno de nosotros? ¿Por qué mentimos? ¿Será por miedo? Es por miedo. ¿Cuánto de ficción hay en mis bitácoras?

    Mircea Cartarescu (1956) se pregunta en “Solenoide” ¿Por qué el miedo es la sustancia del mundo en el que vivimos? Más adelante afirma: “La realidad: la invención más fantástica de la mente humana”. Vuelve a afirmar: “Es tan extraño tener un cuerpo, existir en un cuerpo”.

    Viajo a Salta a visitar a un amigo a quien el cuerpo le está doliendo; me dice, “la única verdad es el cuerpo”.

    Nace un niño, nace un cuerpo.

    Al morir se entierra o crema un cuerpo.

    Somos por un rato, sólo por un rato, un cuerpo que piensa, es decir un cuerpo espiritual, nos dice Max Stirner (1806-1856), o si se quiere un cuerpo en que se manifiesta el espíritu.

    Alta mar, es febrero es 1982, regreso desde Génova en el Federico C. Entre los pasajeros tres monjas católicas de Mendoza. Son muy simpáticas, se las ve felices, acaban de comprar en Italia una máquina de última generación para fabricar ostias. Podrán aumentar la producción y exportar a países vecinos, me informan. Esas ostias después de consagradas serán “el cuerpo de Cristo”.

    El mundo que hemos construido es mucho EGO y poco YO. Facebook, el gran espejo. Hemos vuelto a las manadas de caballos salvajes, pero no corren por las vacías estepas de Mongolia, sino por las calles de New York y las abandonadas cortadas de Detroit, por las de Buenos Aires y las oscuras adyacencias del camino negro.

    “…y los cientos de voces sin rostro que han escrito en cada página la única palabra que importa: YO”, dice Cartarescu en el capítulo 20 de “Solenoide”; está hablando de Kafka, de los fragmentos póstumos, publicados por Max Brod pero destinados al fuego por voluntad de Franz. Desde ese YO, degradado a EGO, 8 mil millones de seres humanos recorremos, juzgamos, damos testimonio del mundo.

    “Los pensamientos vienen con el andar”, dice Friederich Nietzsche, que el día 15 de octubre de 1888, al cumplir 44 años, tomó la decisión de “contarse su vida”, tal vez presagiando (o sabiendo) su derrumbe psíquico emocional que lo dejará postrado hasta su muerte. Es ese momento tan particular, cuando escribe Ecce Homo (He aquí al Hombre), que será leído por algunos como la cumbre de la autobiografía y por otros como el libro de un egocéntrico loco.

    Michel de Montaigne, en la nota al lector, que precede sus “Ensayos”, fechada el 1 de marzo de 1580 dice “Quiero que en este escrito me vean con mis maneras sencillas, naturales y ordinarias, sin disimulo ni artificio, pues píntome a mí mismo. Yo mismo soy la materia de mi libro”. Walt Whitman, en “Canto a mi mismo”, exalta a la humanidad libre, la humanidad superior, al superhombre de Nietzsche.

    Fernando Pessoa, con su “me soy”, se carga al hombro la filosofía que da la responsabilidad de arrojar el EGO y construir el YO. En la misma línea Max Stirner, dice “yo sólo tengo un cuerpo, y soy alguien. No veo ya en el mundo más que lo que el es para mí; es mío, es mi propiedad. Yo lo refiero todo a mí”, su libro se titula “El único y su propiedad”.

    “Nada me interesa, sino yo mismo”, escribe Paul Leauteaud.

    Susan Sontag, escribió “YO, etcétera”.

    Señalo estos textos para darle un fundamento a estas bitácoras que pretenden ser la antítesis de ese mezquino y canalla EGO que eclipsa al glorioso YO que cada uno tal vez pueda atreverse avser.

    Facebook, selfies y ese caricaturesco autorretrato de la nada misma son la antítesis del Yo.

