Ayer les comentaba, que algo quería decir en relación al fenómeno Indio Solari, y que más allá de mis preferencias por el silencio y la soledad, no puedo ser indiferente, ante lo que veo. Por un lado una fé casi religiosa (las misas ricoteras), pero también una constante mención a Perón, “Evita, Néstor y el Indio son inmortales están vivos”, “Cristina Libre” y seguidamente una cantidad de puteadas a Milei. Por el otro los comentarios insultantes “negros, vayan a trabajar”, “son sólo droga, alcohol y planes” y una serie de insultos pesados. Volví a leer el Capitulo 5 del libro de Martín Rodriguez “Orden y Progresismo”, en cuya página 188 leo “El rock nacional nació cristiano”, Monseñor Graselli, de La Plata después de leer las letras de “Vox Dei” (banda del sur de Buenos Aires), dijo: En un par de líneas explican a Dios, lo que a mi me llevaría tres horas”.
Sigue Martín Rodríguez “El rock nacional es un movimiento…No se puede separar el surgimiento de “Manal” o de “Almendra” del surgimiento de ERP o Montoneros”. A continuación se pregunta “¿Qué tenían que ver los primeros hippies del bar La Cueva con los primeros militantes de las organizaciones armadas?” y se contesta “Eran parte de una misma generación”. ( Mirtha Legrand y Eva Perón también ¿y?) A esta altura uno ya espera lo obvio, lo que yo llamo “El peronismo es la Iglesia Católica sin sotana” y lo que García Elorrio (ex seminarista) titulará “Cristianismo y Revolución”. Un poco más adelante dirá “El rock no dice tomemos el poder. Dice olvidemos el poder” (pag. 197).
En el artículo que subí a este blog el 1 de octubre de 2025 (es mi segundo artículo) que titulé “A B C…….X….Z…Y…” (resumo) digo que entre finales de los 60 y hasta 1982, fue un tiempo de sangre; y como en anteriores capítulos de la saga, las posiciones era polares “sistema” o “revolución” y afirmo que yo opté por la “epojé” que es una puesta entre paréntesis; no es huída es búsqueda” (los remito al artículo para no repetirme). Luego, curiosamente, y para mí sorpresivamente en el Epílogo a su polémico, y excelente libro, Martín Rodríguez entiende y suscribe (aunque peronisa la solución; lo cual para mí es repetir, lo que ya fue) que el equilibrio está en el tres, por aquello de Padre, Madre, Hijo, por el místico tres en la masonería, la tercera posición “ni yanquis, ni marxistas, peronistas”, las tres ramas del peronismo : política, sindical, feminista, y las tres banderas justicia social, independencia económica y soberanía política. Afirma que ningún sistema bipolar sobrevive y a toda orquesta concluye “No somos nazis, no somos fascistas, no somos bolcheviques. A un paso de ser nada, somos dignos: Estado, clase media y peronismo, nuestro campo de fuerza”.
La Cueva: Porro, sexo y rock. Montoneros: Balas, Disciplina, Poder.
Mi campo de fuerza:
Individuo, Pensamiento, Libertad.
Mis ídolos Heráclito de Éfesos, que siendo jefe político de su tribu, deja los símbolos de la autoridad a su hermano y sube a la montaña a pensar de qué se trata esto de estar vivo por un rato y muerto eternamente. Diógenes de Sínope, el desnudo habitante del tonel, el cínico, el que ante la pregunta del Emperador, el Magno, el Divino Alejandro ¿Qué es lo quiere amigo? le responde, “Correte que me tapas el Sol, pero además no soy tú amigo”. San Francisco de Asís, que en pobre sayal, sandalias gastadas y acompañado de perro pulgoso se presenta al Papa Inocencio III y le dice que en el pomposo Vaticano, se vuelve a crucificar a Jesús. Ludwig Wittgenstein quien renuncia a la segunda inmensa fortuna del Imperio Austro Húngaro y se va a pensar a una cabaña en el bosque mirando a un lago.
En fin entre La Cueva y la Guerrilla, entre Perón y el Papa, elegí a los 15 años buscar por los caminos del mundo y tratar de entender, sigo en el intento. Reitero mis condolencias y mi respeto a todos los que lloran a su ídolo.

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