HALLOWEEN CON LAME DUCK

La vida nos da sorpresas. Solemos criticar y aún espantarnos en estas latitudes por la penetración cultural, que abarca costumbres y lenguaje. Esa “extranjerización” la ejemplifico con los conceptos que encierra el título del artículo de hoy.

Ambos conceptos están vigentes en los Estados Unidos, acaba de pasar la festividad de Halloween el 31 de octubre y desde el 3 de noviembre el Presidente Donald Trump y el Congreso de su país se tan transformado en un Pato Rengo o Cojo. Curiosamente Halloween fue transformado por la Iglesia Católica Apostoóica Romana en Día de todos los Santos.

Halloween apareció en el mundo celta hace más de 2000 años como “Samhain” en los territorios celtas de Irlanda, Gran Bretaña y norte de Francia como celebración del fin de las cosechas e inicio del invierno. Era el momento que la sutil línea que separa a los vivos de los muertos se esfumaba. La Iglesia se encargó en transformar esa fiesta popular, en Día de todos los Santos (1 de noviembre) y la víspera conocida como All Hallows Eve (víspera de Todos los Santos). Los inmigrantes irlandeses y escoceses la popularizaron en Estados Unidos celebrando con disfraces y máscaras y los chicos golpeando puertas de vecinos pidiendo dulces y caramelos, en lo que se conoce como Trick or treating, donde suelen llevar calabazas vacías con velas en el interior “Jack- o -Lanterns”.

En cuanto a Lame Duck, se dice de persona, empresa, gobierno o funcionario público que está al final de su mandato, o cuando ha perdido poder. El origen está en la Bolsa de Londres que a partir de 1762 comenzaron a llamar así a los agentes quebrados por asociación con los patos o gansos que no podían seguir a la bandada por alguna quebradura de sus patas o alas. En el siglo XIX se hizo popular en los Estados Unidos.

Aquí hace algunos años y cada vez con mayor intensidad, al menos en los sectores medios altos y altos se ha hecho común la festividad de Halloween. En cuanto a Lame Duck, después de la genuflexión del Presidente Milei ante Donald Trump, es de esperar que el argentino no se transforme en un Pato Cojo ¿o será cogido?

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