    Ese EGO está expresado por ese juglar, goliardo, Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita que en “El Libro del Buen Amor” dice “El mundo trabaja por dos cosas, la primera por su mantenencia y la segunda por “aver juntamiento con fembra placentera”. A lo que John Lennon agregará que al hombre sólo le interesan el dinero, la fama, el sexo.

    “Siempre he destestado el orden establecido. Todos esos por los que ocurre la corrupción” nos dice Albert Cossery (Cairo 1913- París 2008) que desde 1945 hasta su muerte vivió en la habitación 58 del modesto hotel La Luisiane, en la Rue Seine. Agregó como para que nos diéramos cuenta: “No poseo nada, soy totalmente libre”.

    “Soy alguien que habiendo cumplido 44 años, puedo decir que no se ha esforzado jamás por poseer honores, mujeres, dinero” leemos en “Hecce Homo”.

    Viajar y anotar los recorridos son mi intento por despojarme del EGO y construirme un YO, que es lo que creo que los griegos expresaron con “Viajar es indispensable, vivir no lo es”.

  • ENTRE MICHEL Y WALT

    Es septiembre, es 1979, es Bordeaux, he llegado a Saint Emilion, con el propósito de visitar el castillo de Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592).

    Algo así debo haber escrito, en la bitácora de entonces. Estoy pensando en ese tiempo, aquí en Brooklyn High Promenade, frente a Manhattan, ahora que es julio 2013. Acabo de caminar la zona, pasé por The Eagle Warehouse en la intersección de Old Fulton y Elizabeth Place. Hay una placa que recuerda a Walt Whitman (1819-1892) e informa que Walt trabajó como periodista en el Brooklyn Eagle Newspaper, en el número 28, donde hoy hay una espléndida y lujosa casa de apartamentos. Ante el rugir de motores de autos y camiones en la autopista que corre por debajo, siento con mayor intensidad el silencio de la Torre de Piedra del señor de la Montaña.

    Vuelvo a Saint Emilion. Alquilo un auto después de haber comido en el pequeño hotel aledaño a la Catedral, en cuya terraza comí una ensalada Nicoise, un estupendo Cassoulet y bebí una inolvidable botella de Chateau Ausone, según me dijo el sommeler “la joya de Costes”. Rodeado de piedras color ocre, salgo temprano hacia Castillon, me cuesta encontrar el camino a la torre. Lomados campos verdes, plenos de vides, pero como siempre ocurre, he llegado y entro en la torre, con aún mayor respeto que cuando hace unos días traspuse el puente del pequeño Chateau Olivier donde el Príncipe Negro, Eduardo, solía descansar, en alguna tregua de la Guerra de los Cien Años, junto a otros guerreros, cazando ciervos y jabalíes en la silenciosa oscuridad del 1300.

    Es curioso que aquí, en el primer barrio protegido de New York, en esta suerte de pequeño South Kensington, tenga tan presente algo tan distante y dispar. Sé, sin embargo, que la conexión viene por parte de la Sociedad Anónima, dos de cuyos miembros son el señor de Montaigne y el plebeyo de los muelles de New York. Uno se investigó a sí mismo, el otro decidió cantarse; como si ambos estuvieran conformados por la sentencia de Terencio, que Montaigne hizo grabar en una de las vigas del techo: “Hombre soy, nada humano me es indiferente”.

    Tres siglos los separan: uno es filósofo, pensador, político. Alcalde de Bordeaux en dos ocasiones, empedernido viajero, hacedor de la monarquía de Enrique IV, el de Navarra, el primer Borbón, después de la muerte de su primo en tercer grado, último de los Valois, un Medicis por parte de madre. Guerras de religión, 1572, noche de San Bartolomé. El otro de estas tierras, poeta, periodista, seductor de marineros y obreros portuarios. Únicos, irrepetibles, descubridores de sus respectivas individualidades encerraban un cosmos digno de ser escrito. Ambos amantes del silencio. Solitarios. Señores absolutos de sí mismos.

