En 1603 con la tragedia “Hamlet” Shakespeare fue contundente “to be or not to be, that is the question” Hamlet Príncipe de Dinamarca,se enfrenta a la muerte de su padre, el Rey, por mano de su tío Claudio, que usurpa el trono y se casa con la viuda, la Reina Gertrudis .Una serie de sucesos que incluyen una obra de teatro que como caja china se interpone con la que el espectador está viendo y que reproduce los acontecimientos de la realidad dinamarquesa. La tragedia, como sabemos termina con la muerte de Claudio, Gertrudis y el propio Hamlet. El “to be” el vengador del honor de su padre, concluye con el “not to be” de los protagonistas.
Segunda situación: Robert Stewart, II marqués de Londonderry, conocido como Lord Castlereagh (1769 – 1822), Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido fue interrogado un día para que explicase como una isla tan pequeña se había convertido en el inmenso y poderoso Imperio Británico. El marqués, se paseó unos segundos hasta el ventanal de su despacho, miró caer la lluvia sobre el parque, giró su cabeza hacia su interlocutor lo enfocó con sus ojos celestes y muy flemáticamente dijo “Just Bluff”.
Tercera situación: A mediados de los años 40, Alan Turing (1912 – 1954) se hizo la siguiente pregunta “Can machines think?”, era una pregunta retórica estaba convencido que sí, pero el mundo no estaba aún preparado para aceptarlo, entre otras razones por lo que denominó “la objeción teológica” que dice que el pensar es una función propia del hombre y de la mujer que Dios ha dado sólo a ellos y a ningún otra planta, animal o máquina. Dejaba la discusión para más adelante ya que por el momento la consideraba inútil, pero estaba seguro que para el fin del siglo XX hablar de ello sería lo normal y nadie se inmutaría.
Hoy me pregunto y vengo observando por notas periodísticas, encuestas de opinión y lo que dice la calle y lo que se ve en los comercios y en los bolsillos, si este proceso que está llevando a cabo La Libertad Avanza tendrá un “Happy End” o será otro “not to be” y terminaremos nuevamente en un fracaso más. Entonces le pregunto a IA, porque Alan Turing tenía razón y hoy es habitual hacerlo y la misma contesta que parece no ser un Bluff como pensaba Castlereagh de cómo su pequeña isla había llegado a semejante imperio; pero me advierte que para que la baja de inflación, la eliminación del déficit fiscal y la estabilización del valor del peso sean duraderos deberíamos sostenerlo hasta 2030, entonces sí habremos conseguido cambiar el régimen económico argentino.
Me voy a abstener de preguntar cuántos somos capaces de tener una paciencia de 4 años más, porque yo sigo observando que apenas el semáforo se pone amarillo, ya oigo las bocinas estridentes para que arranque, cosa que no hago porque el que quiere cruzar lo está haciendo a toda velocidad porque está cruzando en rojo.

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