Salí de casa a las 13 para llegar a la apertura de la Feria del Libro a las 14 horas, y llegué justo cuando abrían. Es la Feria número 50, había ido a la primera en 1976 y también a la segunda y entonces no había celulares y quise hacerlo de esa manera. Como para no tener interferencias. Debe ser la Feria octava o décima a la que voy, y creo que no volveré a ir, por más que me encanta que exista y deseo que festejen la número 100.
No encontré en esta edición stands de España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, donde siempre me proveía de libros que no encontraba en Buenos Aires; soy un gran lector y visito la libreria casi todos los días y la verdad que para ver una suerte de supermercado del libro donde veo lo mismo que en la acogedora y bella librería a la vuelta de casa, en fin. Había stands de Brasil, Paraguay, Uruguay, Perú, Italia, Ucrania, Unión Europea, y Comunidad de Galicia. Demás está decir que no leo el gallego, ni el ucraniano ni el portugués ni el italiano, y el de la Unión Europea no tenía más de 12 títulos. Fui con la intención de encontrar cuatro libros que no encuentro en librerías: “El Tirano” de Stephen Greenblatt, “La Fábrica de Absoluto” de Karen Capec, “Vanishing Point” de David Markson o su traducción “Punto de Fuga” y “EL Mal Absoluto” de Pietro Citati, no encontré ninguno así que vamos a lo que hay que hacer hoy: Internet.
Debo sí decir en cambio que en los pasillos del fondo, los “puestitos” encontré una Editorial casera cuyo nombre es ARTEFACTO creada por Fernando Marín y compré tres libros pequeños, bellamente editados “Borges X Nolan”; Laberinto Cinematográfico, Ensayo de Rafael Pontes Velasco, “El Cañon” un cuento de Philip Dick, y “GÜOR: MUSEOS Y RESTITUCIONES”, que no tengo la menor idea de qué se trata, pero es de Fernando Marín, el creador de la editorial. Fue lo mejor de la Feria. Me gustaron los stands de las provincias: Córdoba, Santa Fé, Cuyo, Entre Ríos son los que visité. Me gustó “El Laberinto de Borges”, entré en él y me quedé escuchando a Borges hablando de sus laberintos, de la perplejidad de la posibilidad que el Universo tenga un centro y de no ser así, tal vez estemos perdidos.
El Prospecto de la Feria “Feriódico” con el subtítulo “La Feria siempre es un Planazo” me hizo acordar a las Mesazas de Mirtha Legrand auspiciadas por Torasso; yo en la Feria me pegué un Embolazo.
El Feriódico en la contratapa tiene una sección “Querida Feria” donde escriben escritores, al único que he leído es a Federico Jeanmaire y a quien conozco personalmente y es una gran persona (no voy a decir Tipazo ni Escritorazo), y dice algo que comparto: “En 1991 publiqué la novela “Miguel” en Anagrama y el editor me pidió que firmara libros en la Feria. Firmé dos en una hora. Enfrente lo tenía a Luis Aguilé, un cantante español que había sacado un libro, la cola era infinita. Creo que nunca me sentí más solo que esa tarde”. Ahora sí me pongo a leer lo comprado en esta bella editorial artesanal.

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