    Allá en Castillon, la verde y viñatera región del campo francés; aquí la torre de vigía urbana en el torbellino de New York.

    Los extremos se tocan: un noble francés, un hijo de granjeros. Un hombre del Renacimiento que mantuvo una amistad única y perfecta con Etienne de la Boetie (1530-1563). Un hombre de la era industrial, que invitó al bello irlandés Peter Doyle a compartir su lecho. Ambos amantes de la libertad: el francés de los viajes a caballo; el norteamericano de largas caminatas por los muelles. El francés desgarrado entre la Liga Católica del Duque de Guisa y los hugonotes. Walt comprometido con los colgajos humanos que deja la guerra de Secesión. Se toman a sí mismos como entes que resumen la condición humana, sin pretensión alguna de ser pastores de nadie, parecen decirnos ECCE HOMMO.

    No hay alma y cuerpo: hay hombre, pero éste deja de ser genérico, ha quedado vetusta la pregunta ¿Qué es el hombre?, ha sido reemplazada por ¿Qué soy yo? En sus respectivas bitácoras ya no hay lugar para Platón y su coro de imitadores: no hay mensaje, ni redención: hay carnadura.

  • RELATIVIDAD DEL TIEMPO

    Muchas veces me pregunto ¿qué habré hecho el 14 de mayo de 1997, o el 2 de agosto de 2001? Salvo que hubiese ocurrido algo trascendente, son fechas que significan nada, por más que en su momento hubieran tenido la fuerza que tiene esta pisada que acabo de dar. Es el espacio (la geografía) en donde se desarrolla la vida. El tiempo, su medición (la historia) es tan sólo uno más de los adjetivos del EGO: antes y después de Cristo, el Soviet, New Deal, Feliz Navidad, gobierno peronista, Happy Birthday to you.

    Evoco con claridad esa primera noche con Karen en Machu Picchu, recuerdo vivamente mis seis meses en India, mis dos años en Londres, mis dos años en la Provence, pero ese miercoles 5 de agosto, es como si no hubiese existido.

    En tiempos de Roma, se lo contaba “Ab Urbe Conditia”, es decir desde la fundación de la ciudad capital del Imperio. El Emperador Marco Aurelio (121-180), en el Libro II, 14 de sus “Meditaciones”, nos dice “Aunque debieras vivir tres mil años y otras tantas veces diez mil, no obstante recuerda que nadie pierde otra vida que la que vive, ni vive otra que la que pierde”. Lo único que poseemos es el presente, afirma sereno el Emperador. “Luego, ni el pasado ni el futuro se podrían perder, porque lo que no se tiene ¿cómo nos lo podría arrebatar alguien?”. Desde el siglo III, Eusebio de Cesarea, da por tierra con la concepción cíclica del tiempo: será desde entonces una línea recta, de supuesto progreso; desde un orígen primitivo y difuso que requiere de un creador ex nihilo, poderoso, inapelable y sobre todo invisible. A partir del año 525, Dionisio el Exiguo (475-544), monje, astrónomo y matemático recibe del Papa Juan I, el encargo de señalar la fecha del nacimiento de Cristo. La sitúa 283 años después de Diocleciano (244-311), quien fuera Emperador de Roma entre 284 y 305 y el mayor genocida de cristianos.

    En el siglo VIII (731) Beda, el Venerable (672-735) en su Eclesiastica Gentis Anglorum (Historia Eclesiástica del pueblo Inglés), con total convicción, marca los tiempos como AC-DC. Carlomagno en el 800 impone esta datación en su imperio. Desde 1582 nos rige el calendario Gregoriano (Papa Gregorio XII) que sustituyó al Juliano, que regía desde Julio César, quien había impuesto el 1 de enero como inicio de cada año haciéndolo coincidir con la asunción de los cónsules.

