En el año 80 de la era cristiana el Emperador Tito inaugura el Anfiteatro Flavio, que con el tiempo se conocerá como el Coliseo Romano con capacidad para 80.000 espectadores, que había comenzado su padre el Emperador Vespasiano en el año 70. La inauguración duró 100 días, para gloria de Roma, con la muerte de cientos de gladiadores y una masacre estimada de unos 9000 animales entre leones, osos y elefantes. Al final de la celebración se esperaba la pelea entre el Gigante Africano, un guerrero zulú de 2,03 metros de nombre Ma Phia contra el corpulento y rubicundo Antonino di Agrigento.
Suenan clarines y tambores anunciando la llegada del Emperador acompañado de los senadores y tribunos Infantino, Chiqui Tapia, Manu Adorni, Xi Xi Pin, Rodrigo Borgia.
Mientras tanto del otro lado del océano, todo está listo para que en el MetLife Stadium inaugurado en 2010, con capacidad para 82.500 espectadores se lleve a cabo la esperada final entre los dos mejores equipos de fútbol del 23 campeonato mundial que después de 39 días, el 19 de julio de 2026, corone al mejor de los 48 equipos participantes.
Llega la limousine, apodada “La Bestia” que transporta al Presidente Donald Trump seguido por los autos que llevan a Calígula, Nerón, Domiciano, Vladimir Putin, Sergio Massa, Hayden Davis.
Un cronista implacable de nombre Décimo Junio Juvenal (60 – 128) documentará mediante su mordaz sátira lo escultural del gigante Ma Phia aclamado por las tribunas, que una vez caído Antonino, lo decapitó de un contundente hachazo, y con la blonda cabeza chorreando sangre, la arrojó al palco del Emperador que cayó en manos de Chiqui Tapia, mientras la turbamulta prorrumpía en un ensordecedor grito Ma Phia, Ma Phia, Ma Phia, Ma Phia.
Del otro lado del océano, las cadenas de televisión de todo el mundo esperaban el último penal que le daría el título de Campeón Mundial 2026 al mejor equipo de la temporada a ser pateado por el más grande jugador del torneo, que luego dedicaría el título a la memoria del gigante africano, Ma Phia, y mientras las cámaras hacían un paneo al estadio, deteniéndose en el palco de las autoridades la turbamulta aullaba estridente Ma Phia, Ma Phia, Ma Phia, Ma Phia, que cruzaba el océano y la historia universal de todos los tiempos.
Aquí en la Argentina, un joven estudiante de Filosofía, excelente jugador de fútbol e hincha de River, ponía punto final a su tésis que presentaría para graduarse de licenciado, que encabezaba con el epígrafe de Jean Francois Revel de su libro “El Conocimiento Inútil” que dice “LA PRIMERA DE TODAS LAS FUERZAS QUE DIRIGEN EL MUNDO ES LA MENTIRA” y que dedicaba a Heráclito y a la Selección Argentina.

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