Sí, me estoy refiriendo al conocido mito de la caverna de Platón, donde los individuos encadenados miran hacia el muro oscuro de la caverna que habitan. Por detrás de ellos otros transitan portando antorchas que proyectan sombras sobre la pared, a la cual miran los sujetos encadenados. Uno de éstos rompe el yugo que lo sujeta al resto y con dificultad y dolor se dirige hacia la senda por la que circulan las antorchas. Asciende y llega después de un gran esfuerzo a la superficie y queda totalmente enceguecido por la luz solar. Al rato contempla una realidad deslumbrante y pleno de entusiasmo regresa a la caverna a contarle a sus compañeros lo visto. Es repudiado, agredido por perturbar la oscura realidad en la que habitan. Se hace entender y los libera de sus pre juicios.
Siempre comprendí en esta narración la esencial diferencia entre el filósofo y el político. El primero, en soledad señala un camino y sigue su trayectoria. El segundo, siempre, masificador profesional, se apropia de una idea ajena, se hace aclamar como el visionario y así como era sostenedor de la oscuridad cavernícola, es ahora adalid de la superficie; indefectiblemente ensombrece la realidad.
La lectura de cuentos, por parte de mis padres y abuela, con los sueños que provocaban fueron mi primera sospecha de algo más: con la lectura descubrí otros mundos.
A los 15, mi primer viaje a Machu Picchu con un amigo, sin familia, me señalaron que mi casa, mi barrio, mi país no eran el ombligo del mundo.
El sexo, al tiempo, con el contacto íntimo del cuerpo del otro, marcó a fuego mi elección de la soltería: el casamiento me pareció de entrada otra caverna: me he mantenido en el camino de la libertad y no en el de la sujeción a otra única persona. Siempre me llamó la atención que el sacerdote que en su homilía habla con pasión por la familia, tenga prohibido el matrimonio: la iglesia siempre más política que filosófica. No buscan la verdad: LA TIENEN. En otros tiempos la IMPONÍAN.
El político, todos narradores profesionales, iluminados sólo por su EGO, desesperados por hacerse aclamar (¿qué deficiencia familiar, qué destrato paterno los habrá hecho tan menesterosos de aclamación?) En la caverna nacional donde los votantes miramos las sombras proyectadas en la pared oscura, se insinúan las gastadas y mal formadas imágenes de Cristina, Máximo, Kicillof, Massa, Milei & Cia., Myriam Bregman, Juan Grabois.
La ex Presidente, cleptómana del erario público en calidad de cacique, su hijo malcriado, parásita caricatura de hijo eterno del poder. El entenado marxista con careta peronista Gobernador de Buenos Aires. El ex intendente de Tigre, el ex Ministro de Economía, el ex candidato presidencial, el ex “platita electoral”, el ex generador de surrealista inflación, el de la voz arrastrada, el señor de las tinieblas. El actual Presidente, predicador dogmático de un liberalismo del que sólo ha leído el capítulo monetario, e incapaz ya no de comprender, sino de leer la filosofía liberal de la que soy sostenedor a ultranza. Eterno infante que intenta buscar el aplauso de padres supletorios en el exterior, al que viaja constantemente, últimamente a sembrar de insultos a jefes de otros estados, porque nunca tuvo el coraje de enfrentarse a su despótico padre y ausente madre, subrogada por una hermana omnipresente. Bregman y Grabois alentando a la insurrección, a la violencia callejera, al desmadre a la francesa, con barricadas, con llamas, con revolución permanente. Es bueno recordarles que en DEMOCRACIA, la violencia no es una conducta sino un delito tipificado como SEDICIÓN, señores fiscales, estén atentos.
Sospecho y me aterra que el próximo Presidente sea Sergio Massa, es más, huelo a pacto secreto: “Limpiá la administración de deficit, te dejamos tres años en paz, cobrate tus honorarios y nosotros volvemos a manejar la calesita que volverá a girar con letra mejorada de la Marcha Peronista donde “combatiendo al Kapital” será sustituido por “combatiendo al Liberal” “y así como en su momento les dije que iba a barrer a los ñoquis de la Cámpora del gobierno, ahora les digo que voy a limpiar al país de la Casta Mileísta”.
Una nota de color ayer 22 de octubre el Presidente Milei cumplió 56 años. En la numerolgía quinielera 22 es el Loco, 56 es la Caída.

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