Ayer vi en Mubi la película de David Lynch (1946 – 2025) “Blue Velvet” de 1986, que había visto cuando se estrenó. Jamás olvidé esa oreja entreverada en los yuyos del descampado, que las hormigas devoraban como un filet mignon. Tampoco la escena donde se muestra la casita con cerco de madera rodeada por flores rojas y amarillas, con música alegre y la autobomba con el bombero y el perro en el estribo como protegiendo la seguridad del barrio.
Inmediatamente después el señor Beaumot regando el césped, y el estrangulamiento de la manguera, un espejo de lo que le está sucediendo a las arterias de quien rega, la caída al piso, la hospitalización.
Ese accidente cardiovascular es tan sólo el inicio de la contracara de la bucólica primera escena. Lo que vendrá secuestro de un niño, violencia, sometimiento, corrupción policial, chantaje, drogas, sadismo de parte de Frank (Denis Hopper 1936 -2010) sobre Dorothy Vallens ( Isabella Rossellini 1952). Todo esto entreverado con el enamoramiento juvenil entre Jeffrey Beaumont (Kyle Mac Lachlan 1959) y Sandy Williams (Laura Dern 1967). Han pasado 40 años el mundo ya no es el mismo, algunos como Hopper y Lynch se han muerto, y todos los demás pasamos estos años por un sinnumero de acontecimientos. Uno de ellos: el tiempo.
La película tiene un happy end, familiero, pleno de amor entre Jeffrey y Sandy, los corruptos muertos, Dorothy recupera a su hijito y hasta un petirrojo se posa en la cornisa de la cocina de la feliz pareja. Vuelve a repetirse la casita, el cerco, las flores y el bombero protector.
Todo muy naive, hoy sería imposible soportar un final así. Gobernaba la Argentina Raúl Alfonsín que junto al Presidente de Brasil José Sarney conciliaban intereses en el Mercosur. Javier Milei acaba de regresar de Brasil donde fue a apoyar la candidatura de Bolsonaro y trató de corrupto ladrón al Presidente da Silva. Donald Trump en la comida con la prensa acreditada en la Casa Blanca les arrojó a los comensales, previos insultos una gorrita con la leyenda “Trump 2028” para un tercer mandato no permitido por la Constitución. Leo un artículo de Perez Reverte, titulado “Esas Ratas que aplauden o callan”: “En España, la política ha dejado de ser cuestión de ideas para convertirse en cuestión de nómina, coche oficial, puerta giratoria o buscavidas a lo Zapatero, a lo Rato, a lo Cristóbal Montoro, un negocio como otro cualquiera, pero más fácil porque se hace con dinero ajeno: el de los impuestos que pagan otros”. Leo “Ignorancia y Felicidad : sobre el deseo de no saber” de Mark Lilla de donde copio estos conceptos: “Sócrates finge no saber, al igual que los pastores crían a sus ovejas sólo para sacrificarlas, los gobernantes gobiernan a sus súbditos para desplumarlos”; y este otro “Hoy nadie entiende cómo funciona el mundo”.
Sin duda no funciona como hace 40 años, aunque pensándolo un poco Sócrates caminaba por Atenas hace unos 2300 años.

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