Para los que nacimos en la Argentina, el 11 de Septiembre fue siempre el día del maestro, día en que se recuerda el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento (1811 – 1888) “Padre del aula , Sarmiento inmortal. Gloria y loor, honra sin par, Para el grande entre los grandes. Padre del aula Sarmiento inmortal”. Día en que se le llevaba un regalo a la maestra o al maestro. Día que no había que ir al colegio y que se honraba el trabajo abnegado, silencioso y eficiente de innumerables docentes primarios, donde cada uno recuerda a la “Señorita Alicia, Delia, Ofelia, Juana, Marta, Susana” de delantal blanco, presencia autoritaria, severa disciplina y suerte de “madre” protectora: toda una institución, en mi caso guardo un entrañable recuerdo. Hoy es la “Seño Martina, Dolores, Anita, Patricia, Juanita”. Desde que tengo uso de razón, mal pagas; no recuerdo un sólo día de huelga en mis estudios desde jardín a sexto grado. En el secundario, ya había huelgas, cierto malestar, gremialismo que poco a poco se fue politizando, peronizquierdizando, engordando, Baradelizando, decayendo; ya sabemos.
Un día a principios de siglo, para mí el inicio del Siglo XXI, en la ciudad de New York, hace ya 25 años: terrorismo, ataque indiscriminado a miles de personas inocentes, asesinato masivio, crueldad sin límite, destrucción. Violencia que engendra violencia, intolerancia que discrimina; poco queda del ejemplo de las maestras que trajo Sarmiento desde Estados Unidos, nada queda de no intervención de un estado sobre otros estados, poco queda de la diplomacia de buenos modales, poco queda de líderes como Sarmiento o Washington, hoy todo es más vertiginoso, volátil, inconsistente y sobre todo groseramente maleducado, escatológico, brutal.
Los extremos se tocan y supongo deseo y espero que tanta grosería expresa dé lugar al respeto, a la discusión y no a la pelea. Honor y gloria a Sarmiento y a Washington, me cuesta encontrar hoy líderes que se puedan comparar con ellos, “O sea digamos One day I say this and the next Fuck yourself”.

Deja un comentario