TODOS AMAMOS A KANT

Immanuel Kant (1724 – 1804) le presentó al mundo su “Crítica de la Razón Pura” en 1781, tal vez demasiado temprano, Moses Mendelssohn quien había ganado el primer premio de ensayo en la Real Academia de Berlín, donde Kant había sido segundo en 1763, lo criticó mordazmente “Su obra ha consumido el jugo de mis nervios”, sentenció y fue también criticado hasta groseramente por Christian Garve (1742 – 1798), más que filósofo, un divulgador cultural de novedades del mercado académico. Kant reaccionó, convencido de lo hecho con su “Prolegómenos a toda metafísica futura que pueda presentarse como ciencia” en 1783 y cuatro años más tarde lanzó con correcciones la segunda edición de su Crítica, consciente de la revolución copernicana que le impuso al pensamiento: “Mi trabajo, dijo, es una investigación crítica de la facultad de la razón respecto de todos los conocimientos que puede aspirar a conseguir independientemente de toda experiencia”; intentará enfrentarse a los problemas fundamentales de la metafísica, que para él eran Dios, libertad e inmortalidad del alma. Desde él en adelante vamos al OBJETO, nosotros como SUJETOS con “las formas de la sensibilidad”, las nociones de Espacio y Tiempo dejan de ser conceptos, son intuiciones, vamos al objeto con nuestras armas. La sensibilidad tan menoscabada, pasa a ser parte del conocimiento, con sus características propias tan válido como el conocimiento racional o intelectual. Tengo para mi, que sin decirlo también le da carta de crédito al talabartero (su padre lo fue) al artesano en general, al hombre común de las aldeas alemanas. Gran demócrata y mente brillante ilumina no sólo las posibilidades de nuestro conocimiento sino que lo universaliza, el profesor, el obrero, el artista, la mujer también conocen y dan testimonio de la realidad. Los arenga con su “Sapere Aude” (atrévete a pensar). Vendrán luego la “Crítica de la Razón Práctica” y la “Crítica del Juicio”.

El mundo siguió rodando y casi 200 años después, en 1960 Jean Paul Sartre (1905 – 1980) publicará su “Crítica de la Razón Dialéctica”, le seguirá en 1983 Peter Sloterdijk (1947) con su “Crítica de la Razón Cínica”, en 1989, Michel Onfray (1959) con su “Crítica de la Razón Dietética”, en el 2007 Javier Pérez Escohotado (1951) publica su “Crítica de la Razón Gastronómica”.

Como yo amo a Kant, porque desde que era estudiante me hizo trabajar duramente para comprenderlo y creo haberlo entendido no porque yo sea una luz, sino porque él ilumina el camino del quien tiene constancia, estoy queriendo escribir mi crítica que será “Crítica de la Razón Nacional”, me explico: creo que el concepto de “nación”, en el mundo en que vivimos carece de sentido; es verdad que se hablaba de individuos con la misma lengua y cultura como una nación desde muy antiguo, pero me refiero al concepto que se expande a partir del impulso que le dio la Ilustración y que se consolidó a partir de la Revolución Francesa donde la soberanía deja de ser monopolio de un rey y pasó a residir en el pueblo (la nación) transformando a los súbditos en ciudadanos. El posterior aporte de Johan von Herder (1744 – 1803) con el “Volksgeist” (espiritu del pueblo) y todos los aditamentos que consolidaron el concepto de nación: territorio, poder político y un largo etcétera que creo que carece de sentido con las comunicaciones, la tecnología, la movilidad, lo internacional que nos hemos hecho todos. Bueno basta por hoy, ya me estoy yendo en estos días a las sierras de Córdoba, vamos a ver si me inspiran para mi modesta contribución a una crítica más.

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