Juan Dillon, corresponsal de Radio Mitre en Europa, cita una noticia publicada por el diario El Confidencial, donde se informa sobre un mercado para alquilar amigos por hora para combatir la soledad a una tarifa que oscila entre 5 y 10 euros la hora, con el objeto de tomar un café, caminar un rato juntos o conversar. En fin, para mi que soy un solitario esencial y suelo decir que no “estoy” solo, sino que “soy” solo, la propuesta me parece incomprensible. Para mi la soledad es uno de los estados más completos y placenteros; leer, pensar, caminar, andar en bici, viajar, crear son actividades que disfruto hacer en solitario. Sin embargo, debo decir, que jamás estoy solo; es más soy muy sociable; hago de la amistad uno de los mayores bienes, me encanta salir a comer con amigos, o invitar a comer en casa, dar clases, conversar. También debo señalar que las multitudes me agobian y que hoy por hoy más de tres me resultan una turbamulta.
La soledad es el umbral a la sabiduría. Está en uno trasponerlo o no. Soy en este aspecto algo bastante parecido a un monje, término que proviene de “mono” (pero no el que come bananas, no el gorila), sino el prefijo, como en mono sílaba, mono patín, mono ambiente, mono humano; yo. Músicos, literatos, filósofos, viajeros; para crear, lo hacen en silencio, como si fueran monjes enclaustrados.
¿Qué le pasa a la gente, con estar con ellos mismos? ¿Es que no se bancan? ¿ Cómo pueden amar si no se aman a ellos mismos? ¿Qué entienden por amor? ¿A qué le temen? ¿Necesitan una mamá eterna? He asistido a cuanto casamiento fui invitado, bodas, re bodas y hasta tri bodas; la verdad para un soltero esencial, que un amigo se haya casado tres veces es casi un delito, sin embargo fui, regalé, festejé, comí, bebí, bailé, me divertí y hasta volví a casa con una bella dama, pero a amarnos, a la mañana desayuno y good bye girl, tengo que seguir con mi vida y estimo que vos con la tuya. La verdad es que me cuesta entender esto de tener que alquilar una compañía. Ya me habían comentado que es muy común en Japón. ¡Qué espanto! ¡Qué vergüenza tener que alquilar “un amigo”!
“Combatir la soledad”; conozco “Combatiendo el Capital” de la Marchita de Perón; “Combatiendo a la inflación” de la Marchita de Milei; “Combatiendo la Pelotudez”, combate que siempre se pierde, el número de pelotudos va en constante aumento.
Entre los filósofos han abundado los solteros y los solitarios; en “Good Bye Platón” de Josep Muñoz Redón se nos dice que a Tales de Mileto le preguntaron, pasados los 30 años ¿Por qué no te casas? Porque soy demasiado joven; pasó el tiempo y ya de grande le reiteraron la pregunta y contestó : porque soy demasiado viejo. Después nos ennumera el autor a los filósofos solteros: lo fueron Gorgias, Platón, Epícteto, Plotino, Tomás de Aquino, Descartes, Spinoza, Pascal, Leibniz, Malebranche, Gassendi, Hobbes, Hume, Voltaire, Kant, Frango, Schopenhauer, Nietzsche, Kierkegaard, Wittgenstein, (en fin, parece bastante inteligencia acumulada ¿no?). Nietzsche llegó a decir “un filósofo casado es un personaje de comedia”.
Dice Muñoz Redón, “El ejercicio del pensamiento requiere soledad, silencio, tranquilidad, unas virtudes que habitualmente los pensadores encuentran lejos de sus contemporáneos; es sólo entonces cuando se produce el milagro de la vida contemplativa, incluso fuera de los monasterios”.
De cualquier manera Montaigne, Bacon, Vico, Berkeley, Rousseau, Hegel, Marx, Husserl, Bergson, Jaspers, Heidegger, se casaron. Se re casaron Aristóteles, Maimónides, Moro, el Barón Holbach, Schelling, Maine de Biran, Stirner, Pierce, Camus, Arendt, Dewey. Hicieron triplete Scheller y Levi-Strauss y Bertrand Russell se caso cuatro veces, en fin les dije la pelotudez no tiene fin.

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