    La medición del tiempo es el monumento al EGO: el poder, es ponerle el sello personal a toda una época.

    Vislumbro como posible que a partir del 2050 tengamos un calendario chino rigiéndonos y pasemos a vivir en el año 4748; a menos que a partir del Corona Virus comencemos a reconocernos como viviendo AC-DC, siendo 2020, el año I, que también tiene cierto tufillo chinesco.

  • VIAJAR ES INDISPENSABLE VIVIR NO LO ES (V)

    A) MAR Y RÍO.

    El mar no fluye.

    El mar es una vasta masa que se hamaca, se encrespa, enfurece y se calma, pero no fluye, no transita: el mar está. Es la imagen de la eternidad. El mar es Parménides: fijo, reiterado. Ocioso.

    El río es el tiempo. Transcurre desde el nacimiento a la desmbocadura; surge de un deshielo, brota de alguna grieta y se derrama hacia un valle; crea meandros, saltos, cursos. El río fertiliza, da de beber. Va desde y llega a. Como el individuo busca su camino.

    B) MARINOS, NAVEGANTES, MARINEROS.

    Hay en el bajo de San Isidro, cantidad de calles que honran a marinos, navegantes, marineros: Martín del Barco Centenera, Solís, El Cano, Magallanes, Gaboto, Mendoza, Rosales, Guerrico.

    El primer libro que leí, más allá de los cuentos considerados “clásicos”, quiero decir, el primer libro que decidí leer se titula “Magallanes y El Cano” (Conquista del Mar) por José Mallorquí Figuerola (1913-1972), terminado de imprimir en los talleres gráficos Editorial Molino, Migueletes 1023, Buenos Aires el día 29 de marzo de 1947; así lo dice el colofón del ejemplar que conservo. Luego vinieron todos los de Emilio Salgari, en la colección Robin Hood, “2000 Leguas de Viaje Submarino”, “El Faro del Fin del Mundo”, de Julio Verne, “Los Viajes de Marco Polo”, versiones abreviadas de la Odisea y Don Quijote, “Los Viajes de Gulliver”, El viaje de Livingstone por África y el descubrimiento de las cataratas que llamó Victoria, “Una Excursión a los Indios ranqueles” de Lucio V. Mansilla, los de los viajeros ingleses de los siglos XVIII y XIX: William MacCann, Darwin, Cunningham Graham, Burton; luego “Días de Ocio en Patagonia” y “The Purple Land that England Lost” ambos de William Henry Hudson, “In Patagonia” de Bruce Chatwin, mucho después el libro de Cortázar que invierte los términos del de Verne, reduciendo días y ampliando mundos; a partir de los 16 años comencé con Borges, nuestro Shakespeare a quien sigo estudiando, y su libro verde de 1974 que contiene sus Obras Completas (incompletas) da testimonio de ello, ya que se lo conoce como “el descabalado”, “On the Road” de Jack Kerrouac, “La Liebre” de César Aira y su calesita tren “El Vestido Rosa”, “Los Anillos de Saturno” de Sebald, “El Infinito Viajar” de Magris, la historia de la filosofía y todo lo que me produce placer leer. Algo así como la biblioteca es el viaje.

    Una letra, un paso.

    Una palabra, un trecho.

    Un párrafo, una caminata.

    Un texto, un recorrido.

    Un libro, un viaje.

    Muchos libros, el mundo.

    Viajo, pregunto, observo, anoto en libretas. Creo ser mejor leyendo y hablando que escribiendo: “Scripta Manent, Verba Volant” (lo escrito queda, la palabra vuela).

    Lo escrito es mar, lo oral es río.

    Lo escrito es calesita, lo oral es tren.

    Lo escrito se hace tren con un lector, sólo con un lector. Un país de lectores es un país rico. El lector multiplica el libro. Un millón de lectores de Borges, son un millón de Borges.

    La pobreza es enemiga de la lectura. No conozco ningún pobre, y he visto muchos en mis viajes que alabe o se sienta encantado por la misma: hacen cualquier cosa por salir de ella.

