¡POR DIOS!

A lo largo de mi vida he tratado de ser respetuoso frente a lo que no comparto como concepción del mundo: ejemplo la religión. Entro siempre en silencio a las iglesias católicas, anglicanas, protestantes, sinagogas, mezquitas, templos budistas. Admiro la arquitectura, las obras de arte, la belleza y de haber música y un coro suelo conmoverme. Recuerdo una noche en la Catedral de York un coro de chicos que casi parecía angelical.

Ahora bien cuando escucho “si Dios quiere”, “Gracias a Dios”, “Juro por Dios”, “Le pedí a Dios”, “Dios me escuchó”, ahí guardo un silencio pétreo; ya decía Wittgenstein que de aquello que no se sabe, lo mejor es callar.

Lo que sí me resulta abominable es cuando observo a la ex Presidente condenada por ser jefe de una banda de delincuentes ejerciendo funciones públicas, con el rosario colgando de su cuello casi como si formara parte de su cuerpo: lo lleva a Dios in pectore y a Washington in pocket. Lo mismo me sucede con el uso “político” de la religiosidad, con la que no tengo nada en común, pero respeto, como cuando el actual Presidente con su enjundiosa verba apela a “las fuerzas del cielo”, proclama cual querubín iluminado “el milagro libertario”, anuncia cual profeta “Argentina, la nueva Tierra Prometida”, le señala a uno de sus apóstoles que predique que los “18 meses que comenzaron a contarse desde abril serán para cantar Aleluya”, o gesticulando como barra brava grita “los dólares nos salen por las orejas”; o “la economía argentina va a subir como pedo de buzo”, creo que le falta a su liturgia invitarla a su hermana que multiplique peces y panes, sobre todo estos últimos porque parece que se dedicaba a la repostería – pandería y dicen que con el palote domina la masa. Grande Karina Elizabeth,(comparte el mismo segundo nombre con la del rosario colgando, aunque ella es Cristina Elisabet, es decir la versión nacional). En los Estados Unidos el Presidente acaba de anunciar que de ser re elegido “el 2028 será el mejor año de la Historia Argentina”, como se ve, su uso político de la religión, no olvida siempre la ESPERANZA, que respeto en silencio si se trata de fieles de cualquier religión que aguardan (esperan) el encuentro con la divinidad. Yo, que soy más terrenal, aguardo la descomposición de mi gastado cuerpo que será devorado por las llamas y las cenizas fertilizarán malvones donde los perros mearán.

Soy un liberal de toda la vida, en Edimburgo visité con gran respeto la estatua de Adam Smith, estudié con entusiasmo a John Locke , Thomas Hobbes, David Hume. Desde el liberalismo que me constituye, voté por el actual Presidente. Precisamente por ser liberal no volveré a votar por él. El liberalismo es una idea política, discutible y perfectible como todas las ideas; NO ES, NI QUISO JAMÁS, SER UNA RELIGIÓN y las ideas, en particular el Liberalismo, tiene su liturgia: EL RESPETO IRRESTRICTO A LA LIBERTAD DEL OTRO: Libertad de Prensa, respeto por las ideas ajenas. Los insultos, agravios, insolencias, gritos de adolescente iracundo y otras modalidades del señor Presidente no forman parte de la actitud de un liberal, sino más bien de la de un fanático. Por último, siempre he escuchado a las personas de fe religiosa decir “NO TOMARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO”.

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *