AJ / DJ

Hay tiempos muertos, por ejemplo esperar un tren que viene retrasado y te olvidaste los air pods, no estás sentado como para leer y la cantidad de gente es más de la habitual debido al atraso. Entonces la cabecita que no para; digamos ese “locutor interior” como decía Marcelo Cohen empieza a moverse como una perinola y va de 1, 2, 3, 7, 21… personas mirando sus celulares; 2, 3, 5 mujeres muy lindas, gente mal vestida, muchos con exceso de peso, sólo 5 de traje, corbata y zapatos lustrados, 1 no más de 22 años calculo, con anteojos lee un libro, ¡grata sorpresa! “Crítica de la Razón Pura”, Kant 1781, ¡qué grande! de Königsberg a Retiro; Francis P. Morton & Co. Liverpool, miro las columnas de hierro que me recuerdan a la estación de Calcuta, India. Escucho charlas “sí, cambió el auto…”, “los chicos si divinos, en el jardín son…”, “puta madre otra vez…”, “el algoritmo es…”, “acaba de llegar de Buzios…”, “son todos iguales, llegan al gobierno y … “INFORMAMOS QUE LA FORMACIÓN ESTÁ ENTRANDO POR PLATAFORMA 3, PEDIMOS DISCULPAS POR LA DEMORA, EN 6 MINUTOS OTRA FORMACIÓN SALDRÁ DE…. Conté más de 30 personas con jeans, impresionante la cantidad de “uniformados”, la mayoría en zapatillas, ¿Cuánta de esta gente sabrá quien es Kant?, no, no me refiero sólo al nombre, sino a su importancia en el pensamiento, en los albores de la modernidad digamos Newton, Descartes, Kant, pero ¿deberían saberlo?, no, pero sería mejor, bueno igual la tradición sigue, alguien en la estación de trenes en Leipzig, o Milán o San Pablo leyendo a Kant como aquí; eso es pertenencia a una cultura. Y si pregunto ¿qué es un algoritmo? ¿cuántos sabrían contestar?, lo importante es que lo usen, yo tampoco sé manejar este tren al que acabo de subir. El lector de Kant se encontró con una amiga, linda chica, está caliente con ella, 5, 8, 11… todos mirando sus celulares. Mi abuela Ángela (1896 – 1976) nunca usó jeans, tampoco pantalones, mi madre Antonia (1913 – 1998) si usó pantalones, nunca jeans. Creo que podríamos hablar de generaciones “antes y después de los jeans”, me gusta pensar en Shakespeare o en Kant o en Borges usando jeans. La IA me dice que los jeans fueron patentados por el comerciante Levi Strauss y el sastre Jacob Davis el 20 de mayo de 1873 en San Francisco, California; es decir que Domingo Faustino Sarmiento (1811 – 1888) pudo haber vestido un par de jeans, tal vez los pudo haber visto cuando estuvo por allá. La tela de los jeans es “Denim” que quiere decir que es “de Nímes”, la ciudad del sur de Francia, sí la ruta Alés Nímes, el coliseo de Nímes, mis dos años en el campo francés; “jean” deriva de Génova, que se pronuncia “yen” en francés ¡qué raro todo!, California, Nímes, Génova, Liverpool, Calcuta, Königsberg, Buenos Aires, ciudades, nombres, personas, gente, escritores, gente que piensa, que espera trenes, miles, millones en estos momentos conectados, algoritmos, “locutores interiores”. Joder, ya en La Lucila, mi niñez, mi adolescencia, El Ombú. Mi primer pantalón largo fue un jean, la marca era “Far West”, los dejé de usar cuando una azafata trajo de Estados Unidos un par de “Lee”.

Ya en casa, que lindo es llegar, chimenea, un vino, mientras se calienta el estofado, hace un frío de cagarse y hay tanta gente por todas partes durmiendo en las calles de todo el mundo.

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