QUIÑIHUAL – TRIER

Obviamente casi nadie entenderá este título, salvo que tenga algún lector alemán, que comprenderá el segundo término pero no el primero.

Quiñihual, es un paraje en Coronel Suarez que sólo tiene un almacén y 1 habitante, Pedro Meir, dueño del almacén. No conozco el lugar, pero al levantarme, aún semidormido escuché la noticia en la radio, y me puse a pensar que hace 45 años yo era uno de los 9 habitantes de un caserío (hameau) en el sur de Francia, al pie del Mont Bouquet. De los 9, éramos 3 argentinos; casi una invasión para semejante población, que tenía algunas variaciones en verano llegando como máximo a la docena. No había conflictos en una población tan escaza, salvo las discusiones que ocurren en el seno de toda familia. Supongo que en Quiñihual, que es palabra de orígen mapuche y que significa “Único Roble” (quiñi )es único, (hual) es roble y su habitante es quiñiwentru, ya que wentru es obviamente hombre, tampoco ha de haber muchos conflictos, salvo lo que se le cruza al quiñiwentru Meier por la cabeza en ese vacío infinito.

Ese fragmento de noticia, escuchado al pasar me hizo revisar mis bitácoras, en las de mi época más solitaria. Abrí la número 2, y al azhar aparecí en octubre de 1979, donde me entero que salí de Saussine (así es el nombre del caserío) y mi trayecto fue Avignon, París, Chartres, París, Valle del Loire y visita a los castillos con pernoctes en Blois, Versailles y París y de ahí en tren via Belgica y Luxemburgo, parada en Trier, y destino final Heidelberg donde iba a visitar a amigos.

Trier, Treveris era la antigua Augusta Treverorum, que ostenta el orgullo de ser la ciudad más antigua de Alemania fundada 16 años antes del nacimiento de Cristo, cuando todo era territorio del Imperio Romano y debe haber sido importante porque se la llamó la Segunda Roma. Como al cruzar la frontera desde Luxemburgo tenía que esperar un poco más de 4 horas antes de tomar el tren a mi destino final, decidí caminar la ciudad que entonces tenía menos de 100.000 habitantes y hoy Google me dice que son poco más de 112.000. Ahí me enteré (no lo sabía) que Karl Marx (1818 – 1883), había nacido en Trier y que su casa natal era un Museo y caminé la Brückenstrasse hasta el número 10 y una bella casa burguesa, construida en 1727, cerca del río Mosel y buenos y añosos viñedos fue la cuna del padre del proletariado universal. Linda casa, buenos muebles, retratos de Marx, papeles, escritorio todas sus obras. si la casa estuviese en San Isidro estaría mirando al Río de la Plata con jardín y pileta donde hoy ni antes creo que habiten marxistas, aunque bueno nunca se sabe. Visité la Porta Nigra una de las cuatro entradas que tenía la ciudad romana construída en el 170 DC. Fui hasta el Anfiteatro Romano, me pareció grande, con capacidad para 20.000 espectadores en el año 100 DC, visité la Catedral y después ya con un poco de hambre me fui a la Plaza del Mercado donde comí un sandwich de carne de cerdo caliente y papas fritas y me tomé un gran farol de cerveza, fue el lugar en donde aprendí que Gurke es pepino.

Me gusta conservar estas bitácoras, hacen que se entienda mejor lo que uno ha hecho, por qué estoy donde estoy y también cómo estoy. Me dan conciencia histórica personal, que no es importante para nadie pero sí para este quiñiwentru que soy yo, que al final es lo único que tengo por un buen rato más. También me hace pensar en las posibles cavilaciones del solitario habitante del almacén de Quiñihual y me entero sobre que rumiaba mi cabecita en aquellos tiempos, la bitácora dice que me había tomado 12 días de vacaciones, de mi vida rural y que iba acompañado por Camus, De Quincey y Joyce.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *