SIGLO XVI EN EL SIGLO XXI

Entre octubre de 1480 en Vicenza y el 7 de agosto de 1547 en Nápoles transcurrió la vida del tercer hijo del Conde di Thiene y de la Condesa Da Porto, Gaetano di Thiene, es decir San Cayetano desde que el Papa Clemente X en 1671 lo proclama santo. Por eso el 7 de agosto mucha gente necesitada se acerca al santuario de Liniers porque el hijo del conde y la condesa es el patrono del pan y del trabajo, y hacen unas colas desde ls noche anterior muertos de frío para pedir lo que el santo patrocina: “pan y trabajo”. Está muy bien, la gente tiene derecho a hacer lo que quiera, yo, que debo ser medio pelotudo, creo que el pan se compra en la panadería y el trabajo se hace y si no hay, se crea. Leo en el diario que la homilía del Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor García Cuerva trató sobre la dignidad del trabajo, los pobres, la riqueza, la desigualdad: en fin la tradicional Doctrina Social de la Iglesia. Luego, sigo con mi trabajo que consiste en escribir, pensar y dar clases que es más o menos el trabajo de las personas que estudiamos filosofía desde el origen de esta disciplina allá por el Siglo VI AC, donde había pobres, ricos y algunos ricos como Heráclito, que era jefe (basileus / rey) de su pueblo, que decide que el dinero no conduce a ningún lugar de interés para él y se va a la montaña y se pone a escribir y después de 2.500 años leo sus fragmentos, se los presento a los estudiantes, y nos permite pensar juntos y ser mejores personas, en cambio a Teodorakis, que era el más rico monopolista de aceite de oliva, contemporáneo de Heráclito, no lo recuerda nadie, no dejó más que ánforas de arcilla con la inscripción de su nombre, llenas de aceite y les dejó un dinero a sus deudos.

Estaba buscando material para un artículo sobre la alimentación en tiempos de William Shakespeare (1564 – 1616), es decir Gran Bretaña siglos XVI Y XVII, y encontré lo que sigue: “El mundo de Shakespeare – muy parecido al nuestro en términos económicos- donde los ricos eran cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Mientras un gran número de vagabundos provenientes del campo llegaban a las ciudades sólo para transformarse en individuos en situación de calle, mendigando por comida, mientras los ricos comenzaban a saborear el gusto por el azafrán y otras especias, alcauciles, espárragos, damascos, duraznos, manzanas y nueces importadas del Continente y el Oriente”, (textual del comentario del libro “Fooles and Fricasses”, editado por M.A. Canton, University of Washington Press, 1999, que traduje de la revista “Gastronómica”, verano 2001).

En la Grecia antigua, en la Roma pre cristiana, y luego en la cristiana, en toda la Edad Media (Siglos V a XV), en la Europa de la Revolución Industrial, durante las dos Guerras Mundiales, en los 68 países que recorrí, en la Cuba de la Revolución Permanente, en la Rusia y la China Comunistas, en Estados Unidos y en un vasto etcétera que recorre toda la historia y toda la geografía habrá ricos y habrá pobres mientras existamos.

Está en nosotros que hemos edificado una estructura de poder donde el que llegó primero, el que gritó más fuerte, el que supó cercar esa llegada, el que se rodeó de custodios y seguidores y lo distinguimos con ciertos atributos : títulos, honores, corona, cetro, capa, escudos, anillos, banderas, descendencia de, cercanía a la divinidad, liturgias, jerarquías, músicas marciales, valentía, heroicidad, y así ha sido y eso nos constituye. Necesitamos eso, o nos paralizó el miedo, o aceptamos el juego dual de mando y obediencia, fortaleza y debilidad. Veamos, no me parece que estemos en condiciones de cambiar el chip que lleva siglos. Dejemos que la evolución genere pensadores que modifiquen el paradigma que nos ha regido. La otra es dejar de pedir “pan y trabajo” y exigir foie gras y champagne Cristal y una renta vitalicia; pero más allá del chascarrillo, tal vez sea bueno observar con atención los espacios más equilibrados que para mí son los países nórdicos (Dinamarca, Holanda, Suecia, Noruega, Finlandia, Islandia) donde si bien rige el mismo sistema, no admiten la impunidad. Ya que mencioné la tierra de Shakespeare, recordemos que el Príncipe Andrés, el preferido de la Reina ahora es Mr. Andrew Mounbatten Windsor y no hay más Royal Lodge, no es más HRH, “el que las hace las paga”.

Las villas miseria argentinas son la pobreza de los siglos V a XV europeos. De paso, en las 44 Has del Estado Vaticano se respira riqueza, con lo cual no entrarán en el reino de los cielos, que siempre fue una ficción que entre otras cosas sostiene el sistema del cual San Cayetano, Luján y la visita del Papa, son parte.

Amén.

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