    Leer enriquece la realidad.

    Leer y viajar deberían ser sinónimos: corrijo a la Academia: lo son.

    El peronismo es La Calesita. No es tren, no es río. El peronismo es mar: es el Mar Muerto.

    El rótulo de hereje difundido por el catolicismo en la Edad Media, es el equivalente al de gorila con el que los peronistas suelen agredir ante la mínima crítica. El peronismo es la iglesia católica sin sotana. ¿No ha sido acaso, el famoso balcón de la Casa Rosada, el púlpito elegido por Perón y Eva Duarte para dar los lineamientos a su grey congregada en iglesia al aire libre? Púlpito sagrado al punto que los sucesivos gobiernos peronistas no se atrevieron a ocuparlo y montaron escenarios transitorios frente a Plaza de Mayo o utilizaron balcones internos que dan al Patio de las Palmeras de la Rosada. La oralidad, la arenga desde el púlpito, ha sido el ejemplo de la cultura medieval. Tiempos pre imprenta, cuando el acceso a los libros y su interpretación estaban a cargo de la iglesia. Cuando algún monje rebelde o un científico como Galileo, osaba criticar, cuestionar o interpretar libremente, era tildado de hereje y lo esperaba, el ostracismo, o la hoguera, antesala del infierno. La condena a Galileo es de 1663, su rehabilitación está fechada el 31 de octubre de 1992.

    Hereje huele a sotana, gorila, en cambio es laico.

    C) SONORO SILENCIO

    “Life is tedious as a Twice Told Tale” (The Life of King John, Act.III, Es.IV)

    Fue Horatio Bridge el que le propuso a Hawthorne el título de “Twice Told Tales”, para los cuentos que publicó de manera anónima en 1837. Fueron los lectores los que le dieron la espalda a Melville.”Moby Dick”, se publica en Londres en octubre de 1851, un mes después en New York. La crítica fue despiadada; copio algunas extraídas de “Cronología” de “Lejos de Tierra & Otros Poemas”, en la selección de Eric Schierloch:

    “Basura de la peor escuela de literatura chiflada”, critica el Atheneum de Londres. El Post de Boston: “Enfermiza mixtura de novelería y hechos”. El Southern Quarterly Review, después de hablar bien de la ballena “cuando desmpeña el papel principal, el trazado alcanza gran vigor e interés. En todo otro sentido, se trata de una triste mezcolanza tediosa y sombría, o ridícula. Sus delirios y los delirios de algunos personajes secundarios y los delirios del mismo Melville, destinados a la elocuente declamación, conforman un material que justificaría un mandamiento judicial de lunático contra todos los partícipes”

    Entonces se llama a silencio, porque había soñado con fama y dinero y prestigio y en consecuencia “I would prefer not to”, no voy a obedecer, no voy a ejecutar, no voy a escribir, seré un copista, un “scrivener”, no un “writer”, no voy a hablar más, me llamaré a silencio y Bartleby terminará sus días en la Oficina de lad Cartas Muertas, así como yo los acabaré en la Aduana.

    En mis palabras y más allá de todo lo que se ha escrito, escribe y escribirá, leo en el “Bartleby” de Melville, el sonoro “I would prefer not to”, que lejos de ser la actitud de un individuo dolido, es el mejor ejemplo de lo que un artista debe decir ante la crítica: Nada. El novelista no aclara, no explica, tan sólo escribe o no escribe, que a veces; dice mucho más que toda la escritura que ha escrito. Melville, como todo escritor que se precie de tal, sabe que escribió como quiso y de lo que quiso y sabe también que las palabras no son suficientes para decir lo que ha intentado decir. “Más no tengo, el resto has de completarlo tú”, le dice Melville al lector.

    Mi escritura soy YO. El escritor, tan sólo mi EGO.

