Los pingüinos, esas aves no voladoras habitantes sólo del hemisferio sur, parecen estar fuera de lugar, cuando un sorprendido turista ve que le llevan a su mesa en un boliche de Palermo, el vino de la casa que ha pedido, no en botella, sino en pingüino de cerámica. Es verdad, la representación de ese caballero elegante puesto sobre una mesa, me sorprendió la primera vez que los vi en Pippo donde solíamos comer a la salida de la facultad. Con los años me parecieron parte de la identidad nacional, en 2004 comencé a coleccionarlas y en 2022 inauguramos el Museo Virtual de la Jarra de Pingüino y al año siguiente publicamos el libro “Jarras de Pingüino” con mi amigo y socio Joaquín Martínez Herrera. Hoy la colección cuenta con 300 ejemplares de altísima calidad y atesora un ejemplar que en 2027 cumplirá 100 años, dos de Limoges en porcelana, uno de vidrio verde, uno de metal, cuatro de acrílico y hasta uno de plástico (debo reconocer que horrible, el pobre).
Me sigo sorprendiendo cuando hoy los veo en ámbitos alejados de la Argentina. La primera sorpresa fue cuando en la serie “Keep Breathing” estrenada el 28 de julio de 2022, la actriz Melissa Barrera, en el papel de Liv, le dice a una amiga que acaba de levantar una jarra de pingüino: “That is from Buenos Aires, mi madre es argentina, se lo regaló a mi padre después de su primera cita; se lo dio como augurio de buena suerte, y aún lo conserva” (esta escena aparece en el episodio 3 titulado “Jerarquía de las necesidades humanas”) (Ver historia completa en nuestro libro arriba mencionado).
Ayer miraba una película, estrenada en el festival Sundance en 2018 “American Animals” dirigida por Bert Layton que narra la historia de cuatro jóvenes estudiantes de la Universidad Transilvania, en Lexington, Kentucky, de buena posición económica, que aburridos se juntan y planean el robo a la biblioteca de su Universidad del libro “Birds of America” de John Audubon, valuado en varios millones de dólares, para ello tienen que someter a la bibliotecaria y proceder con el atraco. Como la película narra un hecho real ocurrido en el 2004, las imágenes del robo son ejecutadas por actores, pero cada tanto aparecen escenas de los protagonistas reales del hecho. Una de las escenas finales muestra una entrevista a la verdadera bibliotecaria que fuera agredida en el asalto y mientras ella; dolorida; comenta el hecho, sobre la mesa a su lado se ve una bella jarra de pingüino que tenemos en la colección, pero que lamentablemente en vez de ser usada para contener Malbec, cumple la función de florero.
La película termina contando la vida actual de los verdaderos ladrones. Sabemos que el genial dibujante John James Audubon (1785 – 1851) no pintó pingüinos, ya que se limitó a las aves del hemisferio norte, sí lo hizo en cambio con el alca gigante, ave no voladora, ya extinta que muchos desprevenidos navegantes provenientes de los mares del sur confundieron con nuestros pingüinos; quiero decir los reales, no los de nuestra colección.

Deja un comentario