Pícaro, entrañable, argentinísimo, espejo del “chantismo” que nos corroe. Caricatura jocosa de lo que tristemente somos. Fidel Pintos el arte de hablar de todo, sin parar, sin reflexión, sin decir algo coherente.
Incapaces de comprender las palabras de Ludwig Wittgenstein, con las que cierra su “Tractatus Lógico- Philosophicus” “7. De lo que no se puede hablar hay que callar.” Ignorantes de la recomendación de Ortega y Gasset “Argentinos, a las cosas”. Indiferentes a la observación de Jorge Luis Borges “El peor insulto para un argentino es ser escarnecido en público” es decir antes de decir “no sé”, lo invento. Haber tenido que soportar al núcleo duro del kirchnerismo (Mayra Mendoza, Victor Hugo Morales, Agustín Rossi, Miguel A. Pichetto, Anabel Fernández Sagasti) y un largo etcétera. Tener que soportar al núcleo duro del mileísmo (El Gordo Dan, Sabrina Ajmechet, Bernie Benegas Lynch, Juliana Santillán, Lilia Lemoine) y otro largo etcétera, esa adulación constante, esa justificación de lo injustificable porque “Eso es Cristina pura”, “Es que Javier es así” y entonces por esa espúrea pureza y por esa esencia insustancial justificamos cualquier cosa. Fidela Pintos del pueblo trabajador, de los derechos humanos, de la eterna revolución bolivariana Maduro style; Fidel Pintos de la Escuela Austríaca, la motosierra y el aumento sin límite, la a-crítica relación con Trump.
No hacemos más que entronizar autócratas, gritones, individuos sin filtro alguno, sin auto crítica, rígidos personajes fanáticos del dogma que los sostiene, ignorantes de que la rigidez se quiebra e ignorantes de que la flexibilidad se balancea y a lo sumo se dobla.
Mi sentido homenaje a Fidel Pintos en el 121 aniversario de su nacimiento. Mi repudio al fanatismo, que nos constituye y que en mi humilde opinión comenzó con el Restaurador que asumió el poder “sólo y sólo si, la Legislatura le otorgaba la suma del poder público”, razón por la que lo llamo “El padre de la Patria”. Esos 22 primeros años fundacionales de nuestro país nos han marcado a fuego: O estás conmigo o mazorca en el orto, o estás conmigo o sos un gorila vende patria aliado al sionismo, o estas conmigo o sos un pedazo de mierda, corrupto ensobrado, econo chanta y satánico marxista.
No es así como funciona una sociedad democrática, eso no es amar a la nación y al pueblo trabajador, la verbalización sin contenido es traición al pueblo. Eso no es ser un liberal. El liberalismo es una filosofía que no se agota en el mercado, sino que permite su libre funcionamiento y una filosofía liberal es no sólo la que tolera el disenso sino que lo promueve: “sapere aude: atrévete a pensar” pregonaba Emanuel Kant. En fin así no sólo estamos, sino que me parece que así somos, por eso nos va como nos va.

Deja un comentario