    D) ESTAMBUL

    Nunca me gustaron los boliches nocturnos, me gusta más el día que bla noche. No cambio un mediodía en una terraza de una casa en Ibiza, tomando un Vega Sicilia, mientras una pierna de cordero gira en un espiedoÑ o en Copacabana, a orillas del lago Titicaca tomando una cerveza a la espera de un pescado frito con vegetales y un arroz siempre pasado y al clima, por estar metido en un local con música a todo volumen, gritos, porro y alcohol.

    Sin embargo estoy en Estambul, que antes fue Constantinopla y antes capital del Imperio Bizantino y estamos bailando en Hidromiel y la estamos pasando muy bien en la parte asiática del país. Es 1981 y hay toque de queda y a las 12 de la noche hay que estar a vresguardo porque quien tiene el poder de turno, ha decidido que así debe ser por la seguridad de la revolución que custodia los valores de la moralidad y las buenas costumbres y todo lo que se ha dicho, dice y se dirá para justificar cualquier cosa, verdaderamente cualquier cosa. Por esas cosas Tupac Amaru fue descuartizado en la plaza central del Cusco, Giordano Bruno y Juan Hus fueron quemados vivos, García Lorca fusilado, Cartago devastado, millones metidos en hornos y gasificados en el centro de Europa en el siglo XX. Así como el mapa no es el territorio; las palabras -se nos dice en el Gorgias- no son las cosas. Me inquieta la distancia que vamos poniendo entre la palabra y los hechos: “descuartizar” es inocua, no expresa la dimensión del horror. Si uno troza un pollo y quiebra las coyunturas que unen las alas y las patas y muslos a la pechuga, uno se acerca más a la comprensión, pero el pollo fue comprado en el supermercado y está congelado. La intención de quien lo troza está puesta en agradar, mediante el adobo con mostaza, miel, cognac, una rama de romero, una cocción lenta para que se deshaga en la boca, acompañado de hongos, grelos y papas a la importancia, para celebrar a personas queridas. Descuartizar a un ser humano, a quien le late el corazón con violencia, que sabe su valor de representación. Que traspira de miedo, que está viendo a sus hijos que lo miran impotentes, que es un rey, es un dios que representa a una cultura y que delante de su gente sometida, vejada en su orgullo, se lo ata por las muñecas y los tobillos a cuatro percherones, se baten tambores, se despliegan estandartes, suena un clarín, se fustiga a los caballos para que con fuerza tiren hasta el desgarro y la separación en cuartos a un hijo de dios, que a su vez es un dios, en nombre de Dios. No será hora de mandar a Dios al carajo. A todos.

    Borges escribe en “El Golem”: “Si como dice el griego en el Cratiloi, el nombre es arquetipo de la cosa, en el nombre de rosa, está la rosa y todo el Nilo, en la palabra Nilo”, sin embargo, descuartizar tiene contundencia sonora pero carece de horror. El lenguaje no alcanza. También dice con insuficiencia la noticia de que Giordano Bruno y Jan Hus ardieron vivos y poco dice “devastado”, de lo sucedido en Cartago, como tampoco “holocausto” habla del padecer de seis millones de individuos, ¿qué expresan “tortura”, “abuso”, sobre la vejación padecida?

    Nietzsche corrige a Platón: “Comes carne, tienes que ser capaz de matar la vaca”. El lenguaje ha envejecido, la civilización ya no dice nada con sus palabras agonizantes que engendran un discurso yermo.

    Alguien había decidido en Estambul que a las 12 de la noche, no se podía estar en Hidromiel y nos trepamos a un Impala color blanco descapotable, de tapizado rojo, conducido vaya uno a saber por quién, y a toda velocidad cruzamos el Bósforo, entramos en Europa y en el momento en que sonaba la sirena y bajaban de una tanqueta varios soldados armados con metralletas para hacer cumplir la orden, trepamos las escaleras del hotel y obedientes nos metimos en la cama.