Hace un año que subo artículos a este blog. Diría que asistencia pluscuamperfecta, en 365 días subí con éste 384 artículos, es decir más de uno por día. Esta tarea, la tomé como un trabajo y como un aprendizaje. Como trabajo implicó una disciplina que me impuse, es una lealtad a un hipotético lector que me sigue. Con absoluta seguridad hay 2 que son constantes y son los más críticos, gracias por la fidelidad a Mónica y a Sergio, hay otros un tanto erráticos Horacio, Diego y Joaquín, también muy agradecido por las críticas, hay otros que lo hacen cuando les informo que subí algo que creo podría interesarles, también agradecido a Ginette, Luca, Pablo, Meca, Mono, Juan Manuel, Carlos, Rata, Miryam, Frank, Cristian, Martín, Francis, Matías. A todas luces no figuro, no digo en la lista de Best Sellers, ya que los artículos no están para ser vendidos, aunque si tuve las ganas que llamasen la atención de algún editor como para que me contratase para escribir una columna o me propusiese trabajar en un libro; pero con las ganas sólo no basta y no me he esforzado como para provocar algún ofrecimiento de esa naturaleza. Tampoco he sido un Best Read (mejor leído),19 lectores de los que sólo 2 son de fidelidad absoluta, no es un número como para entusiasmar a nadie. Como aprendizaje ha sido bueno en cuanto a releer lo escrito, corregir, volver a escribir, darme cuenta que los ojos ajenos ven cosas que uno no ve, aceptar las críticas como parte de ese aprendizaje. Una de ellas, la que a mí más me llegó fue la de Benjamín Bartet de 3 años y 10 meses cuando me dijo (obviamente en otro contexto discursivo) “Nicha, vos tenés que aceptar el no del otro”.
La lectura, lo tengo claro, fue realizada por amigos, con los que tengo un diferente grado de intimidad y confianza, pero que sin duda llegaron al blog por mi y no atraídos por el artículo subido. Las edades de mis lectores están en un rango que va desde los 78 a los 26 años.
Festejo el primer aniversario con alegría, sigo con el entusiasmo del primer día, sé que tengo mucho para aprender y espero que cuando Benja aprenda a leer, sus palabras no hayan sido proféticas en cuanto a mi escritura, ya que si tengo que aceptar el No del otro, o peor aún la indiferencia, tendré que abrir un maxi kiosco, un café de especialidad o hacerme monja de clausura y preparar buñelos de membrillo.

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