Los griegos son los que generaron esta idea: es el viaje de Odiseo, es el camino del peregrino, son las caravanas de camellos por cualquier desierto, es la ruta de las especias, es la ruta de la seda, son los vikingos, son los viajes de Colón, de Magallanes y El Cano, de Vasco de Gama, del Capitán Cook es el viaje de los peregrinos a la Meca, a Santiago de Compostela es el periplo de los personajes de Joyce por Dublin y el viaje del propio James Joyce para hacerle decir a la lengua inglesa lo que el quiere hacerle decir hasta que lo consigue en el Finnegans Wake (el final del otra vez del despertar y del morir) razón por la que su novela (si es que es válido el término) comienza en la última página y continúa en la primera, en el más excelente ejemplo de lo que es la dialéctica.
¿Qué es el viaje? Por favor no confundir con vacaciones o turismo: todo muy bien, pero eso no es el viaje.
El viaje es dejar la seguridad de la casa, de lo conocido, de la familia, del barrio, de la cultura, es despojarse de todo, es irse, es el viaje al interior de uno mismo, es el riesgo, la aventura, es meditar más, es amar más, es tal vez padecer más: es crecer. Haberse despojado de todo, abandonar lo no necesario, lo que ya no significa, para abrazar lo que importe y tal vez si uno es capaz de trasmitirlo, de contagiarlo, tal vez comprenda que MENOS ES MÁS, que es lo que hace a la diferencia entre el político y el artista.

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