Cuatro ideas discordantes entre si, son hoy el tema que me ocupa, paso a enunciarlas por pares; aquí el primer par: “Haz lo que yo digo y no lo que yo hago” y “No se nos recordará por lo que decimos, sino por lo que hemos hecho”. El segundo par es: “La necesidad tiene cara de hereje” y “La necesidad es la madre de la invención”.
Como todos los dichos de uso común, su origen es impreciso, se lo suele atribuir al filósofo estoico Séneca (5 AC – 65 DC) quien solía promover el desapego a lo material pero vivía con lujos en la corte de Nerón. Es un ejemplo de actitudes hipócritas y muy propio de los que hablan desde un estrado, atril o púlpito, ya sea material o figurado cargado de sentencias dogmáticas o ejemplarizadoras y tras cartón, son incapaces de resistirse a tentaciones o deseos que se pueden entender, aunque no aplaudir, si previamente se exaltado lo opuesto como virtud a seguir. Los ejemplos en ámbitos políticos y religiosos abundan: “El que depositó dólares, retirará dólares”. “No tengo pruebas, no tengo dudas; Nisman se suicidó”. “En el atentado a la Amia murieron judíos, pero también murieron muchos argentinos”. “El liberalismo es el respeto irrestricto a la opinión del otro, pero el 95 % de los periodistas son corruptos, chorros, ensobrados y algunos basura”. “Mi vida privada está financiada con mi dinero obtenido después de años de trabajo y no tiene conección alguna con mi ingreso en la función pública”. “Nuestro reino no es de este mundo” dicho desde una de las 5250 propiedades vaticanas en Italia y otros paises.
Esta sentencia pone el acento en el DECIR (supuestamente la corrección) y no en el HACER (supuestamente lo incorrecto) o al menos la imposibilidad que las palabras coincidan con los hechos, pero desde el inicio mismo del DECIR, casi como dando por hecho el incumplimiento de la palabra.
Su par en discordia: “No se nos recordará por lo que decimos, sino por lo que hemos hecho”, versión más elaborada del popular “a las palabras se las lleva el viento”. El otro día el Rey Carlos III, en el Congreso de los Estados Unidos mencionó a Abraham Lincoln pronunciándolas como ejemplo de la acción y no de la mera promesa. Nosotros recordamos con honor al Sargento Cabral por lo que hizo, denostamos al General Galtieri por lo que dijo en relación a lo irracional que hizo.
Pasemos al segundo par “La necesidad tiene cara de hereje”, desconozco si obedece a algún pensador o es la expresión de un saber popular, pero siempre la he escuchado en boca de sacerdotes católicos y de peronistas: los primeros suelen decirla como advertencia a que ante un apremio económico, muchos pueden llegar a abandonar el rebaño y se incorporen a ideologías de izquierda y ateas o a otras iglesias . El peronismo en cambio……, bueno por lo mismo, también tiene una estructura verticalista y 20 verdades; el cristianismo en cambio sólo 10 mandamientos.
“La necesidad, como impulso para la invención”, la creatividad, la generación de ideas como solución a los problemas y no el lamento. Ha sido siempre lo que ha movido al mundo germano anglo sajón y pongo como ejemplo en primer lugar a Carlomagno, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico quien tuvo enormes dificultades para aprender a escribir; pudo haberse escudado diciendo “Yo estoy para conducir, que escriban los amanuenses, soy hombre de espada no de pluma”, sin embargo lo hizo llamar a Alcuino de York, quien con paciencia hizo que el Emperador aprendiera a escribir. En segundo lugar, y ya en el siglo XX Frank Zappa llama a su banda “The Mothers of Invention” (1964). Es bueno recordar que hay una versión muy argentina que no responde al espíritu de lo que estoy diciendo y es el clásico “si no lo sé lo invento” cuya expresión “filosófica” sería el Chantismo.
Shakespeare, siempre Shakespeare “To be, or not tobe”; en el SER habitan estos valores: sinceridad, honestidad, coraje, esfuerzo, humildad frente al éxito, templanza frente al derrotado. En el NO SER abundan estos adjetivos: mentiroso, tramposo, miedoso, vago, fanfarrón, crueldad con el derrotado. Es un desafío, ojalá sea una meta a alcanzar. Yo (plagado de errores) aprendo observando y escuchando a los niños, también pidiendo disculpas y rectificando conductas, y me sé un cabrón.

Deja un comentario