DE LA TERNURA DE UN AUTOR DESCONOCIDO

Buscando hace un tiempo, la etimología de la palabra “Robot”, me encuentro con que es de origen checo y que significa “esclavo”, más precisamente “siervo de la gleba” y que fue un invento del escritor Karel Capek (1890 – 1938) oriundo de la bellísima ciudad de Praga. Busco entonces sus libros, fundamentalmente “Robots Universales Rossum” que es una obra de teatro de ciencia ficción del año 1920, en 3 actos cuyo argumento consiste en que una empresa construye humanos de artificio con el objeto de aligerar el trabajo de los humanos reales pero, que con el tiempo se complotan para terminar con nosotros. (Algo extraño debe andar pasando en Praga, para que apareciera “El Golem” en el siglo XVI, esa creación de Judah Loew ben Bezalel) que dio origen a la novela homónima de Gustav Meyrink (1868 – 1932) publicada en 1915 y al poema de Borges que aparece en “El Otro, el Mismo” de 1964 que es por quien por primera vez llegué a la mítica leyenda de “Judá León que era rabino en Praga”, en cuyo cementerio judío, frente a la tumba del mismo, en un día de lluvia torrencial de corta duración de julio de 2016, leí el poema de Borges, visité la sinagoga activa más antigua de Europa del año 1270 que se llama Staronová (Vieja Nueva) en el barrio Josefov y en un café releí la “Carta al Padre” de Kafka, mientras la lluvia paraba y salía un sol casi de verano porteño en lo que debe haber sido el día más hebreo de mi vida. Y digo que algo extraño ha de estar pasando en Praga para que muñecos creados cabalísticamente en el siglo XVI se repitan en una obra de teatro cuatro siglos después. Karel Capec ha dicho que tomó el nombre “robot” de un escrito de su hermano Joseph (1887 – 1945). No encontré nada de Capec ni en librerías de usados, después de haber buscado en las de nuevos, así que me tuve que conformar, por ahora, con esperar que me lleguen “La Fábrica de Absoluto”, novela de 1922 que encontré en un catálogo de una editorial española, que me atrajo por el título y cuyo suscinto “blurb” dice “Universo concebido según teorías panteístas de Baruch Spinoza y la teoría de la relatividad, donde después de liberar una cierta energía, un ingeniero modifica la conducta humana y libera al Divino Absoluto”; lo cual me intrigó aún más e hizo que también encargara “La Guerra de las Salamandras” de 1936, que es una sátira contra el nazismo y cuyo argumento fantástico trata del descubrimiento de una salamandra gigante del género Andrias, capaz de aprender de nosotros. El capitalismo intenta utilizar las habilidades adquiridas por las salamandras, aliviando, otra vez, el trabajo humano, sin percatarse que el poder de las mismas se ha extendido por todas partes, en una suerte de paralelismo con lo que ocurrió en Europa con el nazismo, fascismo, franquismo y versiones vernáculas nacionales y populares.

A la espera de esos textos, me encuentro ¿accidentalmente? con “Dashenka” (la vida de una cachorra) de Karel Capec, que es la tierna historia de una perrita Fox terrier, con ilustraciones y fotos del propio autor, que me retrotrajo a las actitudes de “Pebete”, querido perro Fox terrier que tuvimos en casa durante mi adolescencia. El libro es la expresión del cariño de un hombre hacia su perrita, donde describe desde el nacimiento de Dashenka, el amor que le inspira, su crecimiento, aprendizaje (correr, morder, tirar y aflojar, luchar, ritmo) consejos que le da sobre los hombres las mujeres y los niños. Las conversaciones que tiene con ella y los “cuentos de hadas” que le narra,sobre el origen de los Fox terriers, su nerviosismo, su carencia de rabo, su comparación con otros tipos de perros. La ternura que se desprende de esta relación es sólo comparable a la relación de mi querida hermana Stella por su perra “Amelie” y el hijo de ésta, el gran “Boyi”, a la de Joaquín (un querido amigo) con su perro “Oliver” o a la de Horacio (otro querido amigo) con su perra “Griffe “(La Grifeta). Me interesó sobremanera el último capítulo “La Exposición Canina” donde aparece toda la ironía, el humor, la crítica social y el sarcasmo de Capek, que me provoca aún más ganas de encontrarme a la brevedad con los libros encargados. Copio de ese capítulo, la manera de encontrar la pareja apropiada para un perro de raza, que no tiene nada que ver con el deseo animal por aparearse sino que tiene que ver con los criadores de los perros que buscan la pureza de la raza con uniones con los semejantes, lo que redundará en beneficios económicos al comercializar las crías de la noble dama con el aun más noble macho canino; así dice Capec “Los cachorros nacidos de esta cópula cinológica recibirán luego un grandilocuente título que más o menos se parecerá a esto: Armageddon Gipsy. Cato Harkoway of Bennachie von der Rosenburg, nacido el 30/2/1930, inscripto (sigue larga serie de números y códigos) Padre: Satan of Uhrineves inscripto en (nuevos números y códigos) Madre: Tylda van Houtten de la Adelsburg (y nuevos códigos). Lo que me recordó a la más noble de las nobles de Occidente María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva, la XVIII Duquesa de Alba (1926 – 2014) quien fue 5 veces duquesa, 18 veces marquesa, 20 condesa, también condesa – duquesa, 14 veces Grande de España”. Lo que conlleva la administración de un enorme patrimonio de fincas, palacios, castillos, una pinacoteca digna de los mejores museos del mundo.

Dos notas finales de auto reflexión: 1. me llamo Alejandro Frango, me dicen Nicha, administro una pingüinera de 300 jarras de pingüinos, vivo en 70 m2 en San Isidro, poseo una biblioteca de 6000 libros, conozco 68 países y he vivido grandes aventuras. 2. Aprendí del General Juan Domingo Perón, que todo ser humano que ama a los perros es una muy buena persona.

Lo primero lo digo para contradecir a aquellos que dicen que soy un enano agrandado; lo segundo para expresar que no soy tan gorila como algunos creen.

Colofón: Si perros, amigos, duquesas, campesinos y yo nos tenemos que morir, me parece un espanto y si me dicen que es voluntad de Dios, pues ese Dios y la Naturaleza no son de mi agrado.

Comments

2 responses to “DE LA TERNURA DE UN AUTOR DESCONOCIDO”

  1. Sergio Avatar
    Sergio

    Hitler amaba a los perros. Era buena persona? Yo no amo a los perros. Es mas los detesto. No soy mala persona

    1. alejandrofrango.com Avatar

      MUY BIEN Sergei, es verdad siempre hay alguna excepción a la regla. Vos sos excelente, Hitler un hijo de puta. Además muchas gracias por la fidelidad. Abzo

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