AMOR, TAL VEZ MAÑANA TE REGALE MI AUSENCIA.

Cualquiera puede observar que las otrora formas de respeto institucional ya no existen: basta con escuchar los discursos del funcionario, que también con mi voto, ejerce la Presidencia de la Nación, dirigiéndose a cualquier auditorio donde se escucha “pelotudo, mierda humana, sorete, pedo de buzo, hijos de puta, corruptos ensobrados”. Se percibe como el lenguaje ha sido degradado a un cúmulo de escatologías sin límite. Por otra parte el Troleo generalizado en redes sociales donde la descalificación, la injuria, las ofensas y el descrédito son la forma aceptada de enfrentamiento. Las nuevas generaciones se debaten entre “fingir demencia” y “farmear aura”, gestos de zombies con intención de ocupar un espacio para influir en el mercado de la idiotez.

En este panorama de desquicio generalizado, un amigo acuñó la frase que da título al artículo de hoy: “Tal vez mañana te regale mi ausencia”, dedicado a su amor, que me pareció digno verso tanguero, donde el amor va indisolublemente unido a la posibilidad de perderlo.

Cuando en la década del 60 del siglo pasado comenzaba con mis amigos de la adolescencia los viajes a dedo por América, cada vez que decíamos que éramos argentinos, se producía una suerte de reconocimiento, nos hacían sentir que “éramos un ejemplo a seguir”, se escuchaba nuestro rock, se leían escritores argentinos, muchos chicos de ese tiempo aspiraban a hacer la Universidad en Buenos Aires o Córdoba. En fin nos hacían sentir que éramos un peso pesado, algo distinguido en América del Sur.

Después el Cheguevarismo, la revolución armada, los curas villeros, Cuba, los Montoneros, el militarismo, el retorno de Perón, Isabelita y Lopecito y su triple A con sus más de mil asesinatos, Videla y Cia. y sus miles de torturados y desaparecidos, Malvinas, las buenísimas intencioines de Alfonsín, su actitud democrática, pero su incapacidad por mejorar la economía, los delirios de Primer Mundo del tandem Menem – Cavallo, la inoperancia de De la Rúa, los casinos de Duhalde, la turbamulta universitaria setentista, ya enriquecida burguesía pero con el chip de justicia social y derechos humanos, el Chavismo Madurito, un obispo villero jesuita y peronista a la cabeza de la Corte Vaticana, la rebelión del hijo de Franco Macri cuyo “Si se Puede”, siempre me pareció un grito adolescente, más que un proyecto político, el eterno retorno del peronismo con tintura K 70 y la puesta en la Rosada de poco más que un cafetero y su mesera, y la sorprendente llegada del outsider and sister, con equipo económico ex macrista reciclado.

Lejos estoy de ser vidente, pero cada día que pasa me convenzo más que Milei llegó condicionado por un arreglo con el peronismo estilo Vila, Manzano, Filiberti, de Narvaez, Mazza y adlateres que más o menos dice “Mirá viejo te dejamos 4 años, hacé la tuya, poné la inflación en un cauce lógico, hacé los ajustes que no podemos hacer nosotros, sacanos a los zurdos K, cobrate tus servicios y cuando llegue el momento “VAMOS A VOLVER; VAMOS A VOLVER”. Ahora ni se te ocurra querer perpetuarte porque te vamos a tirar con todo. Creo que en ese momento estamos ahora; la nueva oligarquía consolidada, la reaparición caribeña de Mazza bajo el ala voladora de de Narvaez; troles de Cerimedo, el desgaste de la función pública, una población maltratada a más no poder, sin la euforia de la cuarta copa del mundo, con la posibilidad de un Trump perdedor, con un invierno sin sol y la próxima visita del sucesor de Bergoglio, creo que se sienten que ya han vuelto y muy pronto “nos regalarás tu ausencia”. Perdón, me corrijo, nunca se fueron: son el sistema, se eclipsaron un tiempito. Deseo con todas mis fuerzas estar “Farmeando Aura”.

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