DE POR QUÉ ME GUSTA TANTO EL CINE.

Hoy salí a dar una vuelta, sin propósito alguno más que ese :”dar una vuelta”, que consiste, en la medida de lo posible, dejar que pies y piernas nos lleven, tratando de que la cabeza no intervenga en dirigir un circuito. Sí, funcionó pero con licencias y hasta con trampas, ya que cada tanto giraba hacia lugares conocidos. De cualquier manera fue un buen paseo, en lo que creo ha sido la primera tarde de primavera avanzada de este año. Caminé por Martínez, por calles que conozco de toda la vida, pero que hacía tiempo no recorría, a medida que avanzaba iba viendo casas, otrora frecuentadas ya que eran casas de amigos, que fueron vendidas cuando la familia se achicó. Varias otras habían desparecido bajo la demolición y su lugar fue ocupado por casas racionalistas y aun brutalistas de cemento, acero y vidrio, que se ven espléndidas. Vi hasta un Tesla estacionado, que me pareció más un “panzer divisionen” que un auto familiar. Árboles añosos y bellos, en perfecto estado de salud, los colores de la zona, los de siempre, el sonido, el movimiento; la re afirmación de la pertenencia a un zona donde he vivido casi toda mi vida. ¿Y el cine, dónde está?

A medida que caminaba, había una esquina de encuentros con tal amiga, el lugar de los panchos y la coca con los chicos del colegio, las calles por las que caminaba después del entrenamiento de rugby, el banco donde di el primer beso y todo era un largometraje de escenas, todo tiene, al menos en mi memoria, la visibilidad de una película en donde hay veces que soy un extra, pero en otras el primer actor, para pasar a ser uno de reparto, me transformo en el galán, huyo como traidor, me abrazan con toda el alma, me aplauden, me suicido en aquella esquina donde Inés me dijo no y termina en un guiño de ojo, y sonrisa cómplice, con el pelo mojado con Patricia.

Paré a tomar un cucurucho de pistacho cheese cake y mango en una nueva heladería, quería agregar gustos no habituales, quería un nueva escena, más la lengua acariciando los sabores, de pronto degustaba chocolate y sambayón, dulce de leche y crema, el sabor de la memoria.

La película, o mas bien el “streaming”, sí esa es la palabra correcta anuncia ahora el inicio de la tercera y última temporada, que será larga, pero cuyo final, y no voy a espoilear nada, será con la sala aplaudiendo de pie y con una carcajada sonora de mi parte que al final habrá entendido. Fecha de finalización 21 de septiembre de 2057.

El cine me gusta tanto porque cada una de nuestras vidas es una película, aunque no nos hayamos dado cuenta cuando estábamos actuando. THE END.

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